Entre 18 y 26% es el cobro extra que empresas como Ticketmaster o Superboletos hacen al consumidor en cargos por servicio o comisiones y con otros nombres afines, señaló Ricardo Monreal Ávila, senador del Grupo Parlamentario de Morena en una iniciativa de ley.

Según el senador, la propuesta es que “el proveedor que ofrezca o comercialice boletos para eventos públicos se abstendrá de realizar cargos por servicio, comisiones, cobros por impresión, cobros por entrega del producto o análogos cuya totalidad supere una séptima parte del costo del bien. En todo caso, dichos cobros adicionales deberán quedar desglosados para el conocimiento del consumidor”.

La iniciativa con proyecto de decreto por el que se adicionan los artículos 76 Bis y 76 Bis 3 a la Ley Federal de Protección al Consumidor, en materia de venta de boletos mediante el uso de tecnologías, se presentó hace unos días.

“Es inaplazable llevar a cabo modificaciones en la Ley Federal de Protección al Consumidor con el fin de robustecer el marco regulatorio en este sentido, a fin de salvaguardar los derechos de los consumidores de este tipo de bienes y servicios, de manera que eliminen las prácticas y condiciones desleales, arbitrarias y abusivas, que día con día generan importante detrimento en el patrimonio de quienes llevan a cabo la compra de boletos por medio de líneas telefónicas, plataformas de Internet y en general a través de cualquier tipo de tecnología”, se lee en la iniciativa.

A solicitud de El Economista, representantes de Ticketmaster en México respondieron:

Ticketmaster-Ocesa respeta la facultad del Congreso de actualizar la regulación, y aportará todos los elementos que puedan enriquecer la iniciativa a fin de tener un mejor marco jurídico para la industria. No es nuestro propósito debatir detalles, sino contribuir a una regulación eficiente para la industria y que promueva la mejor experiencia a los espectadores”.

¿Volver a las taquillas?

Las comisiones o cargos por servicio que actualmente cobra la empresa constituyen la fuente de ingresos a través de la cual Ticketmaster hace posible ofrecer a los usuarios una distribución simultánea de boletaje.

Gracias a Ticketmaster, un consumidor puede comprar un boleto para un espectáculo en CDMX desde cualquier estado de la República Mexicana. De lo contrario, tendría que venir a la ciudad a formarse en la taquilla con todos los gastos que esto ocasionaría.

En los casos de cancelación y suspensión de un evento, el senador dice que el proveedor “tendrá la obligación de reembolsar el costo total, incluyendo los cargos que se hubieren impuesto al consumidor”.

Actualmente, eso ya sucede en Ticketmaster, que estipula entre sus reglas: “en caso de cancelación del evento, el reembolso aplicará a 100% (incluyendo, precio del boleto, cargo por servicio y cargo por envío).

Otro dato que ofrece el senador, pero que no menciona cómo lo consiguió, es el de que en México se venden 60 millones de boletos, una cifra, por decir lo menos, fuera de la realidad.

Según datos de Pollstar, el año pasado, Ocesa, división de Corporación Interamericana de Entretenimiento, vendió 4 millones 609,770 boletos; mientras que Zignia Live comercializó 2 millones 313,693 boletos, alrededor de 7 millones de boletos.

Otro tema que no se menciona en la iniciativa es StubHub, líder en la venta de boletos en el mercado secundario, la llamada reventa legal, que también cobra comisiones.

Finamente, el senador de Morena señaló que “se propone adicionar el artículo 76 Bis 3, cuyo contenido establece que los proveedores deberán incorporar a cada boleto el sistema de trazabilidad que para tal fin determine la Secretaría de Economía en conjunto con la Procuraduría Federal del Consumidor, con el fin de lograr el rastreo de la vida comercial de los boletos y garantizar al consumidor que éstos son válidos, evitando casos de estafa o falsificación”.

La iniciativa de Monreal se ve complicada y podría provocar un aumento en el precio del boleto para espectáculos entre otros problemas a la industria.

vgutierrez@eleconomista.com.mx