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UNAM investiga por qué algunos edificios sufren daños y otros no
Evaluar la respuesta de las estructuras a los sismos, permite actualizar los reglamentos de construcción.
México está ubicado en una zona altamente sísmica, en las últimas dos semanas lo hemos experimentado. Desde el sismo de 1985 se efectuaron cambios en el reglamento de construcción de la Ciudad de México, a partir de los estudios de la respuesta dinámica de estructuras ante un movimiento telúrico. Dichos estudios se realizan en el Laboratorio de la mesa vibratoria del Instituto de Ingeniería de la UNAM, donde pueden simular sismos de diferentes intensidades.
Roberto Durán Hernández, responsable del laboratorio, señaló que los cambios que tuvo el reglamento de construcción de la Ciudad de México fueron en el apartado de Normas técnicas complementarias para diseño por sismo, en el nivel de fuerzas de diseño de una estructura.
La investigación que realizan permite explicar por qué después de un sismo, un edificio sufre daños y otros no. Toda estructura tiene diferentes propiedades dinámicas. Una de ellas es el periodo natural de vibrar, la cual se refiere al tiempo que tarda en completar un ciclo, de desplazarse de un sitio y regresar a su punto original. Este periodo natural de vibrar también está presente en el suelo y cuando estos dos valores se igualan surge el fenómeno de resonancia, lo que lleva a una amplificación de la aceleración y del desplazamiento, fenómeno que podemos observar en las simulaciones en la mesa vibratoria con diferentes modelos de estructuras .
El pasado lunes, en el marco de la conmemoración de los sismos de 1985, realizaron una prueba en donde colocaron dos modelos en la mesa vibratoria: uno de un edificio de cinco pisos y una estructura con tres edificios construidos en diferentes terrenos de la Ciudad de México (duro, de transición y el de zona franca de lago, en donde se ubica el Zócalo).
Con estos elementos, Durán simuló los temblores de 1985 en la Ciudad de México; el de 1995 en Kobe, Japón; y el de 1994 en Northridge, en San Francisco, Estados Unidos. Destacó que con esto es posible realizar ensayos para ver cómo se comportan las estructuras y evaluar y validar el comportamiento del equipo mecánico, eléctrico, y de comunicaciones.
La mesa vibratoria de cuatro por cuatro metros, soporta un peso máximo de 20 toneladas, tiene cinco grados de libertad controlados, dos desplazamientos, tres giros y un sistema de adquisición de datos con 96 canales de captura.
(Con información de la Academia Mexicana de Ciencias)