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Revelan al Maximiliano coleccionista
Durante su imperio en México, el archiduque adoptó la práctica del coleccionismo y exhibición de objetos prehispánicos con el afán de establecer relación con los indígenas.

Asumiéndose como heredero al trono del tlatoani Moctezuma, Maximiliano de Habsburgo adoptó la práctica del coleccionismo de objetos prehispánicos y su exhibición, como una herramienta para construir entre los indígenas la idea de que su imperio era una continuidad del que encabezó el último soberano mexica.
La conformación de acervos prehispánicos cumplió una tarea en la estructura imperial, y dentro de este afán, la búsqueda de piezas de este tipo se convirtió en una actividad en la que el propio archiduque participó de manera entusiasta de 1864 a 1867, labor que, aunada a su experiencia viajera, contribuyó al mejoramiento del primer museo de México y de América Latina, el Museo Nacional, creado el 18 de marzo de 1825.
Bajo estas premisas historiadores de México y Austria analizaron la faceta coleccionista del emperador, como parte del coloquio Entre la realidad y la ficción: vida y obra de Maximiliano, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Foro Cultural de Austria en México, con motivo de los 110 años de restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países.
Durante la conferencia Maximiliano y su tradición coleccionista: Antigüedades prehispánicas para el Museo Nacional , Paulina Martínez, investigadora del Colegio de México, indicó que para entender el interés de este personaje por la recolección de piezas prehispánicas es necesario recordar que hasta entonces, las elites gobernantes habían coincidido en integrar al indígena a la nación mexicana mediante la desaparición de su cultura.
Los indios eran considerados un lastre para la estabilidad del país. Maximiliano, en cambio, los tomó en cuenta en su proyecto imperial y asumió una política conciliatoria. Entonces el coleccionismo de antigüedades prehispánicas fue la herramienta que el archiduque encontró para tener una relación directa con ellos y legitimar su imperio .
La visita de Maximiliano de Habsburgo y Carlota al Museo Nacional, el 25 de agosto de 1864, es considerada el principio del interés constante de la pareja imperial por los vestigios arqueológicos durante su estancia en México.
A partir de este momento el archiduque volcó sus esfuerzos a la recolección de piezas prehispánicas, pero no con la intención de enviarlos a su lugar de origen, ni para decorar los salones del Castillo de Chapultepec, sino con la finalidad de concentrarlos y colocarlos en un sitio donde la gente pudiera admirar la grandeza de su pasado, ese lugar sería el Museo Nacional , explicó la investigadora.
A pesar de los esfuerzos por crear un espacio digno donde se mostrara la riqueza de las culturas prehispánicas, la falta de fondos y diversas dificultades como el anuncio de Napoleón III del retiro de las tropas europeas del territorio mexicano, influyeron en el cierre del Museo Nacional el 7 de febrero de 1867.
En 1909 el acervo del Museo Nacional fue dividido y las colecciones de historia natural pasaron al Museo de Historia Natural, en el edificio de Cristal, ubicado en las calles del Chopo. El resto quedó en el edificio de la Antigua Casa de Moneda, bajo el nombre de Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, cuyo patrimonio actualmente se encuentra distribuido en los cinco museos nacionales del INAH: de Historia, de Antropología, del Virreinato, de las Culturas y de las Intervenciones. Además de algunos museos regionales , concluyeron los especialistas.