El Premio Nobel de la Paz 2006, Muhammad Yunus, visitó la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En esta oportunidad, llamó a los jóvenes a desarrollar negocios que tengan como meta resolver problemas reales y no sólo generar ganancias económicas. “Estoy encantado de estar aquí, hablando a los estudiantes. Estoy emocionado de regresar al campus donde fue mi punto inicial”. dijo.

Con la conferencia magistral “Un mundo de tres ceros y la importancia de la juventud”, Yunus buscó dejar en los jóvenes el mensaje de la necesidad de que los emprendedores sociales generen nuevas ideas para afrontar asuntos emergentes del mundo y lograr que haya cero pobreza, cero desempleo y cero emisiones de carbono.

La experiencia de un maestro joven dando clase de economía

Muhammad Yunus compartió su experiencia al fundar el banco al que llamó Grameen (banco del pueblo), el cual se convirtió en un modelo inédito de banco nacional y popular, con microcréditos y retorno de capital que ayuda a los que menos tienen y que le valió el Premio Nobel en el 2006.

“Todo comenzó en 1970 cuando yo era un maestro joven dando clases de economía. Ahí todo está bien, pero fuera de las aulas la gente se moría, no de enfermedad o de epidemia en particular, pero no había suficiente comida, había hambre”.

Yunus aseguró que esta experiencia fue demasiado retadora y shockeante para un profesor joven. “Me di cuenta de que el mundo del aula era distinto al de afuera y que los estudiantes no estaban familiarizados con ello. Sentí que no estaba enseñando algo relevante para la gente y me daba la sensación de enseñar algo vacío. Después me di cuenta de que era inútil aprender todo esto y sólo transmitirlo”, comentó.

Su posición cambió, no enseñaría algo en lo que no creía, dijo el banquero de los pobres ante un auditorio en su mayoría joven. “Para hacerme útil y buscando una opción, decidí pasar más tiempo con la comunidad en Bangladesh, en los poblados, y pensando en cómo poder ser útil al menos para una persona”, refirió.

Aseguró que poco a poco logró un sentimiento en el que el poblado era su nueva universidad y sus profesores (el pueblo) le iban instruyendo de qué se trataba la vida.

Un banco para los pobres

Viendo la necesidad, la primera idea fue casi visceral y guiada por el corazón. Decidió prestar dinero, siempre considerando el retorno del capital. Así surgió el microcrédito. “Al principio la gente no me creía, pero me probó, con poquito dinero (...) Yo me sentía muy feliz de que la gente pudiera utilizar mi dinero y protegerlo de los tiburones”.

Pronto se corrió la voz de que prestaba dinero en condiciones accesibles para los pobres, a quienes alejó de préstamos tradicionales que sólo los empobrecían más. El modelo se comenzó a enriquecer, pues había un retorno del dinero, la solución del problema inicial y el capital para prestar más a otras personas. El siguiente cuestionamiento era: “¿Cómo continuar esto si mi dinero tenía un límite?”

Crear un banco fue la idea. Cuando su modelo demostró tener éxito, formó con sus alumnos el Grameen. “Al buscar bancarios no entendían el concepto de banco para los pobres, pero en 1983 lo logramos”, narró.

En su visita a México, el empresario social, que ha otorgado más de 50 millones de microcréditos, aseguró que “esto es un negocio, pero hay negocios egoístas y éste es altruista, donde el centro está en la resolución de problemas y no en las ganancias económicas para el que presta”.

Dijo que estas propuestas son necesarias en países como México, y el trabajo de los jóvenes será fundamental para lograr el cometido. Por eso reiteró sentirse muy complacido de hablar frente a este auditorio.

En su mensaje agregó: “¿Por qué buscar un trabajo? Eso es algo pequeño. ¿Por qué mejor no crear los trabajos? (...)Si ustedes se deciden y enfrentan a lo que es imposible, lo convertirán en posible. Ése es el destino de la humanidad, a eso nos dedicamos como humanidad. Ustedes tienen el poder para hacerlo. No esperen a los demás (...) Los imposibles hoy son el medio ambiente. Estamos enfrentando la extinción, el calentamiento global. Nos quedan pocos años para reaccionar”.

La UNAM y el emprendedurismo

En su oportunidad, el director de la Facultad de Contaduría y Administración, Tomás Humberto Rubio Pérez, aprovechó para señalar que en el 2012 se creó una escuela de emprendedores sociales, para formar dentro de sus instalaciones emprendedores, asesores o directivos de empresas sociales capaces de generar iniciativas empresariales innovadoras y sustentables.

Desde entonces han pasado por la FCA nueve generaciones con 279 alumnos inscritos, y en el 2018 se creó una incubadora de proyectos sociales para brindar asesoría, capacitación y acompañamiento a los estudiantes de toda la Universidad.

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