Guadalajara, Jal. Mientras las editoriales se quejan de las ventas declinantes y las librerías van desapareciendo, encuentros como la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en México, pero también en Argentina, Colombia, Brasil y otros países, tienen cada vez más asistentes.

Esta aparente paradoja no es tal, explicó en el homenaje que se le hizo en la FIL el investigador Néstor García Canclini, en lo que no fue sólo un discurso de agradecimiento, sino un resumen de los resultados de dos años de trabajo de un grupo de investigadores sobre los hábitos de lectura.

El reciente Premio Nacional de Ciencias y Artes comentó que la FIL ha aumentado la asistencia de público de 612,000 visitantes en el 2010 a 750,000 en el 2013, mientras las encuestas arrojan cifras pobres de lectura.

Quiénes son los lectores

La Encuesta Nacional de Lectura 2012 comienza definiendo que un lector es quien lee libros más de 30 minutos al día. Su equivalente en Brasil define al lector como aquel que leyó un libro entero o por partes en los últimos tres meses, pero en la encuesta brasileña, 40% dice emplear Internet para trabajo escolar, estudio, pesquisa, y 42% para conocer personas y mandar mensajes, prácticas que, afirmó el también humanista, implican leer y escribir.

Pero esas formas de lectura no siempre relacionadas con libros son ignoradas desde la propia definición del lector. Se juzga como no lectores a quienes sólo leyeron en Internet . Así, para García Canclini, las preguntas de las encuestas se rigen por los intereses de editores y libreros. Pero esto no se resuelve añadiendo los e-books y tabletas y registrando las ventas de estos aparatos; en vez de los de editores y libreros se adoptarían entonces los intereses de las empresas de electrónica .

Es decir, aunque las encuestas se dirigen a los lectores, toman poco en cuenta sus propias formas de asumir la aventura de leer .

Sin embargo, encuestas en lugares con mayor acceso a la tecnología, como Estados Unidos (del PEW Research Center), revelan que quienes leen en pantalla leen más libros al año que quienes sólo leen en papel, son lectores de más tiempo y lo hacen por motivos más diversos , comenta.

El lector, ¿solitario?

Las encuestas y actividades de promoción de la lectura suelen dirigirse al individuo como si leer fuera un acto solitario y se estimulara convenciendo a cada persona de los beneficios de hacerlo para su trabajo, su desarrollo y su placer individual .

Sin embargo, los estudios de consumo muestran desde hace décadas que aun cuando compramos solos participamos de tendencias sociales, atendemos a modas y recomendaciones .

Es decir, la visión individualista del consumo persiste al analizar el acto de leer. Pero en cuanto averiguamos por qué alguien lee tal novela o ensayo aparecen las sugerencias de amigos y críticos, las tareas escolares, lo que nos dijeron que hay que conocer.

Este carácter social del acto de leer se vuelve evidente en los estudios sobre ferias del libro y los grupos de lectura, y no se entiende el contraste con librerías y bibliotecas si no se toma en cuenta la importancia de la sociabilidad.

Los estudios sobre las ferias registran que el primer motivo por el que asisten es el paseo y la recreación, luego mencionan la compra de libros, la búsqueda de novedades y ofertas, razones profesionales.

El gozo de leer está ligado a la convivencia y al intercambio social . Entonces los indicadores tienen importancia si los relacionamos con lo que la lectura representa como recurso para dar salida a la vida social, para tener experiencias más intensas y para pensar de modo crítico y creativo. Todo esto sólo se puede lograr en la convivencia con otros sin separar el pensamiento de la fiesta .

Lectura de urgencia

Para el investigador, hay vida para la lectura más allá de bibliotecas y librerías, hay vida para bibliotecas, librerías y editoriales si se reinventan para esta etapa de desarrollo sociocultural y tecnológico; para lograrlo debemos estudiar sobre todo los comportamientos de los jóvenes. (Si lo hacemos) entenderemos que no se trata sólo de incorporar computadoras en las bibliotecas o e-books a las librerías. Las nuevas generaciones nos incitan a reimaginar estos templos, más que como lugares para ir a sentarse, como puertos desde los cuales navegar sin tutelas de adultos y megagrupos editoriales .

Y concluye: En un mundo desgarrado, en un país ensombrecido por la peor forma de incomprensión que es la eliminación de los otros, con narrativas políticas poco creíbles, urgen diagnósticos más finos que las estadísticas, también en la lectura.

Puede haber políticas eficaces en la cultura si se parecen a esa tensión en la lectura entre lo que vivimos y lo que podríamos y quisiéramos ser .

@manuelino_