La monumentalidad del Palacio Nacional es apabullante. Una onda mística nos sobrecoge cuando recorremos los serenos patios marianos o el Recinto a Juárez, imaginamos lejanas historias al contemplar la escalera de la emperatriz o el salón de la Tesorería  y los murales de Rivera nos dejan sin aliento.

Pero los detalles de su historia se cuentan en los objetos. En los cientos, o quizá miles, de piezas, muebles, documentos, pinturas y  fotografías guardados celosamente, por siglos, en cada uno de sus rincones, que formaron parte de episodios, a veces poco conocidos, de la historia nacional.

Cinco siglos de historia

Una muestra cuidadosa de más de 400 piezas, la mayoría originales, enriquecida por otras provenientes de diversas colecciones públicas y privadas, se presenta al público en el recientemente inaugurado Museo Histórico de Palacio Nacional, en el mezzanine del Patio Central  “del edificio civil y de gobierno más antiguo de la Ciudad de México, aún en funciones”.

En este nuevo espacio expositivo de 1,500 metros cuadrados, la Conservaduría de Palacio Nacional, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, despliega un museo de sitio que es “un espacio de conversación entre el monumento y el visitante,  donde las voces, rostros, utensilios y ropajes se convierten en emisarios del pasado que nos permiten  apreciar y comprender que Palacio Nacional es un patrimonio vivo, ejemplo de conservación y adaptación al paso del tiempo”.

“Hoy le damos voz a este gigante de piedra para que cuente su historia y seguirá siendo el confidente que resguarda las evocaciones de nuestra nación”, señala a El Economista, la maestra Lilia Rivero Weber, conservadora de Palacio Nacional, quien acompaña nuestro recorrido.

Con auxilio de tecnología de vanguardia, recursos audiovisuales y medios interactivos, la exposición nos cuenta la historia de este predio que “nació con vocación de palacio”, como alguna vez comentara la historiadora Carmen Saucedo, quien junto con el maestro Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, estuvo a cargo de la curaduría.

La casa del poder

Desde Moctezuma II, el perímetro de Palacio Nacional ha sido asiento del poder político y sede de la hacienda pública. Allí instaló el tlatoani su residencia y allí recibía el tributo de los mexicas. Luego cedió sus casas al conquistador Hernán Cortés; al ser adquirido por la Corona española, el predio se convirtió en Palacio Virreinal, después en Palacio Imperial y, desde 1824, en Palacio Nacional.

El montaje museográfico, acierto del arquitecto Arturo Cortés, comienza con la exhibición de piezas arqueológicas que datan de la época prehispánica, producto de las excavaciones que se han realizado en diferentes momentos en el sitio, y que recrean la estancia del emperador Moctezuma, acompañado de narraciones de los cronistas de la Conquista.

El discurso curatorial y museográfico se desarrolla en 6 núcleos temáticos: El Tecpancalli de Moctezuma II,  De las casas de Cortés al Palacio de los Virreyes, Los Borbones en Palacio, El Palacio es nacional, Palacio en el último siglo y Los habitantes de Palacio.

En el dinámico recorrido van apareciendo ante nuestros ojos una réplica exacta de Teocalli de la Guerra Sagrada, monolito donde aparece plasmado por primera vez el águila posada sobre una nopalera, representación del mito creacional de Tenochtitlan en 1325; le siguen pinturas y ajuares indumentarios que dan cuenta de la vida social durante el Virreinato; un facsimilar del Acta de Independencia; vajillas, ornamentos y mobiliario que muestra la opulencia del breve periodo imperial de Maximiliano; la silla presidencial utilizada Benito Juárez y, efímeramente, por Pancho Villa; los servicios de mesa y el menú que ofreció Porfirio Díaz en el banquete palaciego en conmemoración del Centenario de la Independencia, y hasta el finísimo vestido de encaje y organdí, confeccionado para la primera dama Carmen Romero Rubio, que no alcanzó a estar listo para la fiesta.

El periplo por el pasado concluye con la exhibición de las transformaciones del periodo postrevolucionario y con la biografía de quienes han habitado o despachado en el recinto.

Para agendar

En este nuevo museo, que enriquece la propuesta cultural del Palacio Nacional y ha recibido a 15,000 visitantes desde su inauguración, hace poco más de un mes, se invirtieron alrededor de 21 millones de pesos y colaboraron la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Cultura, el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”, la UNAM, el Museo Franz Mayer, los archivos General de la Nación y de Indias, el Centro de Estudios de Historia de México Carso, el Sagrario Metropolitano de México, Fomento Cultural Banamex, la Universidad de Uppsala y el Hunt Institute de la Carnegie Mellon University.

El Museo Histórico de Palacio Nacional está abierto de martes a domingo y la visita es grata y gratuita.

francisco.deanda@eleconomista.mx