Cada vez nos gustan menos los finales felices. La boda al final de la película o la victoria al final de un elaborado plan parecen escenarios poco verosímiles si no es que francamente imposibles.

Esas diminutas utopías planteadas por la revolución cultural de mediados del siglo XX o por las populares chick flicks de los años 90 producen en nuestro tiempo cierto escozor y duda, en una sociedad para la que la esperanza en un futuro mejor se desvanece paulatinamente, a tal grado que la palabra utopía se utiliza ahora de forma despectiva para designar un plan o un deseo irrealizable.

Tal vez ésta sea una de las razones por las que el Fondo de Cultura Económica (FCE), en colaboración con el Centro de Investigación y Docencia Económicas y la editorial La jaula abierta, publicó, dentro de la colección Tezontle, la serie -Topías, coordinada por Roger Bartra y Gerardo Villadelángel.

Es esta serie, se presentan los más diversos textos sobre los mundos posibles pensados por filósofos, intelectuales y escritores, a través un ejercicio de imaginación que oscila entre el ideal de una sociedad perfecta, la utopía, y la creación de un sistema que atenta contra la integridad y la dignidad humanas, la distopía.

El libro que abre la serie es la Utopía, de Tomás Moro, en una edición conmemorativa de los 500 años de la publicación de la obra, en 1516, con prólogo de Bartra, epílogo de Jorge F. Hernández y las ilustraciones de Hernando Carbajal.

La Utopía es un texto escrito a manera de diálogo filosófico en el que Moro plantea la existencia de una ciudad, U-topía (No-lugar o el lugar que no existe), habitada por una sociedad que no concibe la propiedad privada y que está gobernada conforme a principios racionales .

De acuerdo con Roger Bartra, es necesario entender la Utopía como una aguda sátira de la Inglaterra de su época . Las sociedades que se encuentran en procesos de transformación requieren discursos que sean autocríticos con los usos y costumbres que se destruyen y modifican con los nuevos modelos económicos y la tecnología.

La crítica de los defectos y las miserias de una sociedad procura en ocasiones voltear hacia el pasado, en busca de ideas que encaminen el disgusto y la resistencia . Así, la crítica que observa hacia el pasado tiene la capacidad de proyectarse hacia el futuro, hacia la creación de mundos posibles, que no probables, como es la Utopía de Moro o la Nueva Atlántida de Francis Bacon.

La Nueva Atlántida, de filósofo, político y escritor inglés sir Francis Bacon, es otro de los mundos posibles que surgieron durante el Renacimiento y que forman parte de la serie -Topías. Al igual que la Utopía de Moro, la Nueva Atlántida puede leerse como una profunda crítica en contra de las instituciones sociales de la Europa del siglo XVI y de la concepción que se tenía del pecado original. Para humanistas como Bacon, los seres humanos deben tomar el control de su propio destino para recuperar el Paraíso terrenal.

La ciencia, la razón y el conocimiento funcionan como una de las posibilidades para acceder a una sociedad perfecta, que en el caso de Bacon se llama Bensalem, la sociedad utópica que los marineros encuentran por casualidad , en palabras de José Antonio Aguilar Rivera, quien prologa la edición.

Según Aguilar Rivera, la diferencia entre la Utopía de Moro y la Nueva Atlántida de Bacon es que ésta última no apela a la nostalgia para decir que todo tiempo pasado fue mejor, sino que en Bensalem hay una esperanza proyectada a futuro: esa esperanza es la ciencia aplicada .

Como puede verse, el conflicto entre el pasado y el presente es uno de los temas más recurrentes entre los textos que prefiguran estos mundos posibles. Así lo demuestra La imaginaria ciudad del sol, de Tommaso Campanella, que en palabras de Julio Hubard, quien realiza el prólogo de esta edición, se trata de una ciudad imaginaria, en la que todo funciona para la virtud y el conocimiento .

Campanella fue un fraile dominico que vivió en Europa durante la segunda mitad del siglo XVI y que poco a poco se fue alejando de la ortodoxia propia de su orden, la cual es conocida por haber fundado la Santa Inquisición.

Campanella fue perseguido durante prácticamente toda su vida por apoyar la teoría heliocéntrica propuesta por Galileo y por la influencia que hay en su obra del pensamiento materialista, para el cual el conocimiento se adquiere a través de los sentidos y la razón, y no por inspiración divina.

La salvación depende de nuestra capacidad de interpretar el mundo recibido y convertirlo en el mejor mundo posible , explica Hubard. Así, el mejor mundo posible es aquél que somos capaces de construir a partir de la forma en la que leemos la realidad y elegimos aquello que nos beneficia como comunidad. La libertad de decisión es la consecuencia más visible de esta práctica de los mundos posibles.

[email protected]