Parecía una tarde normal en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Hasta que dieron las cinco de la tarde: al recinto ferial llegó el reporte que una manifestación, de las tantas que ocurrieron en el marco de la toma de protesta de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, avanzaba con paso decidido sobre la avenida Mariano Otero, el principal acceso a la feria.

Y entonces se trastocó la paz: la marcha derivó en un enfrentamiento entre los manifestantes y la policía, que dejó como saldo 27 detenidos, tres policías lesionados y los ánimos caldeados tanto dentro como fuera de la feria.

La marcha fue convocada, como ya es costumbre, por las redes sociales. Ahí se informó que el punto de reunión era la plaza Juárez, ubicada en el centro de la ciudad, para marchar a la sede estatal del PRI, las instalaciones de Milenio Jalisco, Televisa y la FIL. Hasta el recinto ferial llegaban reportes de que había habido daños en la televisora y la policía optó por cerrar la avenida Mariano Otero.

De inmediato se montó un operativo en las inmediaciones de la FIL para resguardar el lugar. En primera instancia se informó que participarían 80 elementos de la policía municipal de Guadalajara, a la que luego se sumaron agentes de la policía de Zapopan y del Estado.

A las 5:40 de la tarde el contingente, con cerca de 800 personas la policía reportó poco más de 500 se hizo visible. En ese momento, Nubia Macías, directora de la FIL, trataba de negociar con una persona que nunca quiso ser identificada para que quitaran el cerco. Déjenlos pasar, lo que no queremos es molestar a la gente. Vamos dejar el acceso gratis a la feria para evitar el tumulto, no importa que entren, este es un espacio de libre expresión , decía Macías. Su petición no fue escuchada.

Cien metros antes del cerco, los marchantes se sentaron en el suelo, expresión que se ha utilizado para indicar que se trata de una manifestación pacífica. Luego de un par de minutos reiniciaron la caminata y, de pronto, echaron a correr contra la valla: chocharon contra ella, contra los antimotines y comenzó el enfrentamiento: del lado de los manifestantes comenzaron a llover piedras, botellas, palos, latas y hasta naranjas. Los policías repelieron el ataque y comenzó el absurdo: recogieron los proyectiles del suelo para lanzarlos de regreso a los manifestantes.

Y volvieron a repetirse las escenas vistas tantas veces: policías arrebatando una bicicleta para golpear con ella a su dueño; tres policías pateando a una chica tirada en el suelo; un antimotín golpeando con su escudo a los fotoperiodistas; un policía con una herida en la mejilla; tres agentes azotando contra los traseros de una patrulla el rostro de un joven.

Diez minutos en los que todo fue correr: correr para huir de la policía, para tratar de arrebatar a los detenidos, para buscar a más personas a quien subir a la camioneta. El primer reporte fue de doce personas detenidas, entre ellas algunas menores de edad. Cuando una de las camionetas se retiraba del lugar, uno de los policías le dijo a otro: Dale unos por mí .

Poco antes de las seis de la tarde la manifestación había sido disuelta, pero los ánimos estaban caldeados. El recinto ferial redujo sus accesos: la orden era no dejar salir a la gente. Todo aquel que quiso entrar, lo hizo gratis el resto de la tarde. La policía montó un doble cerco, ya que se comenzó a especular sobre el posible retorno de los manifestantes, cosa que no ocurrió. Durante cerca de una hora la policía, en motos, patrullas y camionetas, estuvo peinando las inmediaciones de la FIL, y a las 19:00 horas ya se había reabierto la circulación.

Una vez pasada la trifulca, Comunicación Social de la policía de Guadalajara reportó 27 detenidos, dos de ellos menores de edad, además de tres policías lesionados. Por su parte, la Universidad de Guadalajara y la Feria Internacional del Libro, firmado por el rector Marco Antonio Cortés Guardado, en el que se apuntaba que ambas instancias son y han sido siempre un lugar abierto al diálogo y a la libre manifestación de ideas. Cuando la violencia invade el espacio público nos convierte a todos en sus rehenes.

Rechazamos categóricamente los actos que se vivieron hoy por la tarde en el ingreso de esta Feria, y pedimos a quienes buscan que este país llegue a un entendimiento que se apeguen al diálogo y a la paz .

Al final, ya con la circulación restablecida en los accesos a la feria, sólo quedó una larga manta que advertía: No te dejaremos gobernar .

RDS