La crisis por el Covid-19 representa una amenaza a las iniciativas locales para cumplir con los compromisos asumidos en materia de cambio climático. Probablemente sean motivos válidos, pero pasar por alto las consecuencias climáticas podría generar problemas aún peores para el futuro.

En este sentido, el doctor Mario Molina, Premio Nobel de Química, reflexiona: “La pandemia es una crisis enorme y nos va a salir muy caro a todo el planeta; aunque retrasa los planes, no debe anularlos”, en todo caso, atender el tema de energías limpias es parte de las acciones para una reconstrucción”.

De acuerdo con el secretario general de la ONU, António Guterres, durante una reciente reunión relativa a la cumbre anual sobre la acción climática de la ONU, que iba a tener lugar en Glasgow en el mes de noviembre y que fue postergada, el impacto real de la crisis del nuevo coronavirus sobre el planeta podría depender, en última instancia, de las decisiones que se tomen sobre los combustibles fósiles.

En entrevista, Mario Molina asegura que México tiene dos necesidades apremiantes: dejar de emitir gases de efecto invernadero y movernos a las energías renovables. “Tenemos que transformar a la economía mexicana en una de bajo carbono y ya no podemos esperar, esto tiene que suceder en menos de 10 años”. Para ello, el papel del sector eléctrico en el plan de acción climática es clave.

Históricamente hemos sido un país productor de petróleo y nuestra economía se había basado en este recurso -dijo-, así es que la transición hacia las energías limpias, como la eólica, nuclear o solar, que no emiten gases de efecto invernadero, las tenemos que acelerar y complementar de acuerdo con la economía de nuestro país.

A finales del año pasado se presentó un estudio desde la oficina de la Presidencia de la República, Haciendo Cuentas. Cuantificando los co-beneficios de la acción climática para el desarrollo sostenible en México.  Este es un documento en el que incluso el Centro Mario Molina participó y en el que se cuantifica y se ofrece evidencia concreta sobre los co-beneficios que se pueden obtener al implementar la agenda climática en coordinación con la agenda de desarrollo sostenible de México.

En él se plantean cinco ejes principales: generación de electricidad con fuentes limpias, protección de bosques, tratamiento de aguas residuales, impulso a vehículos eléctricos y el desarrollo de la industria con mayor eficiencia energética. Para el tema de emisión de electricidad específicamente, el estudio muestra que para que en el 2030 tengamos más de 40% de participación de fuentes que no sean combustibles fósiles, requerimos energías limpias, “esto es a lo que México se comprometió a través del Acuerdo de París”.

Si esto lo hacemos bien, asegura el Premio Nobel de Química, traerá beneficios de salud pública, calidad del aire, creación de empleos en el sector eléctrico y seguridad energética para el país. “Esta es una inversión que conviene(... ) estas cosas que se discuten no son problemas económicos, porque se pagan, es una inversión que hace la sociedad y muy redituable”.

El doctor Molina incluso sugiere una línea de acción para México, en concordancia con este documento de sustento científico y gubernamental: ampliar y modernizar las redes de transmisión, evitar cuellos de botella, desarrollar sistemas de almacenamiento de energía y manejar la intermitencia de las fuentes limpias.

“Pareciera que esto es un costo, pero en realidad es un gran ahorro si consideramos todos los impactos que puede haber en términos de cambio climático y de salud pública”. Recordó que no solo importa que la energía sea más barata, sino que también no cause daños a la sociedad y al medio ambiente.

Lamenta recortes a CTI

“No podemos prescindir de la ciencia”, dice el Premio Nobel mexicano

El científico mexicano y Premio Nobel de Química, Mario Molina, asegura que para lograr una transición hacia las alternativas de energía limpia se requiere de científicos e investigadores bien preparados. En este sentido, dijo que es altamente preocupante que se estén haciendo reducciones al presupuesto de institutos y centros de investigación.

“El país tiene que hacer inversiones para poder reducir el número de gente muy pobre, es altamente justificable la inversión en ciencia, tecnología e innovación y eso no se puede posponer, por ello es un error muy grave mermar la capacidad de los expertos; no se puede dejar de financiar esos grupos y centrarnos en el conocimiento extranjero”.

El doctor Molina, miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de Ciencias, agregó que las comunidades científicas son parte del debate para eliminar los combustibles fósiles y la obtención de energías limpias. Con sus dos componentes, el que apoya a la industria con las patentes, pero también quienes se dedican a la ciencia básica.

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