La compañía Seña y Verbo junto con el British Council, bajo la dirección de Carlos Corona, trae a escena un clásico shakespeareano, con un grado extra de complejidad a la de por sí, la difícil relación de los enamorados más famosas en la historia de la literatura: La historia tormentosa de Romeo y Julieta se adapta a lenguaje que mezcla las señas con la palabra hablada para la palabra hablada, una historia bilingüe donde Julieta es oyente pero Romeo es sordo.

La obra se llama ¡Silencio, Romeo! Lo que el amor puede, el amor lo intenta, una versión que cuenta la historia como la conocemos pero con algunas variaciones: Sólo hay cuatro actores en escena que hacen los papeles de uno y otro bando, en un universo donde los Capuleto son oyentes y los Montesco son sordos.

El director Carlos Corona ahonda un poco sobre el montaje: Todo ocurre en Verona Italia, con dos familias encontradas. Romeo, en una fiesta, se cuela y ve a Julieta y se olvida del amor que lo acaba de abandonar… y tenemos la escena del balcón. La adaptación va un poco de que son cuatro actores y hay personajes fusionados. El cuarto acto se resuelve como una narraturgia. Pero es el Romeo y Juiieta que todos conocemos .

El lenguaje de señas es tan complejo y hermoso como puede ser el lenguaje hablado. Se piensa a veces que puede ser una pantomima pero posee todas las reglas de gramática que pudiera tener un lenguaje hablado, sólo que es con las manos y con el gesto. Y esto se potencia al ver que podemos traducir las palabras de Shakespeare… lo que vamos a ver son poemas realizados con las manos. Al final, te das cuenta que no hay ninguna razón para separarlos más que la intolerancia. O que para escuchar lo único que se necesita es querer .

Trabajar con la compañía ha sido un viaje placentero para Carlos Corona: Entrar al universo de la sordera, es la oportunidad de viajar a otro país dentro de tu propio país. Me cambió la cabeza. La compañía tiene más de 25 años en los cuales he colaborado en unos 22 años. Hicimos una adaptación del libro de la selva y he trabajado como actor y escritor. Podría ser un miembro honorario

La compañía, nos dice Carlos, no se hace teatro a pesar de ciertas situaciones, sino a partir de ciertas situaciones:

No podrían hacer este tipo de teatro si fueran oyentes. Es la manera de sacarle todo el provecho a lo que tienes. Los montajes no están dirigidos para gente sorda sino para todo público y utilizan el lenguaje de señas como tema base para la propuesta escénica .

Las coreografías que se hacen tiene una teatralidad natural que cobra mucha belleza al tratarse de Shakespeare. No tiene que ver que sea para un tipo de público, es una propuesta valiosa en sí, que va más allá de si eres oyente y no oyente.

El trabajo de la compañía se ha vuelto un movimiento cultural: Me gustaría comparar esto con lo que ocurrió en el Teatro Chicano que se volvió una defensa cultural de la forma de hablar de aquella comunidad. En la compañía Seña y Verbo: teatro de sordos se representa lo que se representa porque así hablan, esa es su identidad y son muy ortodoxos. Cuando se hace una traducción discuten sobre cual seña tiene un sentido más literal y cual más poética , finalizó Carlos.

¡Silencio, Romeo! Lo que el amor puede, el amor lo intenta, dirigida por Carlos Corona, se presenta los viernes a las 8 de la noche, sábados a las 7 de la noche y domingos a las 6 de la noche, en el Teatro Benito Juárez (Villalongin 15, colonia Cuauhtémoc).