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Festival MUTEK busca recuperar comunidad en tiempos de dispersión
El festival que imaginó el futuro ahora cuestiona el presente. Damián Romero, fundador del encuentro de música y arte audiovisual, reflexiona sobre los desafíos de la creación contemporánea, la crisis de atención y la necesidad de recuperar los encuentros humanos frente a la omnipresencia de las pantallas

Festival Internacional de Creatividad Digital y Música Electrónica, MUTEK
En el año 2003, antes de que el término “experiencia inmersiva” se popularizara, precisamente cuando las instalaciones audiovisuales se multiplicaban por los espacios culturales y en el instante en que las grandes ferias de arte contribuyeron a convertir a la Ciudad de México en un punto de encuentro internacional, ya había artistas experimentando con luces, imágenes, sonidos y arquitecturas digitales para transformar nuestra percepción.
En ello estaba inmerso ya el Festival Internacional de Creatividad Digital y Música Electrónica, MUTEK, una iniciativa que nació en Montreal, Canadá, en el 2000 y en breve se expandió a varias de las capitales del mundo: tres años después se instaló en la capital mexicana y la fue haciendo su segunda casa por cantidad de ediciones, con un total de 22 cumplidas este año.
Pero no se trata de establecer quién fue primero, como sí de dar honor a quien honor merece por permanecer en el mapa —y en el mapping— durante más de dos décadas, mientras el mundo que ayudó a imaginar se transformaba radicalmente.
Por si fuera poco, el festival dio cabida a creadores que posteriormente alcanzaron una mayor consagración internacional. En 2008, por ejemplo, se presentó el productor estadounidense Flying Lotus, entonces de 25 años, que años más tarde fue nominado al Grammy como productor del año, para ser exactos en 2021. En 2014 participó Jon Hopkins, quien cinco años después sería nominado al Grammy por Singularity. Son dos ejemplos de muchos.
El MUTEK también construyó públicos, abrió espacios y convirtió la experimentación sonora y audiovisual en una experiencia colectiva.
A través de una nota publicada en este diario, en julio de 2019, describimos aquella comunidad internacional que viajaba a las distintas sedes anuales del festival como una caravana, atraída por una programación capaz de reunir lo más arriesgado de la creación digital. Pero hoy, después de aquel 2019, tras seis años con una pandemia, una revolución tecnológica acelerando y la batalla comercial por la atención de la gente, la caravana tiene un panorama distinto.
“Empezamos en un contexto completamente desértico en términos de lo que estábamos proponiendo en el principio de los 2000. Éramos el bicho raro, por mucho”, recuerda Damián Romero, fundador y director artístico de MUTEK México.

“Lo que está pasando con MUTEK, aunque a veces parece que es contracción, es una expansión”, dijo Damián Romero, director artístico del MUTEK
El algoritmo y la disputa por la atención
Paradójicamente, después de 23 años de explorar las posibilidades de la tecnología, el festival comienza a cuestionar sus consecuencias.
“Creo que ahora, metafórica y de alguna manera irónicamente, al MUTEK le toca ser el espacio que critique a la tecnología, que de alguna manera la confronte, que explore también una visión bastante más sociopolítica”, reflexiona Romero.
Estima que la sobreoferta de acontecimientos en la capital y la concentración de la visibilidad en las plataformas digitales dificultan sostener proyectos independientes que antes encontraban aliados en los medios tradicionales.
“Todos esos aliados, todos esos amigos que estuvieron en esa época están en el algoritmo batallando por lo mismo que uno está batallando”, señala.
Romero cuestiona particularmente la aparente diversidad que ofrecen las plataformas cuando, en los hechos, dice, concentran los canales de comunicación y subordinan buena parte de la visibilidad a intereses económicos.
“Es muy a la vieja escuela el monopolio de la información (...) Disfrazado de diversidad de oferta en un solo canal. Es el engaño del milenio”, señala y, a partir de ellos, explica la decisión de modificar profundamente la estructura del festival: el abandono de la apuesta exclusiva por una semana de programación frenética, a cambio de la construcción de una plataforma cultural activa durante todo el año.
“¿Por qué estamos aferrados a construir algo en una ciudad donde está tan saturada de cosas, donde hay un síndrome de atención tan fuerte? Más bien entendamos nuestro contexto y expandamos. Lo que está pasando con MUTEK, aunque a veces parece que es contracción, es una expansión”, asegura.
Volver a construir desde el piso
Romero propone sustituir la espectacularidad efímera de un proyecto que solamente podía mostrarse durante una semana y luego permanecer desvanecido, señala, “por vínculos duraderos con museos, espacios independientes, tiendas de discos y nuevas generaciones de artistas”.
“La estrategia es volver a construir desde el piso, volver a construir desde la intimidad, desde la conexión, sobre todo con las nuevas generaciones”, dice el director artístico. “Casualmente, ahora nos toca ser el vehículo que invita a salir de esa relación tan tóxica con todo lo que sucede en los celulares y las pantallas. Es una invitación para venir a vivir la fisicalidad”.
Vaya paradoja de nuestro tiempo para la gestión de proyectos culturales: que tras décadas de imaginar tecnologías capaces de estrechar nuestros vínculos, ahora sea necesario encontrar nuevas maneras de estar juntos.
La última parte de la edición 22 del MUTEK en México, realizará su programa Nocturne la noche del viernes 6 de noviembre y dejará un un circuito ampliado de nodos culturales, hasta el 8 de noviembre, que promoverán nuevas formas de escucha y encuentro, y prometen ser, cada uno por sus particularidades, una experiencia sonora única, que es imposible de reproducir con un teléfono celular.

El MUTEK también construyó públicos, abrió espacios y convirtió la experimentación sonora y audiovisual en una experiencia colectiva.
Nocturne 2026
- Viernes 6 y sábado de 7 noviembre
- A partir de las 19:00 y hasta las 5:00 horas
- Estudios Maravilla
- Sabino 310, colonia Atlampa, CDMX.
- Participan: Lorenzo Senni, Kelly Moran, Dasha Rush, CRYSTALLMESS, Open Reel Ensemble y Niño Árbol, entre otros
Nodos colaborativos
- 7 y 8 de noviembre
- Circuito de experiencias sonoras en espacios independientes y culturales
- Participan: Casa del Lago, 99 Records, Depa Radio, Galerie Pepe, Nodo, Yuyu Cineclub y otros proyectos
Para más información:
