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Prevención y tamizaje: dúo perfecto contra el cáncer cervicouterino
Con más de 10,300 nuevos casos anuales en México, especialistas alertan que el 95% de los diagnósticos se vinculan al VPH. En el Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino, advierten que el uso de tecnologías de alta precisión, como la citología de base líquida, incrementa hasta en un 64% la detección de lesiones antes de que se conviertan en cáncer.

Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino.
A pesar de los avances en la medicina moderna, el cáncer cervicouterino se mantiene como uno de los desafíos más persistentes para la salud pública en México. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino (26 de marzo), expertos y autoridades sanitarias han hecho un llamado urgente para redefinir las estrategias de detección. Actualmente, se estima que en el país se diagnostican más de 10 mil 300 nuevos casos cada año, una cifra alarmante si se considera que cerca del 95% de estos están relacionados directamente con infecciones persistentes por el Virus del Papiloma Humano (VPH).
La naturaleza silenciosa del VPH
El gran obstáculo en la lucha contra esta enfermedad es su comportamiento asintomático. El VPH es una infección sumamente común que puede permanecer en el organismo durante años sin provocar señales de alerta. En este sentido, la doctora Ana Karen Soto Sañudo, oncopatóloga y coordinadora del Departamento de Patología del Hospital Regional del ISSSTE “Dr. Manuel Cárdenas de la Vega”, subrayó que la mayoría de las mujeres no saben que portan genotipos de alto riesgo hasta que las lesiones ya han avanzado.
"Por ese comportamiento silencioso, el tamizaje periódico es fundamental. Detectar infecciones por VPH de alto riesgo o lesiones precursoras permite intervenir antes de que la enfermedad avance a etapas donde el tratamiento es mucho más invasivo y el pronóstico menos favorable", explicó la especialista durante la conferencia de prensa titulada “Prevención y tamizaje: dueto perfecto contra el cáncer cervicouterino”.
Un compromiso global: La estrategia 90-70-90
Ante este panorama, México se alinea con la Estrategia Global para la Eliminación del Cáncer Cervicouterino lanzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2020. Esta iniciativa se apoya en tres pilares de acción: asegurar que el 90% de las niñas estén vacunadas contra el VPH, que el 70% de las mujeres entre 35 y 45 años tengan acceso a pruebas de alta precisión, y que el 90% de las mujeres con lesiones detectadas reciban tratamiento oportuno.
El objetivo es claro: reducir la incidencia a menos de 4 casos por cada 100,000 mujeres. Sin embargo, para lograrlo, es indispensable transitar de los métodos tradicionales hacia herramientas diagnósticas con mayor sensibilidad.

Voceros Ana Karen Soto y José Antonio Duarte.
Innovación en el laboratorio
Históricamente, el Papanicolaou convencional ha sido la piedra angular del tamizaje, pero presenta limitaciones en la calidad de la muestra que pueden derivar en falsos negativos. Hoy, la tecnología ofrece alternativas como la citología de base líquida, un método que permite preservar las células cervicales en un medio líquido antes de su análisis.
Esta técnica, sumada a plataformas de enriquecimiento celular, ha mostrado un incremento de hasta el 64.4% en la detección de lesiones precursoras de alto grado en comparación con el método tradicional. Al mejorar la visibilidad de las células, el personal médico puede identificar cambios mínimos que anteriormente pasaban inadvertidos.
Además de la observación celular, la ciencia ha avanzado hacia el análisis del ADN. El QFB y maestro en Bioética José Antonio Duarte, gerente de Asuntos Médicos de BD, destacó que las pruebas moleculares actuales pueden identificar 14 genotipos de VPH de alto riesgo de forma individual. "Esto impulsa el mundo de la salud, al tiempo que ayuda a orientar mejor el seguimiento clínico", señaló. Es vital recordar que los genotipos 16 y 18 son responsables de aproximadamente el 70% de los casos globales de este cáncer.
La batalla contra el cáncer cervicouterino en México requiere de un esfuerzo coordinado. Los especialistas coinciden en que la combinación de la vacunación, programas de tamizaje sostenidos y la adopción de tecnologías de alta precisión representan la estrategia más efectiva para reducir la mortalidad. Con un diagnóstico oportuno y molecular, el cáncer de cuello uterino podría dejar de ser una sentencia de muerte para miles de mexicanas cada año.
