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Arte e Ideas

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Réquiem por Eliseo Alberto

La fábula de José , que en el 2000 Lichi publicara como novela, es uno de los 10 mejores cuentos escritos en español.

Tengo en las manos la primera edición de tu libro La eternidad por fin comienza un lunes, publicado en Ediciones El Equilibrista en 1992, en el que escribiste a mano:

Para Marcial y Mónica, los secretos de mi corazón, su amigo (o quien quiere serlo y ya lo es), Eliseo, México, 28/4/93 .

Y no dejó de pensar cómo nos conocimos; en lo mucho que admiro esa novela -en especial la primera parte- que la suelo regalar a mi gente más querida, en tu generosidad para conmigo al presentar mi primer libro de narrativa; en la crónica que me diste cuando Ficticia era un proyecto de revista; en tus comentarios y apoyo cuando aquel proyecto cambió a ciudad virtual; en tus charlas en las que eras capaz de cautivar por horas a tus escuchas; en los amigos comunes; en tu galantería hábil de seducir a la mujer más difícil y bella de todos los tiempos; en La fábula de José (publicado en la otrora revista Milenio, de Fernando Fernández, y en el periódico El País) que considero uno de los 10 mejores cuentos escritos en español y que, en el 2000, convertirías en novela; en los secretos literarios que me confiaste y en tantos años de amistad.

Lichi, recuerdo con especial cariño aquella tarde que viniste a casa porque yo te quería hacer una entrevista para el Unomásuno. Mónica y yo acabábamos de volver de vacaciones de Cuba y también deseábamos agasajarte con el mejor ron del mundo, el Paticruzado. ¿Cuántas botellas abrimos? ¿Tres, cuatro, cinco? Y nunca perdiste el hilo de tu charla ni dejaste de contar hechos maravillosos durante cinco, seis, siete horas, permitiendo, además, adentrarnos en tu mundo hechizado por la poesía de tu padre, Eliseo Diego. De aquella borrachera, Lichi, una de las más felices de mi vida, me acuerdo que decías:

-Yo no me canso de hablar de la posición insular del cubano, porque eso explica muchas cosas y favorece otras tantas, entre éstas la conversación. El cubano es muy conversador, es muy cuentero, ya que se tiene que imaginar las cosas, lo que sucede al otro lado del horizonte. Allí, en la isla, no llegan noticias; llegan botellas de mar, palomas mensajeras, pedazos de naufragios y el cubano, cual mentiroso, te hace un cuento con esa vaina.

Agregabas:

En Cuba existen dos grupos grandes de mentirosos. El que dice: Yo conocí a Benny Moré , y el segundo, en el cual me incluyo, que dice: Yo tengo una tía que estuvo casada con un hombre que vive en Matanzas, que era maestro de escuela y cuyo hermano, en el año 45, se hizo compadre de Benny Moré . Y después de este camino tan largo, y gracias a ese tipo que le bautizó a Moré un hijo, tomamos la licencia de hablar de los Reyes del Mambo con absoluta naturalidad. Así, o eres el protagonista de tu mentira o eres un testigo, una persona que tuvo la oportunidad de oír, de ver cosas que después se pueden contar a los demás.

Y para este réquiem, querido Lichi, hago propias tus palabras que en otra ocasión me confiaste:

-Los muertos que uno ama nunca mueren. La vida está llena de muertos: de aquello que pasa y no acaba de pasar, y no se mueren por amor, pues si amamos a nuestros muertos, sus muertes son una manera distinta de seguir vivos.

Con mi asombro y amor de siempre:

Marcial

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