Este lunes el Instituto Cervantes y la editorial Alfaguara celebraron en Madrid el centenario del nacimiento del poeta uruguayo Mario Benedetti (Paso de los Toros, 1920) y presentaron vía streaming la "Antología poética", seleccionada y prologada por Joan Manuel Serrat, el cantante catalán que en 1985 musicalizó y reunió en una primera antología personal una decena de poemas en el álbum "El sur también existe", que marcó el desexilio del poeta.

Reunidos en la sede del Instituto Cervantes, poetas, cantantes, filólogos, editores y viejos amigos del 'poeta del exilio latinoamericano', "los viejos de la tribu", se diría, Joaquín Sabina, Chus Visor, Juan Cruz y Benjamín Pardo, escucharon las palabras del director Luis García Montero: "Mario Benedetti tiene el valor de haber conectado con la gente, de haber emocionado, y eso es algo a lo que nunca debe renunciar ninguna apuesta artística, sobre todo la poesía."

El poeta y filólogo destacó que la poesía de Benedetti transitó entre el arte y la vida cotidiana, y recordó la confidencia que un día le hiciera el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa acerca del poeta uruguayo: "Vargas Llosa evocó la importancia que tuvo en su momento la poesía de Benedetti en el ámbito latinoamericano, que fue capaz de mezclarse con la vida de la gente y no marginar la poesía a los mundos raros, distanciados de la cotidianidad".

Defensor del español

Como director del Cervantes, García Montero subrayó el carácter que tuvo Benedetti como defensor de la lengua española. "Defendió el valor de pertenecer a una comunidad de casi 500 millones de personas que comparten el mismo idioma, el español, que es hoy la segunda lengua de hablantes nativos después del chino mandarín y la segunda lengua de cultura después del inglés", sostuvo.

 

Respecto a la obra que este lunes Alfaguara puso en circulación, García Montero expresó que se trata de una selección con el mayor rigor y la mejor mirada que se puede hacer a la obra de Mario Benedetti, "hecha por un amigo suyo, Joan Manuel Serrat, que trabajó con él versionando sus poemas, como musicalizó y cantó los de Antonio Machado, Miguel Hernández, León Felipe, Rafael Alberti, para desembocar en Benedetti."

La prolífica obra de Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, que nació un 14 de septiembre de 1920 (solía bromear diciendo que cuando nació su hermano menor ya habían escaseado los nombres), está básicamente centrada en la poesía, pero abarca también algunas novelas, "La tregua", la más entrañable y conocida; pero también "Gracias por el fuego", "Primavera con una esquina rota" y "Andamios", entre otras; lo mismo nos entregó decenas de cuentos, ensayos, crónicas periodísticas, que han dado pie a una decena de libros y discos (con Serrat, Nacha Guevara y Daniel Viglietti) sobre su vida y obra.

Pero para Alfaguara quedaba claro que el homenaje tenía que ser una antología poética. Pilar Reyes, la directora de editorial del sello, confesó que el reto fue doble porque los derechos autorales pertenecen a Chus Visor y había que convencerlo; y porque convencer a Joan Manuel Serrat de participar en el proyecto también parecía un trabajo complicado. "Sin embargo, en un minuto conseguimos dos respuestas afirmativas, lo cual me pareció que perfiló la personalidad y el gran legado de Mario Benedetti", dijo la editora.

Pilar también reveló que en un primer momento se pensó en una antología ordenada por temas, a lo cual Serrat se opuso, en cambio sugirió el orden cronológico y el propio Serrat explica el porqué: "No vi una solución mejor. El orden temático no da una dimensión de lo que le está ocurriendo al poeta. En cambio el orden cronológico toma en cuenta el relato biográfico e histórico del poeta de lo cotidiano, que fue precisamente Benedetti, un poeta que se debe a su tiempo. Entonces esta antología retrata al poeta en su tiempo, desde las primeras nostalgias, de los años 50, hasta sus últimos poemas del 2008", que el poeta escribió un año antes de morir.

Benedetti también se canta

Joan Manuel Serrat evocó cómo conoció a Benedetti y cómo el álbum "El sur también existe" fue el prólogo de una amistad entrañable y fructífera, con él y con Luz, su esposa. "En los años 70, en los conciertos en Latinoamérica, entre los peluches, dulces y otros objetos que la gente me acercaba al escenario, estaban muchos libros, libros de Machado, a quien yo había ya versionado; eso me hacía sospechar que no estaba haciendo yo bien mi trabajo y que la gente me pedía que releyera los poemas para tratar de hacerlo mejor", dice Serrat entre risas, "y entre esos libros estaba Benedetti, y él me gustaba mucho, compartíamos territorios comunes, él estaba exilado por aquel entonces en Madrid, ya en los 80, y vivía en la calle de la Prosperidad, así que fui a verlo y desde allí empezamos a pensar en un disco y allí nació una amistad maravillosa y "El sur también existe", recuerda el 'Nano'.

Revela que trabajar con Mario Benedetti fue relativamente fácil: "Mario entendió la canción como un arma. Vio que la canción podía cantar cada una de las cosas que él quería contar en los poemas. Lo único que tenía que hacer era simplificar el lucimiento poético en una estructura cantable. Y esto Benedetti lo entendió como pocos", dice el músico y cantor de 'Defensa de la alegría'.

"Mario no era un poeta que buscara el relumbrón o la tribuna, pero lo consiguió a partir de canciones, a pesar de sufrir en vida el desdén y la marginación de los intelectuales, pero nunca le pudieron negar el acercamiento con la mayoría popular, siendo hasta ahora el poeta latinoamericano más musicalizado y versionado", remata Serrat.

Canasta de poemas

Al final de las presentaciones, siguió un rosario de poemas. Luis García Montero abrió con 'Las palabras', le siguió Joaquín Sabina con 'Los formales y el frío', y luego vinieron 'Corazón coraza', 'Arte poética', 'Defensa de la alegría', 'Compañera', 'Viento del exilio', 'El sur también existe', 'Papel en blanco', 'Saberte aquí', 'Quiero creer que estoy volviendo'; finalmente Joan Manuel Serrat cerró el homenaje con el poema que remata la última foja del libro: 'Soneto de la que se fue', uno de los últimos que escribió el poeta charrúa, muy probablemente dedicado a Luz, su compañera durante 60 años, y a quien seguramente dedicaría su último pensamiento: 

"Yo quisiera mirarte conocerte / como te conocí cuando vivías / y me mirabas con miradas mías / y yo gozaba de mi buena suerte / pero el pasado en nada te convierte/ y te quita inflexible de mis días/ sólo mi ensueño enciende sus bujías / para que resucites de tu muerte / ya no me entiendo con mis soledades / ni con la soledad de los que quiero / una a una desfilan las edades y quedan mis preguntas sin respuestas / a esta altura es muy poco lo que espero / pero prosigo con tu muerte a cuestas".

Nostalgia del exilio

Mario Benedetti vivió un prolongado exilio, desde el golpe militar en su país en 1973, que se extendió por Argentina, Perú, Cuba y finalmente España. Volvió a Uruguay en 1985, y desde entonces dividió sus estancias entre Montevideo y Madrid, fragmentado por las nostalgias del exilio, "como si le hubieran robado o extraviado las llaves que guardan la felicidad de un hombre", escribió el periodista Juan Cruz.