Hace unos días, la violinista Silvia Crastan denunció al director Enrique Bátiz de violación; un día después de que este abandonara la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM) por “cuestiones de salud”.

“Me da mucha alegría anunciarles que el caso de la violinista Silvia Crastan quedó cerrado a las 11:00 de la noche del día 12 de febrero. Quedamos de acuerdo en comunicarles que Enrique Bátiz está en contacto con Silvia Crastan y hemos resuelto el problema”, se lee en el comunicado con el que el director espera terminar con la polémica alrededor del tema.

Pero después de acusaciones y descalificaciones, Enrique Bátiz insiste en su inocencia.

“No es cierto que yo haya cometido delitos como los que se señalaba. Quiero dejar claro que en México se goza de un derecho humano que se denomina presunción de inocencia, que a la fecha, en mi caso, ha sido vulnerado por un sin fin de periodistas y personas del público en general”.

El caso de Enrique Bátiz acaparó las secciones culturales de diferentes medios con testimonios de la violinista, pero también con las pruebas de Bátiz sobre su inocencia; comenzó una guerra de declaraciones y testimonios en redes sociales lo que derivó en múltiples confusiones ante las dos versiones que provocaron la suspensión de dos recitales bajo la batuta de Bátiz y ataques a Crastan.

“No tengo que probar mi inocencia, mi inocencia se presume y serán ustedes quienes tendrán que probar los cargos”, escribió Bátiz en su cuenta oficial de Facebook.

La versión de Crastan

La violinista Silvia Crastan aseguró a El Economista que el arreglo es cierto. “Resolveremos cualquier otro conflicto en privado fuera del teatro de los medios. ¡Pero fue bueno que todas las partes pudieran unirse gracias a eso!”.

Y añadió que para ella el caso está cerrado: “necesito concentrarme en mi trabajo musical. No vivo en México.... conté mi historia y Bátiz la escuchó. El caso está cerrado por el momento”.

Pero la violinista, quien acudió a los medios para la denuncia, también escribió cosas como: “Creo que Bátiz de hecho ya se disculpó, cuando se puso en contacto conmigo alrededor de 2010... acepto eso como una disculpa, aunque él quería algo romántico/sexual que yo no aprecié. Finalmente soy libre para concentrarme en mi música”.

Sin embargo, existe una petición abierta en Change.org sobre el caso, de la que Enrique Bátiz opinó:

“Lo que ustedes les piden firmar es una invitación para linchar y ensuciar mi nombre. Desde hace décadas, dicen en la petición, se me acusa de abusos de mujeres jóvenes que no han presentado quejas ni acusaciones”.

Y agregó: “Estoy siendo víctima. Ya que no estamos en un juicio de carácter penal y no hay denuncia alguna de parte de nadie. Ni de la violinista en mención. Este panfleto es una cobarde acusación por que señalan que yo he cometido delitos de índole sexual. Hoy puedo declarar que no existe ni ha existido denuncia judicial alguna en contra mía”.

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