El uso del tacón comenzó en la era medieval, incluso era una práctica para hombres. Sin embargo a través de los años y al observar que el musculo glúteo se levantaba y la pantorrilla o gastrocnemio se volvía más estética, fue adoptado por las mujeres, quedando como una práctica femenina. Para algunas entre más altos son los tacones, más bonitos, incluso se habla de que un buen tacón es arriba de diez centímetros; sin embargo los estudios clínicos, ortopédicos y biomecánicos no dicen lo mismo.

En entrevista con El Economista, el doctor Díaz Campuzano, especialista en artroscopia, lesiones deportivas y alta especialidad en cirugía articular, explica que se ha comprobado que tacones por arriba de cinco centímetros provocan un estado biomecánico donde la presión de la rodilla y la columna aumenta diez veces más por cada paso que una mujer da, en comparación con quien no usa tacones. “La traducción sería que esas mujeres se van a desgastar un millón de veces más en un evento social, por usar tacones de diez centímetros en comparación con quien no los usa”.

El también director general de Sports & Science Medicine México y director de la Clínica de Rodillas que lleva su nombre, dijo que en la clínica se tiene una incidencia del 85% de pacientes con problemas de rodilla o artrosis, de columna o espondiloartrosis (proceso degenerativo y gradual que afecta a los discos intervertebrales) del sexo femenino. “Si bien es cierto que la mujer es más preventiva, el uso de los tacones aumenta los factores de riesgo”, dijo.

¿Qué pasa cuando una mujer se para en tacones?

El especialista explica que la alordosis, que es la espalda baja, termina por hacer una angulación que provoca que los dolores de espalda sean mucho más frecuentes porque hay mucho más presión. “De ahí que vengan lesiones de columna y de rodilla, pues además, cuando se utilizan tacones, no se estira totalmente la rodilla, se tiene una fricción ligera de 10 a 12 grados, lo que provoca que la presión patelar, o sea la presión que va a la rótula aumenta y provoca que el desgaste articular sea mucho mayor”.

Dijo que los signos de alarma son totalmente mecánicos. Dolor o crujido al subir y bajar escaleras, impedimento o dolor al hacer una cuclilla o estar hincados, dolor cuando se camina dos o menos cuadras, así como incapacidad para correr o cambiar de dirección. Los especialistas para tratar estos padecimientos son el traumatólogo y ortopedista, ellos se dedican a ver la biomecánica de la marcha y la postura, además de los ejes mecánicos entre rodilla cadera, hombro y columna

El doctor Campuzano asegura que es difícil que esta práctica salga de la vida de una mujer. Y aunque un especialista jamás recomendaría el uso de ningún tipo de tacón, ya que sería como recomendar “fumar poquito”, sugiere que se utilice un tacón menor de cinco centímetros y grueso, el cual: “no va a dañar tu cuerpo, vas a poder caminar y verte bien”. Por otro lado, si se va a usar tacón en un evento, recomendó procurar que sea en suelo, no pasto o superficies blandas, pues son espacios inestables que podrían dañar aún más la columna; para el tiempo de baile en las fiestas, el especialista recomienda cambiar de zapatos a unos bajos.

Sobre el uso de plataformas, el especialista asegura que no fueron creadas para quitarle altura al tacón, por el contrario: “Lo que pasa es que el tacón ya no alcanza a llegar al suelo de tan alto que es y esos son los peores que se pueden utilizar para andar en marcha o dicho de otra manera, esos son los zapatos que más pueden dañar las rodillas y la columna”.

Podría ser un tratamiento sencillo, pero…

Ante el daño articular y su desgaste, el tratamiento puede ser en cuatro fases. “Si se llega antes de la fase tres, muy probablemente no se use la cirugía pues existen muchos tratamientos”. Sin embargo, el doctor Campuzano hizo hincapié en que un sólo medicamento no cura todo, además se tiene que tener cuidado con sustancias como glucosamina, grenetina o cartílago de tiburón, utilizados recurrentemente por algunas personas. Pero “no funcionan, también existen clínicas que inyectan medicamentos donde si se tiene lesión o ruptura se inyecta el mismo medicamento, esto es ilógico”, por lo que pidió tener mucho cuidado con clínicas sin certificación.

Agregó que una ventaja es que las mujeres al sentir la mínima molestia, consultan al ortopedista, pero los hombres no. “Cuando los veo pasar por la puerta, casi siempre es cirugía, ellos optan más por analgésicos o ir dejando la lesión, que es crónica y degenerativa, no se cura sola”. Por eso el llamado es a la prevención, en este caso, sobre todo para el género masculino.

Para una lesión avanzada y cuando se recurre a la cirugía, el doctor dijo que se trata de una artroscopia: “son dos pequeños orificios, donde se mete la fibra óptica para ver directamente la lesión y se repara con radio frecuencia u otros aparatos para subsanar el problema”.

Una rotura de menisco

Una rotura de menisco es una de las lesiones de rodilla más frecuentes y que generalmente sucede en deportistas, pues puede producirse por una actividad que provoque un giro brusco o una rotación de la rodilla; como pivotear de manera agresiva o frenar y girar repentinamente. También en adultos mayores, cambios degenerativos de la rodilla pueden contribuir a una rotura de meniscos.

El tratamiento puede ser conservador, como descansar, aplicar hielo y tomar algún medicamento, a veces es suficiente para aliviar el dolor de la rotura de menisco y dar tiempo a la lesión para que cicatrice por sí sola. Sin embargo, en otros casos, la rotura de menisco requiere una reparación quirúrgica.

Si has sufrido una rotura de menisco, es posible que presentes los siguientes signos y síntomas en la rodilla: Sensación de que va a estallar, hinchazón o rigidez, dolor, sobre todo cuando giras o tuerces la rodilla, dificultad para extender la rodilla por completo, sentir que tienes la rodilla trabada o bloqueada cuando tratas de moverla. Con estos síntomas, lo más recomendable es acudir con un especialista.

Los meniscos son cartílagos que protegen la articulación de la rodilla, permitiendo el movimiento normal de las piernas. “Cuando uno de ellos sufre un desgarre, afecta la estabilidad de la rodilla y la actividad cotidiana de la persona, llegando a necesitarse una cirugía como la mejor alternativa de recuperación”, según explica el Dr. Edward Laskowski, experto del Centro de Medicina del Deporte de Mayo Clinic.
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