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Copycat: Cuando un crimen inspira otro; por qué importa tras el atentado en Teotihuacán
El asesino imitador por lo general comete errores que provocan que sea capturado, y aunque no cometa los mismos errores de su predecesor, este tiene otros distintos.

Algunos asesinos Copycat se llegan a convertir en héroes para otros posibles criminales.
La agresión ocurrida el 20 de abril en la Zona Arqueológica de Teotihuacán dejó un lamentable saldo de una mujer muerta y 13 personas lesionadas.
Este ataque perpetrado por Julio César Jasso Ramírez, quien terminó suicidándose en el lugar, habría estado inspirado en la masacre de la escuela estadounidense de Columbine y los sacrificios prehispánicos.
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Las investigaciones apuntan a que Julio César Jasso Ramírez planeó el ataque con antelación. Aunque actuó solo, el secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Carrillo informó que el individuo visitó previamente la zona arqueológica, se hospedó en hoteles cercanos y utilizó un vehículo de plataforma para trasladarse y así estudiar el lugar en donde desató una balacera.
"La evidencia recolectada (...) arroja un perfil psicopático del agresor, caracterizado por una tendencia a copiar situaciones que sucedieron en otros lugares en otros momentos y por otros personajes", dijo en la habitual rueda de prensa presidencial de este martes el fiscal del Estado de México, José Luis Cervantes.
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Las autoridades encontraron entre las pertenencias del tirador, al que catalogaron de "copycat" (imitador de crímenes), una imagen generada con inteligencia artificial, que, según medios mexicanos, lo muestran al lado de los atacantes de Columbine.
En este tenor, explicamos de qué se trata el Copycat, la imitación en la conducta criminal
Copycat: El fenómeno de la imitación
El fenómeno de “efecto de imitación” o copycat comenzó a conocerse a raíz del auge que tuvieron determinadas obras cinematográficas que trataban este asunto.
De acuerdo con un análisis de las investigadoras Lucía Bort Lorenzo y Mónica Ballester González, destaca la película Copycat, de 1995, protagonizada por la actriz Sigourney Weaver.
La cinta afín narra la historia de una experta en psicología criminal y asesinos en serie, quien es atacada por un asesino llamado Daryll Lee Cullum. Esto provoca en la protagonista un miedo a salir de casa (agorafobia), por lo que queda recluida. Durante este período sucede una serie de asesinatos y ella se da cuenta de que el homicida está imitando a otros asesinos anteriores.
Tras el éxito rotundo de este tipo de películas, comenzó a analizarse en profundidad este concepto, pero no desde un punto de vista criminológico y psicológico, sino que se tomó como algo irreal que únicamente ocurría en el cine. Sin embargo, como se ha podido apreciar a lo largo de la historia criminal, esto no es así, ya que existen asesinos reales que imitan a otros por diversos motivos.
Características principales del copycat killer
En la historia criminal son numerosos los asesinos seriales que han suscitado gran admiración en la sociedad. Asesinos como Ted Bundy, Dennis Rader, John Wayne Gacy, Andrei Chikatilo, entre otros, han sido considerados como grandes criminales debido a sus modus operandi, su longevidad criminal, su habilidad para escapar de la justicia, su gran número de víctimas, sus extrañas motivaciones, etcétera.
No obstante, existen casos que se parecen mucho entre sí, como el de Joaquín Ferrándiz y el citado Ted Bundy –ambos atractivos, elegantes, inteligentes, cautivadores y con una doble vida siniestra–, aunque se trata únicamente de una coincidencia de características, ya que Ferrándiz nunca pretendió imitar a Bundy, y quizá nunca llegó a saber de su existencia (García Roversi, 2014).
En primer lugar, el asesino imitador ha de cumplir con un gran número de características que identifiquen al asesino imitado; es decir, no sirve con que únicamente se imite un elemento de la conducta de su antecesor –como sería, por ejemplo, el acto de meter los cuerpos de las víctimas en bolsas de plástico–. El que cumpla con alguna característica no servirá, por lo tanto, para considerar a ese asesino como un copycat killer, ya que podría haber actuado influenciado por ese elemento concreto, como ocurre con muchos asesinos, pero no estaría tratando de imitar al otro.
Algunos asesinos Copycat se llegan a convertir en héroes para otros posibles criminales, quienes leen sobre ellos, se informan, incluso se obsesionan con sus crímenes, y de ahí que intenten imitar sus actos.
Katherine Ramsland (2013) advierte que, tengan ese propósito o no, los asesinos en serie más sanguinarios proporcionan a los aspirantes una especie de guía, un modelo a seguir o alguien a quién admirar, así como “valentía” para enfrentarse a las posibles consecuencias de sus actos.
Lo que pretende el asesino imitador es buscar a un predecesor con renombre, analizar su modus operandi para imitarlo y tratar de no cometer los mismos errores. Pese a esto, los imitadores suelen ser capturados; por una parte, no suelen ser muy imaginativos y, por otra, aunque tratan de evitar los errores que cometieron sus mentores, realizan otros que los llevan a ser capturados.
Tipologías de imitadores según su motivación
Es importante destacar que lo que el copycat killer imita es el modus operandi de su antecesor, esto es, su forma de actuar, pero no su motivación final. ¿Por qué? Porque probablemente tienen motivaciones distintas para asesinar. En algunos casos puede ser la misma, pero se considerará una mera coincidencia; es decir, el asesino no la habrá imitado de manera consciente, ya que cada uno se guía por sus propias fantasías. Únicamente –como se verá en la clasificación– se puede decir que el copycat killer imita la motivación de su antecesor en los casos de imitación por venganza.
Las motivaciones de un copycat killer pueden ser:
1. Admiración y notoriedad. No hay nada más que ver la cantidad de asesinos “famosos” que existen.
2. Imitar a un asesino para exculparlo. Esto sucede cuando las autoridades ya han detenido al asesino y entonces el copycat killer empieza a cometer el mismo tipo de crímenes para hacerles creer que han capturado a la persona equivocada (García Roversi, 2014).
3. Imitación por venganza. Es una motivación muy importante, ya que es la que más personas fallecidas ha causado con respecto a este tipo de asesinos. Se puede incluir en esta tipología a los asesinos en masa que actúan en colegios o institutos.
Tipologías de imitadores según la persona a la que imitan
Una segunda clasificación se basa en el tipo de persona que el copycat killer imita. Es decir, no se trata de analizar los hechos ni su motivación, sino simplemente a quién ha imitado.
Se podrán clasificar de la siguiente manera:
1. Imitador de un personaje de ficción. Ya sea un personaje de cine o de una serie televisiva, este tipo de copycat killer imita a un personaje de ficción con el que se siente identificado, y no a un asesino real. Un ejemplo es Donald González, quien mató a cuatro personas basándose en el personaje de Freddy Krueger de la película de terror Pesadilla en Elm Street.
2. Imitador de otro asesino famoso. Se clasifican aquí todos aquellos que imitan a asesinos “famosos” o muy conocidos, a causa del gran impacto mediático que tuvieron en su momento.
3. Imitador de una pareja sentimental. Este tipo de asesino trata de imitar a su pareja o a una persona de la que está enamorado, independientemente de su motivación final.
4. Imitador de un igual. El asesino imita a una persona de su mismo rango de edad, con la que se siente identificado porque se encuentra en una situación similar.
Tras este análisis, Lucía Bort Lorenzo (Laboratorio Pericial Forense) y Mónica Ballester González (Escuela Internacional de Criminología y Criminalística), coincidieron en que aunque la motivación del asesino imitador y la del copycat killer coincidan, no será por imitación.
Existen muy pocos casos de copycat debido al narcisismo de los asesinos; es decir, éstos quieren diferenciarse del resto de los criminales, pero no por imitar a otro, sino por sus actos. A veces pueden verse influidos por otros asesinos sin que necesariamente estén imitándoles.
En pocos casos, y por las razones explicadas a lo largo del estudio, se produce la imitación. Esto sucede cuando dos asesinos coinciden en la misma firma, como puede ser descuartizar un cuerpo, cubrirlo con una manta, llevarse trofeos de sus víctimas o colocarlas en posiciones concretas, entre otras muchas conductas.
A pesar de que dos asesinos lleven a cabo estas acciones de la misma manera, no necesariamente significará que el segundo esté imitando al primero. Puede ser mera coincidencia o que ambos compartan las mismas fantasías.
Lo mismo ocurre con el modus operandi: el hecho de llevar a cabo un asesinato por estrangulamiento o mediante arma blanca, por ejemplo, no significará que quien actúe así esté imitando a otro asesino anterior.
Es esencial destacar que el asesino imitador por lo general comete errores que provocan que sea capturado, ya que no logra copiar a la perfección a su predecesor, y aunque no cometa los mismos errores que éste, tiene otros distintos.
Para poder considerar a un asesino como un imitador, es imprescindible que éste haya afirmado en algún momento de manera directa su intención de imitar, o que esto se pueda apreciar de manera indirecta tras el análisis del caso.

