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Teatro de Ciertos Habitantes encarna los arcanos del tarot en el Cervantino
Con la obra “Del mago al loco”, estrenada en el marco del FIC 50 y de los 25 años de la compañía capitalina, un voluntario por función emprende un viaje que confirma al teatro en un instrumento de catarsis.

“Del mago al loco”, compañía Teatro de Ciertos Habitantes. Foto: Ricardo Quiroga
León, Guanajuato.- Rosy no anticipa lo que está a punto de sucederle, aunque es la prima donna de esta obra, “Del mago al loco, una revelación del tarot”, que la compañía Teatro de Ciertos Habitantes presenta en la Antigua Plaza de Gallos, un emblemático inmueble del siglo XIX en el centro de la ciudad leonesa, recientemente rehabilitado como centro cultural.
Rosy viste tenis urbanos y ropa holgada, una playera de Coldplay. Su aspecto no es distinto al del resto de espectadores que ingresan al patio central de la Antigua Plaza de Gallos. Ella ha sido elegida como “La viajera” de esta primera sesión, para no decir puesta en escena, por no decir intervención y rito. Habrá un viajero distinto en cada una de las tres noches que la obra se presentará en este recinto cuya restauración ha respetado su edad y las heridas en la epidermis de sus muros.
El cambio de viajeros durante las tres presentaciones hará que cada una resulte emocionalmente distinta incluso si algún aventurado decide asistir a las tres sesiones. Es un viaje del autoconocimiento, una transición que no solo emprenderá la persona elegida, sino que cada uno de los espectadores será empujado prácticamente a los confines de su ser.
Veintidós integrantes de la compañía están de pie, congelados, formando un círculo a la amplitud posible del patio central. Miran hacia afuera del punto central, inmóviles, mientras los asistentes se instalan en el pasillo circundante. En este patio se lleva a cabo el primer acto, por no decir la sesión de preparación de Rosy, nuestra viajera.
Las 22 actrices y actores representan a los arcanos mayores del tarot, los arquetipos que emanan y dan forma a la psique humana y el pensamiento colectivo. El Mago, La Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador, El Sumo Sacerdote, El enamorado, El Carro, El Ermitaño, La Rueda de la Fortuna, La fuerza, El Colgado, La Muerte, La Templanza, El Diablo, La Torre, La Estrella, La Luna, El Sol, El Juicio, El Mundo y El Loco, que no es el arcano 22 sino el cero.
Todos los actores visten de negro y asumen distintas responsabilidades dentro de la epopeya que Rosy deberá asumir. Se intuye una experiencia mística y musical. A lo largo de la presentación, se usarán un piano, violines, guitarras, un arpa… lo suficiente para hacer una orquesta.
Los primeros arcanos de la baraja se irán presentando ante la viajera. Se revelarán como las estaciones de un viaje en el que Rosy deberá desentrañar sus dolores y sus alegrías, bailará y será consciente del conflicto entre sus deseos y sus deberes; se descarrilará y se estrellará de frente con un muro, pondrá de cabeza su mente en busca de un nuevo orden, encarnará la muerte de sus tormentas dentro de un ataúd. Renacerá en la templanza, pero volverá a verse tentada por ambiciones que podrían derribar cualquier torre, por más alta y fortificada.
“Arriba es abajo”, “el conocimiento es aburrido si no se transforma en hechos”, “el único territorio a conquistar es el de la piel hacia adentro”, “no nombres sagrado algo que no lo es”, “tomar decisiones es uno de los procesos más dolorosos del ser humano” “¿qué tiene que morir en tu vida que ya no es útil para tu crecimiento?”, “la espiritualidad que no se vive desde la carne es inútil”. Son algunas de las palabras que Rosy escuchará a lo largo de su travesía.
El viajero somos todos

Teatro de Ciertos Habitantes celebra 25 años de existencia con una pieza que supera los límites del proscenio y de los géneros y de la formalidad teatral. No es algo nuevo, pero “Del mago al loco, una revelación del tarot”, con 150 minutos de duración, es una obra que van construyendo por la compañía, el público, el escenario. La pieza trasciende el guion, no puede evitar la improvisación, se convierte en una ceremonia al dolor, al gozo; actúa sobre las emociones bien particulares de cada uno de los presentes. Es una obra que al mismo tiempo abre las heridas y quiere sanarlas. El viajero, finalmente, son todos los que se decidieron a ingresar al anfiteatro de un recinto cuyas cualidades son explotadas con potencia por la compañía.
Los puristas destacarán de la pieza la rigurosa investigación para plantear una historia en la que no todo está dicho en el papel sino que habrá de encontrar la manera de su desenlace sobre la marcha. En el camino del héroe cada camino será distinto.
Dirigida por Claudio Valdés Kuri, quien encarna a “El Mago” la obra es una coproducción de la Ciudad de México, el Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, el Instituto Cultural de León, y el Festival Internacional Cervantino, con el apoyo de la Fundación BBVA y Teletec.
Esta obra tiene que presentarse en otras ciudades, hallar recintos para que más viajeros conozcan a los arcanos.