Seguro usted recuerda el escándalo del año pasado. Los premios de la Academia fueron acusados de racistas. El hashtag #OscarsSoWhite voló por las redes sociales como la mecha a un barril de pólvora.

Hollywood tiene esa onda de que es defensor de la democracia americana. Sin Hollywood no se entiende Estados Unidos. Es cierto que el año pasado las nominaciones eran más blancas que la cocaína que los electores se meten por la nariz. Pero también cabe la pregunta: ¿se elige por raza o por talento? La verdad ya la dijo Viola Davis: para que haya premios a personas de color tienen que existir los papeles, las oportunidades.

Yo lo veo así: no es que la Academia hollywoodense sea especialmente racista, es que existe en un país que de por sí es racista.

En fin. Este año la selección de nominados es más feliz. Hay afroamericanos nominados. Hasta nosotros tenemos a nuestro representante: el fotógrafo Rodrigo Prieto, nominado por Silencio.

Ahora diré esto, no sin cierta pena: me parece que la única razón por la que nominaron Luz de luna (Moonlight), de Barry Jenkins, es para completar la cuota racial. No le vi casi nada a la cinta de Jenkins. Hasta comete el peor pecado de una película: es aburrida. Tiene grandes actuaciones y tiene, además, ocho nominaciones, entre ellas una para uno de mis actores favoritos, el veterano de House of Cards, Mahershala Ali. El Sindicato de Actores tiene nominados al reparto. Razones sobran para verla, ¿no?

Quise con todas mis ganas que me gustara, pero el gusto no funciona así.

Ahora, yo tengo que hacer una argumentación sobre por qué no la disfruté. Creo que es la típica cinta que quiere ser de autor, ya saben, art house bait. Y también Óscar bait: hecha para arrasar en la temporada de premios.

Moonlight está dividida en tres partes, tres actos muy bien definidos. Es la historia de Chiron, un muchacho de barrio bajo que es siempre golpeado y perseguido por los demás niños. ¿Qué pasa? Los niños perciben algo diferente en él, algo que huelen y no les gusta.

Chiron es un niño al que todos llaman Little. Juan (Ali) lo rescata de una golpiza y a partir de ese momento se convierte en una especie de espíritu patronal para Chiron.

En una escena conmovedora Chiron le pregunta a Juan: ¿Qué es un puto? . Juan le contesta: Una palabra que la gente usa para molestar a los gays. Pero no te preocupes, no tienes que saber todavía si eres gay .

Miren, me gusta esa escena: define al personaje. Pero el resto de la cinta no se siente auténtica, ni siquiera cuando Chiron se enamora, ni cuando se lo llevan arrestado cuando se enfrentó (y venció) a uno de sus torturadores.

Chiron se convertirá. Su transformación es el punto principal de la película. Es un sobreviviente: de su barrio; de su orientación sexual; de la muerte de Juan, la cual sucede fuera de cámara y por la que nadie hace mucho drama; de su madre drogadicta. Lo que vemos es la vida y muerte de Chiron. Si la ven sabrán a qué me refiero.

Releo lo que escribo y pienso Oye, esa película no suena mal . Moonlight es ese tipo de viajes que es mejor recordar que vivir: da mucho de qué hablar, pero a mí no me movió un pelo al verla.

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