Por muchas precauciones que se hayan tomado para hacer el anuncio, en este momento una porción considerable de los alrededor de 75 millones de mexicanos que tienen un teléfono celular, igual que los cerca de 5,000 millones que hay en el mundo, se sienten temerosos de tener un enemigo pegado a la oreja, un veneno, un bicho lleno de garras, dientes y malas intenciones.

Pero no es para tanto.

Desafortunadamente, a pesar de que el debate de si estos aparatos causan cáncer o no a sus usuarios, lleva ya muchos años sin una solución el hecho de que la Organización Mundial de la Salud haya decidido incluirlo en la lista de posibles causantes de la enfermedad, lo cual definitivamente inclina la balanza hacia la alarma.

La OMS no diría algo así sin una base sólida… ¿O sí?

Ni sí ni no, sino todo lo contrario

Antes que nada, hay que entender qué significa eso de posibles carcinógenos , la categoría 2B de la lista de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por su sigla en inglés) y cómo fue que llegaron a esa lista de 266 artículos los celulares y otras fuentes de radiación no ionizante (como los transmisores de radio y televisión).

En pocas palabras, a esa lista que Allison Abbott en la revista Nature llama un purgatorio llegan las cosas de las que no sabemos si causan cáncer pero tampoco podemos asegurar que no lo hacen.

Ahí están el café (como posible causa de cáncer de vejiga), el cloroformo, varios pesticidas e incluso actividades como trabajar en la industria textil o en una imprenta.

Al anuncio de la OMS, la organización Cancer Research UK respondió indicando que los estudios hechos hasta ahora en la materia tienen serios problemas metodológicos y que no ha habido un aumento evidente en los casos de cáncer cerebral desde que se generalizó el uso del celular.

Incluso una apasionada detractora de los celulares como la epidemióloga Devra Davis, quien en su libro Disconnect denuncia que, igual que las tabacaleras hace un tiempo, las compañías telefónicas, en complicidad con gobiernos, han obstaculizado las investigaciones. Afirma que ha habido un alarmante incremento en tumores cerebrales en niños, pero comenta que no puede asegurar que los celulares son dañinos.

Lo único que no duda es que hay que hacer más investigación.

Si el río suena, ¿es que tiene ringtone?

El IARC acepta que no tiene resultados concluyentes, pero Jonathan Samet, el líder del grupo de 31 expertos de 14 países que hizo el anuncio el martes en la noche, aseveró que la mayor preocupación de un grupo proviene de un estudio epidemiológico llamado Interphone , que coordinó el propio IARC, el cual colectó datos de pacientes en 13 países y comparó sus hábitos en el uso de teléfonos móviles con los de individuos sin cáncer.

Aquellos que reportaron usar mucho el celular tenían un riesgo 40% más alto de desarrollar un cáncer cerebral bastante raro llamado glioma (se reportan apenas unos 250,000 casos al año en todo el mundo).

El grupo de expertos menciona que el estudio no es definitivo (no como podrá serlo el estudio Cosmos , que seguirá a 250,000 usuarios de celular por más de 20 años) y Robert Baan, que condujo Interpone , apunta que este estudio recabó sus datos entre 1997 y el 2003 y que los nuevos teléfonos 3G emiten 100 veces menos radiación.

¿Qué hacemos los mexicanos mientras tanto?

Ante este panorama, los mejores consejos ya los dio el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, quién pidió tomar con precaución la información de la OMS y no entrar en pánico.

El funcionario consideró que falta mucho por investigar en este tema y recomendó hacer uso de los aditamentos para celulares como el manos libres para no tener pegado el teléfono al oído.

El médico también explicó que los tumores cerebrales son los de menor frecuencia y que algunos de ellos son manifestaciones de un problema de cáncer en otro lado; por ejemplo, en las mujeres son frecuentes los cánceres de mama y cervicouterino; mientras en los hombres son los de próstata, pulmón por tabaquismo y digestivos.

Cabe añadir que en México se enfrentan problemas de salud mucho más graves que pasan inadvertidos, como el que se señaló en las mesas redondas del proyecto Compartiendo Saberes:

De la población rural, 80% -unas 27 millones de personas- cocina con humo de leña, el cual no sólo está en una categoría superior de carcinógenos a los celulares (la segunda, probablemente), sino que además está demostrado que causa infecciones (incluyendo neumonías) en niños menores de cinco años y obstrucciones respiratorias en las cocineras (los hombres no suelen abordar esta actividad), quienes pasan entre dos y cuatro horas al día ante los fogones.

No es un dato que haya divulgado la OMS, pero las expectativas de vida de las mujeres que cocinan con leña es hasta 20 años menor que el de quienes cocinan con gas.

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