En medio de protestas por parte de trabajadores del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, fue entregada la Medalla Bellas Artes en el rubro de Ópera, a los cantantes Javier Camarena y Cristina Ortega.

Con una hora de retraso, en la Sala Manuel M. Ponce medianamente concurrida por prensa y amigos de los galardonados, la ceremonia contó con la presencia de la cantante Cristina Ortega; Gerardo Kleinburg, exdirector artístico de la Compañía Nacional de Ópera de México; Octavio Sosa, investigador musical; Francisco Méndez, exproductor ejecutivo de Opus 94; la directora del INBAL, Lucina Jiménez, y en representación de Javier Camarena asistió Greta Shelley, su encargada de relaciones públicas.

La ceremonia inició con las palabras del investigador musical Octavio Sosa, quien consideró que “no se puede entender la historia de la ópera en México sin Cristina Ortega”, a quien agradeció por ser parte fundamental en la enseñanza de dicho género en México.

Francisco Méndez recordó los días en los que Ortega condujo un programa producido por él sobre zarzuela, y le dijo: “sabes que te quiero y admiro”.

Gerardo Kleinburg resaltó que si la vida de un cantante está llena de riesgos, la de Cristina Ortega todavía más, pues se atrevió a abrir su propia compañía de zarzuela y opereta. Sobre Javier Camarena afirmó que es el más destacado cantante de ópera en el mundo, con una capacidad para bisar en los más emblemáticos recintos de Europa, y de esa forma "se sella de manera extrema el pacto entre el público y el artista”, dijo.

Lucina Jiménez solicitó al periodista Raúl Díaz tomar el micrófono. “Me emociona que por fin se le haya otorgado la medalla” a Cristina Ortega, inició Díaz; pero “me subleva que se la hayan entregado hasta hoy, la mezquindad de las instituciones anteriores se la negaron. Se le han entregado a personas con menos merecimientos y se les dio la sala grande”, dijo, al considerar a la galardonada como “la más versátil de todas las sopranos en la historia del canto en México”.

En su intervención, Lucina Jiménez reconoció que “vivimos tiempos difíciles”, mientras afuera se escuchaban las consignas de los trabajadores protestando. De Ortega resaltó el hecho de “ser pionera en la gestión de la ópera en México”, permitiendo que el género estuviera vigente en los medios de comunicación. De Javier Camarena refirió que es un orgullo que se entregue la medalla a quienes están formando una trayectoria, y aplaudió que el cantante sea el enlace entre distintas generaciones.

Cristina Ortega tomó el micrófono emocionada, renunciando a su bastón. “No quiero que me vean con esto”, dijo, “la música me hace fuerte”. Reconoció que en 2014 pensó que recibiría la medalla y “no pasó nada”. Agradeció a los maestros que la formaron, especialmente a Ángel R. Esquivel, en un discurso que la llevó a las lágrimas.

Finalizada la ceremonia, la directora del INBAL explicó que el instituto arrastra un déficit de alrededor de 400 millones de pesos, lo que ha implicado una re ingeniería que ha ocasionado momentos de tensión entre los trabajadores; sin embargo, aseguró que están garantizados todos los recursos para las prestaciones de este año.

Con información de Notimex.

kg