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Llega la película chilena que sorprendió al mundo

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Por Vicente Gutiérrez / El Economista

Gloria tiene 58 años, está divorciada, olvidada por sus hijos y sola en la vida. Para compensar el vacío, llena sus días de actividades y por las noches busca el amor en el mundo de las fiestas para solteros adultos, pero sólo consigue perderse en aventuras sin sentido.

Gloria tiene 58 años, está divorciada, olvidada por sus hijos y sola en la vida. Para compensar el vacío, llena sus días de actividades y por las noches busca el amor en el mundo de las fiestas para solteros adultos, pero sólo consigue perderse en aventuras sin sentido.

Entonces, aparece Rodolfo (Sergio Hernández), de 65 años, que le da emoción, sexo (mucho sexo) y drama; sólo así regresará Gloria a la vida, con risas y lágrimas.

Es la premisa de Gloria, película del cineasta chileno Sebastián Lelio, que rompió récords de asistencia en su país y ha tenido éxito en diversos festivales en el mundo.

Es un conjunto de historias cercanas, de anécdotas y de invenciones. Es una historia que emana de la ciudad de Santiago. Está hecha de trozos de cosas que han ocurrido en esa ciudad, de historias que fuimos recopilando. Lo único que jamás cambió fue el personaje central, que fue pensado desde el comienzo para Paulina García. La película fue escrita para ella , dice Lelio.

Ha sido tal él éxito de Gloria que la enviaron para representar a Chile en el Oscar y el Goya. Por desgracia (y ante la sorpresa de medios especializados) quedó fuera de la nominaciones del primero, pero es fuerte contendiente en el español.

Sobre el premio a Paulina en el Festival de Berlín (Mejor actriz), Lelio aseguró que son regalos bienvenidos y de los que estamos orgullosos y agradecidos. Pero el hecho de que Gloria será distribuida en muchos países y tendrá una distribución internacional fuerte es el verdadero gran premio; que la película será vista en todo el mundo, eso es muy emocionante .

Fue sortear el peligro de caer en el cliché, siendo un relato que voluntariamente juega con los lugares comunes. El desafío fue llevar al espectador hacia el lugar común y luego hacerle sentir la extrañeza de ese lugar.

También fue convertir a un personaje que es secundario en la vida del resto, en este caso Gloria, en el protagónico absoluto de la película y obligar al espectador a sentir el mundo desde dentro de su piel .

El cine chileno está pasando por un momento expansivo. Espero que se encuentre la manera de consolidar todo esto y que se conquiste la continuidad de la producción; y quizás lo más importante: la renovación constante de las formas expresivas.

Leyes que protejan al cine nacional; que asuman su fragilidad ante la violencia del mercado, entendiendo que su desaparición o debilitamiento será siempre una derrota para nuestra dignidad cultural y para nuestra identidad.

En Chile sólo existe el cine independiente. Hay diferentes escalas de producción, lo que es natural. Hay diferentes momentos evolutivos en las carreras de los cineastas, pero comparado con países donde hay industria, el cine en Chile sigue definido por su fragilidad.

vgutierrez@eleconomista.com.mx

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