“La de Manuel Felguérez fue una muerte prematura a pesar de que tenía 91 años. Estaba estupendamente bien de salud, trabajando con una ambición igual que la de siempre. El vigor que tenía y la dimensión de la obra que planeaba nos hacía pensar que lo íbamos a tener todavía muchos años. A pesar de que ya era un hombre bastante mayor, se había sostenido cabalmente”.

Así lo declaró el historiador de arte Cuahutémoc Medina, curador en jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), recinto que actualmente da cabida a Trayectorias, la última exposición inaugurada en vida del artista plástico nacido en Valparaíso, Zacatecas, en 1928, y fallecido la noche del domingo a causa de Covid-19, padecimiento del que días atrás diera positivo junto con su esposa Mercedes Oteyza, de acuerdo con lo que informó la mañana del lunes la hija, Mercedes García Oteyza.

“Estamos compartiendo el luto con Mercedes y deseando que también ella se recupere para poder tener una conversación, eventualmente, sobre el futuro”, refirió Medina sobre la conservación de la obra de Felguérez, en especial, de los alrededor de 50 trabajos de gran formato y la totalidad del archivo que el artista la Generación de la Ruptura donara al MUAC en diciembre pasado, a propósito de la inauguración de la muestra que estaría abierta hasta octubre próximo, aunque en los últimos tres meses no ha recibido visitante alguno por las restricciones de la emergencia sanitaria.

“Las obras donadas están montadas ahora mismo en el MUAC; la incorporación de los archivos era lo que estábamos trabajando con Mercedes. Espero que pueda completarse a la brevedad. La situación en la que nos encontramos no hace posible ser preciso sobre toda la obra donada, pero conservar y acrecentar la memoria del trabajo de Felguérez y su generación es una de las tareas que el museo ha estado llevando a cabo de manera sistemática”.

Medina reflexionó sobre la obra pública de Felguérez, mucha de ella, la más emblemática de las décadas de los 60 y 70, cuando en el país se avizoraba un desarrollo urbano donde arte como el de Felguérez debía hacer comunión, se fue diluyendo a la par de que su obra fue maltratada, alguna ya restaurada y otra aguardando su restauración. Se refirió en particular a la obra “Canto al océano”, una de las piezas monumentales que preserva el MUAC: “plantea un proyecto de vida urbana que, desgraciadamente, los habitantes de este país no hemos sabido construir y cuya destrucción implica la idea de un mundo de juego, y de ritmo, así como del placer en estar juntos”.

Argumentó que si bien no encuentra útil el término de Ruptura para toda la generación del que llamó “el escultor que pintaba”, en la obra de Felguérez, con esa tensión entre figura y fondo, ritmo y superficie, sí es posible identificar un alegato de ruptura, puesto que su trabajo, aún más sustancial que otros creadores, enfrentó de manera franca al muralismo tradicional con obras murales monumentales con las que incorporó otra noción estética de la modernidad en México.

Adelantó que está en preparacióin un libro sobre su obra en el MUAC y confirmó que el recinto realizará un homenaje al maestro en el momento que las condiciones de salud pública así lo permitan.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx