El libro de ensayos La vista desde las últimas filas (edit. Malpaso), de Neil Gaiman es principalmente un statement de vida del escritor: Una declaración de sus creencias y hasta valores y su forma de ver el mundo; de su gusto y pasión por la literatura, los cómics, la mitología, la literatura fantástica e incluso los cuentos de Hadas.

La vista desde las últimas filas es un libro que compila diversos escritos que el autor de literatura fantástica ha realizado a lo largo de este siglo, que como bien lo dice en su dedicatoria a su hijo Ash, “…son algunas de las cosas que tu padre amaba y decía, que le importaban y en las que creía hace mucho tiempo”.

Para aquellos que conocen la obra de Gaiman, el libro resulta una puerta maravillosa que da acceso a espacios íntimos del autor, que de alguna manera ayudan a entender de una manera más amplia, su obra, al tiempo que funcionan como un gran complemento.

Resulta importante recalcar que el libro funciona también para aquellos que nunca se han acercado a su obra, y es que el libro resulta sumamente inspirador gracias a su carácter intimista: Gaiman se abre en todos los sentidos y contagia sus puntos de vista, los cuales van relacionados a un estilo de vida el cual, Gaiman vive con mucha plenitud: el arte de contar historias y la forma en que éstas construyen nuestro mundo interior.

La vista desde las últimas filas está compuesto por 10 capítulos que agrupan diversos ensayos temáticos: “Algunas cosas en las que creo”, “Algunas personas a las que he conocido”, “Introducciones y reflexiones: Ciencia Ficción”, “El cine y yo”, “Sobre los cómics y algunas personas que los crearon”, “Introducciones y contradicciones”, “La música y la gente que la hace” (donde dedica un par de ensayos a Tori Amos y Lou Reed, “A propósito de Stardust y los cuentos de hadas”, “Cread arte del bueno” y “La vista desde las últimas filas: Cosas verdaderas”.

Todos los ensayos que Gaiman presenta llevan de alguna u otra manera, a la literatura y al arte de contar historias, temas a través de los cuales, el autor devela su manera de entender el mundo: Los libros son el canal que utilizan los muertos para comunicarse con nosotros. Nos permiten aprender las enseñanzas de los que ya no están. Gracias a los libros, la Humanidad se ha ido construyendo, ha progresado y el conocimiento se ha vuelto acumulativo”, nos dice el autor, para quien es de suma importancia la lectura y su disfrute, y como ciudadanos, leer es de vital importancia para hacernos de información: “Necesitamos bibliotecas. Necesitamos libros. Necesitamos ciudadanos cultos”.

Gaiman hace hincapié en la difusión de ideas para enriquecer nuestra vida, y que mejor que los mundos fantásticos para acceder a posibilidades que no existen para entender nuestro mundo y crear un mundo mejor. Es por eso que, para Gaiman, las ideas no deben censurarse: “Creo que tienes todo el derecho del mundo a pensar cosas que yo encuentro ofensivas, estúpidas, absurdas o peligrosas, y que tienes derecho a decir, escribir o divulgar estas cosas, y que yo no tengo el derecho a matarte, a mutilarte, a hacerte daño o a privarte de tu libertad o de tus propiedades porque encuentro que tus ideas representan una amenaza o un insulto, o son realmente detestables. Es probable que tú pienses que algunas de las mías también son abominables”.

Así pues, al final de cuentas, el libro de Gaiman arroja preguntas y declaratorias sobre el desarrollo de nuestro yo, el yo verdadero lleno de sueños e inseguridades, y es esto lo que hace apasionante la lectura, conozca uno al autor o no.

@faustoponce