Este año que termina fue una buena época para la ópera internacional; sin embargo, no faltaron los prietitos en el arroz, incluso en las grandes salas del mundo como el Met de Nueva York y la Scala.

Hemos seleccionado algunas de las peores pifias cometidas en el espectáculo operístico del 2012.

En primerísimo lugar podemos ubicar la actuación del tenor Roberto Alagna en el Met de Nueva York, en la función del 15 de diciembre. Sobre todo en la interpretación del aria Celeste Aída de la ópera Aída de Giuseppe Verdi.

Hay varios si bemol que debe afrontar el cantante y que evitó olímpicamente, sobre todo el del final que fue cortado y que bajó una octava.

Recordamos que este cantante ya había tenido problemas con esta misma aria en el teatro de la Scala de Milán, en diciembre del 2006, pero allá el público no fue tan respetuoso como en el Met y arremetió contra este tenor hasta que lo hizo dejar el escenario entre silbidos.

También en la Scala ocurrió en diciembre de este año un incidente parecido: el público exigió a la mezzosoprano Cecilia Bartoli (en la función del 2 de diciembre de este año) que dejara el escenario luego de acusarla de que estaba cantando en falsete. Bartoli interpretaba un aria de Rossini, de la ópera Cenerentola ( Non più mesta ), cuando se desató el abucheo. La cantante se vio obligada a mostrar el movimiento de su garganta (lo señalaba con el índice) mientras cantaba para que el público le permitiera seguir en el escenario.

El director Daniel Barenboim apoyó a la diva, hizo callar al público, y al final Bartoli terminó su actuación entre aplausos. En este caso, como en el del tenor Roberto Alagna, los cantantes argumentaron que había una conspiración en su contra.

La muerte de Klinghoffer, ópera de John Adams, fue estrenada en la English National Opera el 25 de febrero de este año. Una pieza harto polémica que algunos tildan de antisemita.

Según sus autores, intenta exponer lo irracional de la violencia en los bandos enfrentados. Trata de un hecho verídico: el secuestro del crucero italiano Achille Lauro por cuatro palestinos. Sucedió que el judío norteamericano Leon Klinghoffer, de 69 años, quien estaba paralítico, fue asesinado por un joven de 17 años mientras permanecía en su silla de ruedas y después tirado por la borda con todo y silla. Rescato solamente un fragmento de un aria que no me gustó.

Canta uno de los personajes: Dondequiera que haya una bolsa de pobreza, hay un judío gordo… . No sé si en Europa o en Estados Unidos sea común esto. No lo creo. Pero en Chiapas, en Oaxaca y en Guerrero he visto muchas familias extremadamente pobres, pero a ningún judío.

Ya en México, lo peor que tuvimos que soportar fue la puesta en escena de una Traviata de antro que se presentó en Bellas Artes el jueves 15 de marzo; algo que se recordará por lo disparatado y vulgar de la puesta en escena de David Attie y del director concertador Denis Vlasenko.

Sobre todo por aquello de las luces de neón que enmarcaron el escenario, el sinsentido del juego de las sillas, la aparición de una alberquita en medio del escenario y un piano colgado sobre las cabezas de los cantantes. Esta ópera se llevó el premio a la ocurrencia más ridícula.

Y en octubre tuvimos un Barbero de Sevilla decente pero que casi se echa a perder por la escenografía de Juliana Faesler.