La caída del cabello en pacientes con cáncer, debido a tratamientos como la quimioterapia, tiene efectos emocionales y psicológicos adversos tales como fobia social, ansiedad o depresión, que los llevan a perder su identidad. Es bien sabido que parte fundamental de la recuperación estriba en el estado de ánimo, por ello resulta necesario ofrecer herramientas adecuadas —en este caso para la pérdida de cabello— que puedan ayudar a mejorar su calidad de vida y principalmente su autoestima, la cual va más allá del aspecto físico.

Ante este contexto, actualmente se emplean tratamientos médicos para evitar la pérdida del cabello, como enfriar el cuero cabello durante el proceso de quimioterapia a través de un gorro (Dignicap), el cual hace que los vasos sanguíneos alrededor de los folículos capilares se contraigan, por lo tanto, una menor cantidad de quimioterapia llega a las células capilares. Como resultado, el riesgo de perder el cabello se reduce drásticamente.

Hace menos de un año Meche fue diagnosticada con cáncer de mama. En entrevista para El Economista, cuenta: “cuando yo entré a las quimioterapias me hablaron de este proyecto, mi esposo y mis hijos muy entusiasmados me dijeron ‘sí, mamá, que te lo pongan’ y si ellos iban a hacer el esfuerzo para adquirirlo, a mí me tocaba ser positiva y acepté”.

“La familia siempre me echaba porras y yo me sentí muy bien. Tuve mucha confianza y desde ese momento me mentalicé a que no perdería mi cabello, la verdad la actitud cuenta mucho. Algo que se me grabó mucho fue que el doctor me dijo: ‘Señora 95% de que usted se alivie y se sienta bien es la actitud que tome’”.

Por su parte, el doctor Roberto Hernández Peña, especialista del Hospital ABC, confirma que esto ayuda al apego del tratamiento, “porque la caída de cabello es uno de los efectos secundarios más frecuentes, esto tiene un efecto a nivel emocional y en su entorno, que tiene una repercusión en los resultados de tratamiento (...) hoy estos aspectos de la salud se tocan incluso en los congresos internacionales, pues generan mucho mejores respuestas en los pacientes”.

Procedimiento en frío

Meche explica que, durante el tratamiento, perdió sólo 10% de su cabello, “luego me explicaron que eso que perdí es solamente la parte más caliente que tenemos todos en la cabeza (...) Me dijeron cómo lavarlo y sus cuidados; siguiendo esos pasos, sería mínima la caída”.

Al hablar de cómo se siente este procedimiento, ella lo describe como nada pesado, muy frío; “cuando ya lo terminábamos, yo veía que el casco tenía hasta como hielito”.

¿Por qué hay pérdida de cabello?

Durante el tratamiento oncológico se introduce un producto en la sangre que es tóxico para las células cancerosas que se multiplican rápidamente, pero también se daña a las células sanas como las que se encuentran en los folículos del cabello, por lo tanto el cabello y el vello corporal son los primeros en verse afectados.

El tratamiento de enfriamiento del cuero cabelludo se conoce y se ha utilizado desde hace 30 años; sin embargo, la administración uniforme del frío es lo que determina su eficacia para optimizar su efecto y, en ese sentido, la tecnología ha permitido opciones con mínimos efectos secundarios.

“Es un flujo continuo de temperatura, a través de sensores que si detectan que la temperatura comienza a subir, en esa parte del cuero cabelludo automáticamente comienzan a trabajar con más frío para llegar a compensar y tener el parámetro deseado, también si disminuye mucho, la temperatura se compensa; éste es el único sistema a nivel mundial que hace esto y eso nos permite tasas de éxito elevadas”, explica el médico Hernández Peña.

Retomando a Meche platica: “Salí muy a gusto porque verdaderamente mi cabello se recuperó muy rápido, actualmente tengo mi cabello y con el asombro de mucha gente que me conoce me preguntan, ¿por qué no se cayó tu cabello? Así me doy cuenta de que a muchas personas sí les interesa este tratamiento”.

Tratamiento para todos

Hernández Peña asegura que los resultados que han obtenido son alentadores, y es que de 10 pacientes ocho conservan su cabello; estos datos son a nivel mundial y con resultados semejantes en México.

Desafortunadamente aún no está al alcance de todos los pacientes, es un equipo que se aplica en los hospitales. Algunos nosocomios privados lo tienen en Ciudad de México, Querétaro, Monterrey y Guadalajara, y en instituciones públicas sólo el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios. “Lo que queremos es que todos los pacientes tengan mayor acceso a este tipo de terapias que sin duda son elementos necesarios para la atención integral de un paciente”, reitera el cirujano oncólogo.

Dijo que en México este sistema se usa desde el 2010, incluso los estudios realizados en el país han hecho aportaciones mundiales; sin embargo, por ejemplo, en Estados Unidos llegó en el 2015, y allá esta tecnología ya se encuentra en 123 centros de atención de cáncer. “Aunque nosotros empezamos antes a usarlo, cuestiones administrativas y demás no han permitido el ingreso de esta tecnología para llegar a más pacientes”.

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