El virus porcino G4 EA H1N1, que se ha manejado públicamente como nuevo y con alto potencial de contagio humano, no es nuevo. La presencia de este ya se había notificado desde el 2016 como un genotipo que ha predominado en la población porcina en China desde ese año. Lo destacado de la noticia es que se han notificado transmisiones esporádicas entre personas y ya se está dando seguimiento a la seroprevalencia del virus. Así se confirmó durante la conferencia de prensa global ofrecida este miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Tenemos un sistema de respuesta y control para las distintas cepas. Estamos constantemente analizando todos y cada uno de estos virus por si una de estas cepas tiene el potencial de propagarse y pasar a la población humana. Puedo decir que no se trata de un virus nuevo. Nos tomamos muy en serio todas las cepas de virus porcino y seguimos trabajando con los colaboradores de todo el mundo en los esquemas de control y supervisión”, explicó el doctor Michael J. Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS.

Por su parte, la doctora Maria Van Kerkhove, secretaria técnica del Programa de Emergencias Epidemiológicas, explicó que así como el virus G4 EA H1N1 hay otros ya presentes y detectados en la naturaleza, y la OMS, junto con distintos organismos de la salud en el mundo, permanecen alertas para la detección de posibles transmisiones a humanos y, de ahí, conocer si existe o no un potencial epidémico.

“Un virus que circula en los animales y puede pasar a los humanos es una transmisión zoonótica y después hay un potencial de que se pueda seguir transmitiendo. Esto es un ámbito de nuestro trabajo que nos obliga a seguir centrados. Es verdad que la Covid-19 es lo que nos ocupa, pero tenemos que cerciorarnos de que nuestros programas de control se refuerzan para que podamos detectar estos virus”, dijo Van Kerkhove.

Michael J. Ryan explicó que en este momento la OMS enfrenta un problema de escasez de fondos, lo cual obliga al organismo a reducir la inversión en programas como el de detección y seguimiento de cepas con potencial epidémico. “Es quizás una de las desafortunadísimas decisiones que nos veamos obligados a tomar”, lamentó.

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