El artista Sergio Ricaño abrió las puertas de su proyecto en Tlalpan, que se consolidó como un espacio importante.

Talleres de Arte Contemporáneo (TACO) se fundó hace más de 10 años con la idea de abrir un espacio de reflexión y práctica artística para profundizar sobre el pensamiento gráfico, el dibujo, la pintura y dar clases y talleres. Y el proyecto es exitoso.

“Han sido muchos años de trabajo y de necedad ... Pero afortunadamente hemos desarrollado proyectos muy interesantes, y se formó una comunidad artística importante. Yo lo veo como un laboratorio del que salen muchas cosas valiosas e interesantes”, señaló en entrevista Sergio Ricaño, artista y director del espacio.

TACO se ubica en el corazón de Tlalpan (Hidalgo 14), en una casa cubierta de cuadros, proyectos de jóvenes artistas a la venta, una exposición estremecedora de Adriana Calatayud, máquinas y el olor a tinta, pintura... arte.

“Nosotros no somos mainstream. Nunca ha sido la intención... Nos hemos ido más por la enseñanza y te quedas más en la periferia. Pero es una decisión de cada quien. Pero también tenemos producción. Hay ventas y qué bueno que se venda, para que el artista saque provecho. Y a nosotros nos ayuda a sustentar el espacio. Pero no es el objetivo”, explicó.

Un diplomado, una exposición, una artista hablando de su proyecto creativo, algún taller, en TACO siempre suceden cosas.

“Es una especie de caldo de cultivo donde los más jóvenes son los más beneficiados, porque todo estimula y ése siempre fue el sentido del proyecto, tener una riqueza artística en todos los sentidos”, señaló Sergio Ricaño, pintor, dibujante y grabador mexicano.

El cuerpo como territorio

Actualmente, en TACO se presenta Indicios, exposición individual de Adriana Calatayud, artista que trabaja con el cuerpo, el tráfico de órganos y diferentes temas que plasma en la fotografía.

“Hace una especie de registro periodístico sobre el tráfico de órganos, pero en cada pieza encuentras muchas cosas, como un cuerpo escaneado o piel humana, un discurso estético muy interesante”, mencionó Ricaño.

La obra de Calatayud es un ejercicio que se compone de pequeños fragmentos de piel, indicios que intentan descifrar la existencia de un cuerpo. Rastros de piel digitalizados directamente sobre un escáner, donde se proyecta y se representa a sí misma mediante la luz que refleja. De este modo, el escáner se vuelve una analogía de los equipos médicos que registra esta materia transformándola en imagen.

TACO es un proyecto sabroso y valioso, que le da oportunidad a los jóvenes artistas. Tiene una labor educativa (ofrece talleres y diplomados), realiza una función social y es parte del corazón de Tlalpan, una arteria que vale la pena conocer.

¿Quién es?

Sergio Ricaño Estudió la Licenciatura en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Ha realizado múltiples exposiciones, individuales y colectivas, en México y el extranjero.

Su obra pertenece a colecciones nacionales e internacionales como la del Museo José Guadalupe Posada, la del Museo Nacional de la Estampa, la del Museo Iconográfico de Guanajuato, Universidad Autónoma Benito Juárez, Oaxaca, Oaxaca, y la de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, España, entre otras.

Ha recibido varios premios y reconocimientos importantes en el ámbito del grabado y proyectos culturales.

vgutierrez @eleconomista.com.mx