Por Arturo Gallegos García

¡Asombroso! ¡Sorprendente! ¡Espectacular! ¡Sensacional! ¡Inigualable! Usted siempre sabrá de quién se trata. Con la máscara puesta es burlón y parlanchín; sin la máscara es como cualquiera de nosotros. Sepa usted o no de cómics, seguro ha visto alguna vez a este personaje. ¡Aguas! Aquí viene el Hombre Araña.

Con más de 50 años de existencia, Spider-Man ha protagonizado más de 2,000 historietas, 37 videojuegos, 12 series animadas, al menos ocho películas live action, un musical de Broadway, sin mencionar los memes, parodias y miles de fan videos; todo ello y más abarca este superhéroe tan mediático como ningún otro, “el mismísimo rostro de Marvel”.

Hace lo mismo que una araña

A mediados de los años 50 —en la llamada Edad de Plata de los cómics— se suscitó el problema de que los anteriores asiduos ya habían crecido y que las historietas de entonces no cubrían las expectativas de una nueva generación, impaciente por leer a un buen personaje. Pero en 1962, Jack Kirby, Steve Ditko y Stan Lee fueron las mentes maestras y las manos divinas que definieron al epítome de Marvel.

Lee, maravillado por el justiciero pulp The Spider (1933), y Kirby, con la idea rechazada de un chico huérfano —que vivía con una pareja de ancianos— que encontraba un anillo que le otorgaba superpoderes, crearon la base para la nueva historia. Ditko se encargaría de diseñar al personaje, entintándolo de rojo y azul en la portada —que dibujó Kirby—, para que finalmente el 5 de junio saliera a la venta Amazing Fantasy #15, presentando al Hombre Araña. Al ser el último número de la serie, el editor en ese momento, Martin Goodman, dio luz verde para que a partir de entonces el cómic se convirtiera en un serial: The Amazing Spider-Man (TASM).

Al fin nacía un protagonista adolescente que no era relegado a sidekick —compinche— de otro héroe adulto —de ahí que se recalcara lo de Hombre y no Chico Araña—. El lector joven se pudo identificar con este nuevo héroe arácnido, por tener una edad y situación de vida similares, y con el que fue creciendo a la par. Pero lo sorprendente de Spider-Man apenas comenzaba.

Un gran poder...

Un día, Peter —estudiante tímido de 15 años, víctima del bullying, de mente prodigiosa y corazón noble— asiste a una exhibición científica de experimentos con radiactividad, en la que una araña resulta irradiada por accidente y termina por morder al adolescente. Esto le otorgó la fuerza, velocidad y agilidad proporcionales del arácnido, además, con su intelecto, diseña sus lanzadores de telaraña artificial, aún imposibles de recrear en la realidad.

Seducido por la fama y motivado por la rabia que siente al ser marginado por sus compañeros de clase, Peter intenta ganar dinero de forma fácil; al no conseguirlo, deja escapar a un criminal que luego mata a su amado tío. Justo en ese momento, consciente de las consecuencias de sus actos, Peter decide emplear sus nuevos súper poderes para el bien común con una frase que, en posteriores reinvenciones del cómic, sería adjudicada al tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

El verdadero poder

El poder que posee Spider-Man va más allá de sus cualidades sobrehumanas, el verdadero viene de su ingenio y voluntad para proteger a las personas, en especial a quienes quiere. Por ejemplo, en la historia If This May Be My Destiny...! (1966) —de Lee y Ditko— se demuestra cómo el amor por su tía May hizo que Spidey, para salvarla, pudiera levantar una montaña de maquinaria pesada sobre de él. Curiosamente, también tiene el superpoder de no dejar de hablar, de burlarse, de ser sarcástico e irónico aunque le están “partiendo la madre Teresa”, en una ocasión se carcajeó de risa tras conocer el nombre del villano en turno, frente a sus narices.

Tan poderoso e icónico es este personaje que, cuando Marvel quiere desafiar estándares sociales para hablar de temas prohibidos en los cómics, por lo regular acuden a él. Claro ejemplo fue cuando salieron los números 96-98 de TASM —escritos por Lee— en donde, a pedido del Departamento de Salud, Educación y Bienestar de EU, se desafió al Código de Autoridad del Cómic para hacer conciencia social acerca de los efectos negativos que tienen las drogas, mostrando a un Harry Osborn —amigo de Peter— hospitalizado por una sobredosis de pastillas. Como resultado, el código fue más flexible en sus restricciones de no mostrar algunas realidades al público infantil.

Un héroe como nosotros

En cuanto a la responsabilidad del personaje, siempre ha sido mostrar a todos que, a pesar de no ser perfecto, siempre se mantiene fiel a sus ideales. Sufre de necesidades fisiológicas como nosotros, a veces consigue trabajo —mal pagado— para apoyar a su familia mientras termina la carrera universitaria; tiene problemas para encontrar pareja, así como puede arrepentirse de algo que hizo —o no—. Al final, Peter sólo es un chico del barrio de Queens que intenta balancear su vida convencional con la del superhéroe que jamás imaginó ser.

“Acéptalo tigre, te sacaste la lotería”

Spider-Man, sin lugar a dudas, tiene a los mejores personajes de apoyo: sus tíos May y Ben; sus amistades con el mencionado Harry Osborn —a veces como el segundo Duende Verde—, Johnny Storm —la Antorcha Humana— o Matt Murdock —Daredevil—; e inclusive a personajes antagonistas como Flash Thompson —bully de Peter, fan acérrimo de Spidey y posteriormente su roomie— o el ominoso e irritante J. Jonah Jameson —enemigo público del arácnido y su jefe en el periódico Daily Bugle—.

Pero aún más importante, ¿cómo olvidar a sus atractivas parejas? Contrario a lo que muchos pensarían, Peter Parker ha tenido un gran sex appeal —si tomamos en cuenta que se le considera como un ñoño impopular—, ya sea como crush de Jessica Jones, como date de Carol Danvers —Capitana Marvel— o como amante de Felicia Hardy —Black Cat—. Sin embargo, si se trata de amor verdadero, éste hizo que conociera a Gwen Stacy en la universidad para convertirse en su primer amor y después lo llevó al altar para contraer nupcias —y hasta tener descendencia— con cierta pelirroja que la tía May insistía en presentarle: Mary Jane Watson.

“¡Insecto!”

Pero así como tiene a sus brothers también tiene una lista negra de villanos emblemáticos y recurrentes como: el Duende Verde —Norman Osborn—, el Doctor Octopus —Otto Octavius—, Kraven el Cazador o los simbiontes Venom y Carnage, que le han hecho la vida todavía más difícil al arácnido, peor aún, si a éstos agregamos a aquellos contra los que pelea por metiche, como el Dr. Doom, Thanos o Magneto. ¿Necesita de más pruebas para notar que el universo arácnido es casi tan grande como el de la editorial que lo creó?

Ya sea una mujer o un hombre o un cerdo, sea del año 2099 o del siglo XVI, sea de México o de la India, tenga un traje negro o blanco o de metal o a prueba de electricidad, sea miembro de SHIELD o de Los Vengadores, sea mutante o inhumano, su misión sigue siendo la misma: atraer al público joven, así como mantener al veterano. Y por ello, usted siempre encontrará a Spider-Man.

El sorprendente Arturo Gallegos García desde chico siempre ha querido tener los superpoderes de Spider-Man. Eso sí, tiene la misma capacidad de decir babosadas que el arácnido.

El Dr. Carrington dice:

Un rollo de papel de baño convencional tiene, por lo regular, 333 cuadritos.

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