Un plano-secuencia: un grupo de niños juega. La cámara se mantiene a una contemplativa distancia mientras los vemos charlar, juntarse separarse. De repente uno de los niños toma del suelo una rama y le da a otro un golpe de lleno en la cara. Nos vamos a negros. Fin de la secuencia.

Así comienza Carnage, la nueva película de Roman Polanski (en español le pusieron el feo título de ¿Sabes quién viene? Si a mí me preguntan debieron ponerle Un dios salvaje, como se llamó en México la obra de teatro, de la dramaturga francesa Yasmina Reza, en la que está basado el filme). La película fluye con la misma facilidad, el mismo minimalismo de esa escena.

Del conflicto entre dos niños de 11 años nos movemos al ambiente muy sofisticado, de un departamento en Manhattan. Dos parejas de adultos tratan de lidiar con las consecuencias de la pelea entre sus hijos. Todo es buenos modales y entendimiento. Hasta que…

De eso va Carnage, de cuatro seres humanos que a lo largo de una tarde van poco a poco despojándose de su máscara, que van perdiendo la pátina de la burguesía para, poco a poco, convertirse en salvajes. Esta trama ya la hemos visto (recordemos esa joya de Luis Buñuel que es El discreto encanto de la burguesía), el gran atractivo de Carnage es, sin duda, las actuaciones.

Por un lado está la pareja a la que pertenece el departamento y son padres del niño herido, Michael y Penélope, interpretados por John C. Reilly y Jodie Foster. En la otra esquina, los padres del niño agresor, los aristocráticos Alan y Nancy, otra magistral interpretación en manos de Christoph Waltz y Kate Winslet. Los actores brillan. En ningún momento se ven rebasados por la historia. Una compleja dirección los hace convertirse en animales a lo largo del encuentro. Yo creo en un dios salvaje le dice Alan a la muy políticamente correcta Penélope. Un dios que permite la violencia como un modo de equilibrar la vida.

Sí, sin duda es una cinta compleja, pero también es una comedia muy divertida. No pierda de vista cierta anécdota que involucra un pobre hámster abandonado a su suerte en la banqueta.

Seguramente Carnage no es la mejor película de Polanski pero indudablemente es una cinta que no hay que dejar de ver, especialmente si vio la puesta en escena nacional de Un dios salvaje. No es que la obra teatral estuviera mala, pero no hay punto de comparación con la película. Es como medir un trabajo de aficionados frente a uno de profesionales.