Con 54 años de existencia, el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) enfrenta el reto de mantenerse como el número uno como escuela de negocios en Latinoamérica de acuerdo con diferentes ránkings de evaluación, así lo manifestó Lorenzo Fernández Alonso, recientemente nombrado director general de la institución.

En charla con El Economista, dijo que ante la crisis mundial afortunadamente la institución fue tomando decisiones y se replantearon las preguntas clave: Dónde estamos parados, hacia dónde vamos, cuál es la esencia del IPADE y cuáles son accesorias. “Nos dimos cuenta de que somos y queremos seguir siendo una escuela de empresarios y para empresarios, donde les ayudamos a tomar mejores decisiones y a generar conciencia del rol que juegan en la sociedad”.

La pandemia además trajo retos “nos tuvimos que reinventar en el tema de los híbridos y online, era algo que no teníamos, siempre jugamos con el tema presencial, ahora podemos decir que estamos mucho más armados, pues repensamos incluso programas nuevos, algunos coyunturales, pero otros que llegaron para quedarse”, asegura.

Hoy se pueden revisar programas con enfoque hibrido y totalmente digitales como el Programa de Dirección y Liderazgo Corporativo, el cual se se toma en seis meses y permite que las empresas puedan inscribir a sus ejecutivos aunque vivan en diferentes ciudades o regiones. También está el programa ADE de Alta Dirección pero de manera hibrida, con participación de ejecutivos, directivos y dueños de empresas a nivel nacional e internacional de forma virtual y luego un tiempo intensivo en IPADE Guadalajara; hoy lo toman 55 ejecutivos a nivel nacional. Otro es el MEDEX regional (Executive MBA) que también se convirtió en una opción híbrida para quienes quieren tomar una maestría fuera de las tres sedes principales, esto apoya a perfiles muy interesantes que no pueden separarse de su negocio por tanto tiempo, pero que pueden planear algunas salidas.

La institución trabaja desde sus orígenes con el método de caso, con diversas perspectivas y haciendo comunidad; ante la pandemia esto tenía que seguir presente: el estudio individual, el trabajo en equipo y la sesión plenaria; esto fue posible, pero hoy en el IPADE también se integran temas de tecnología, innovación, de transformación digital, de nuevos modelos de negocios y de inteligencia artificial, “todo esto se incorporó de manera acelerada para poder seguir sirviendo a la comunidad empresarial”.

En este sentido, también los profesores han tenido que reinventarse, dijo Fernández Alonso: “hoy te puedo decir que lo hacemos muy bien, en 2019, prepandemia, dimos 5 sesiones online, para 2020 se dieron más de 6,500 sesiones. Además los profesores escribieron más del triple de material que otros años, simplemente para enriquecer nuestros programas, fue el momento de reinventarnos y aunque sin duda se extraña la presencialidad, damos la oportunidad para quien quiera estar de manera hibrida, lo pueda hacer”.

Agrega que el alcance es mayor con las nuevas modalidades, aunque ya existían los acuerdos internacionales, hoy se tienen más de 100 que se han ido fortaleciendo en este periodo, “tanto en línea como presenciales, hay una relación muy estrecha de intercambio de profesores y material; por ejemplo, en la maestría de tiempo completo (MBA MEDEX y MEDE), en el cuarto trimestre todos los participantes se van a una business school del mundo, ya para septiembre se espera que los alumnos puedan viajar al lugar a tomar sus clases”.

Seguimos refrendando el humanismo en los negocios

El también profesor del área de dirección financiera asegura que las circunstancias de negocio van cambiando porque las personas van cambiando, por eso decidieron que además de las virtudes empresariales y de negocios, se refrenda la parte humanista. “Como tal, es reconocer que el empresario toma decisiones y resiste, pero también es prudente y entiende que una decisión que tomó hace cinco años, hoy es muy diferente, porque cambió el entorno y las circunstancias”.

Otro tema que le ha preocupado al IPADE desde sus orígenes, es el tema ético, ¿se debe hacer negocios desde una perspectiva ética moralmente hablando? Si algo tenemos que ver hoy los empresarios es cómo ayudo a los demás, al país, cómo sacar de la pobreza a tanta gente, esta también es una labor del empresariado.

Además se integra la responsabilidad social, “sentimos que la forma de sacar adelante a una economía y a una sociedad es con empresas sólidas, fuertes, pero preocupadas por las personas que trabajan ahí y por la sociedad”, concluyó Lorenzo Fernández Alonso.

Si el IPADE ha sido importante en épocas buenas, hoy en épocas donde el empresariado se siente inseguro o no sabe para dónde ir, es el mejor momento para venir a nuestras aulas, se trata de una experiencia integral, con enfoque global, sentido humanista y con responsabilidad social, aseguró el nuevo directivo en charla con El Economista.

nelly.toche@eleconomista.mx