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Una denuncia ?de los abusos de ?la clase política
El martes por la noche, en el Museo de la Ciudad de México, se volvió a presentar el libro para anunciar la segunda edición.

Convencido de que México es un país kafkiano, el escritor Raúl Rodríguez considera que es inaudito dejar las decisiones en manos de los políticos, pues este error ha provocado que en la actualidad haya condiciones para una nación fragmentada.
A través del libro Coro de monólogos. México, entre la apatía y la tragedia (Tercer Escalón, 2012), Rodríguez Rodríguez denuncia los abusos de la clase política y la inacción de la ciudadanía. Aunque es ficción, la temática tiene pasajes proféticos relatados con humor negro.
El martes por la noche, en el Museo de la Ciudad de México, se volvió a presentar el libro para anunciar la segunda edición. Al comentar la novela, el periodista Antonio Navalón consideró que el escritor Franz Kafka hubiera sido vulgar y ordinario en México.
En entrevista, Rodríguez expone a El Economista que la tragicomedia en el país, sobre todo en el ámbito político, se queda corta, por lo que el libro trata de concientizar a los ciudadanos para que se inmiscuyan en la esfera pública.
¿Considera a México ?como un país tragicómico?
Pues yo diría que kafkiano, tragicómico se queda corto, lamentablemente sí. Eso, a mi pensar, no está en tela de juicio. El énfasis no está en la clase política, sino en los ciudadanos. Nuestros políticos, nuestra clase gobernante, son un reflejo de la sociedad.
¿La política es un círculo vicioso?
Conceptualmente, la política es valores cívicos y el problema no es en sí mismo la política, sino la forma en que la llevamos a la práctica. En la teoría, nuestro sistema de partidos, la representación proporcional, nuestra Constitución está considerada como una de las de mayor vanguardia y la que mejor responde a los problemas sociales, pero su aplicación ha sido un circo.
¿Por qué un libro con estas ?características en el marco electoral y precisamente con el cuestionamiento a la clase política?
En este momento, en esta coyuntura, me parecía relevante que no podemos obviar el deterioro de la cosa política, de la cosa pública, sin darnos cuenta de que nos está llevando al precipicio ( ) El libro pretende, como decía Jean-Paul Sartre, en la literatura comprometida, que hay varios tipos de literatura y uno de ellos pretende impactar en la sociedad o la colectividad en donde surge.
La intención es que esa trama concientice a la gente. No debemos dejarnos moldear por los políticos que, ni aquí ni en ningún país, están a la altura de lo que la gente requiere.
La novela parte de un golpe de Estado imaginario provocado por la desesperación de los ciudadanos y los posibles escenarios tras las elecciones presidenciales del 2012.
El periodista Néstor Ojeda comentó que el común denominador del libro es el absurdo, porque ésa es una de las características propias de la vida pública de México.
Mientras que Ricardo Rocha, periodista y conductor, expuso que en el texto se van a reconocer muchas cosas de la vida pública y, advirtió, en una de ésas hasta nos andamos reconociendo a nosotros mismos .
tania.rosas@eleconomista.mx