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Arte e Ideas

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Las Microlocas, sin pelos en la lengua

Un libro que aborda la vida con una mirada femenina.

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La idea parecía descabellada. ¿Un libro sobre los pelos?, pero así comenzó el proyecto del colectivo Microlocas, quienes desde un punto de vista femenino reflexionan sobre el cuerpo y la condición de ser mujer entre otros temas.

“Nos enloquece escribir juntas microrrelatos y trabajar a ocho manos sobre un tema que parece insignificante, pero que no lo es, pues es una parte de nuestra identidad muy fuerte”, señaló en entrevista la escritora Eva Díaz Riobello, quien junto a Isabel González, Teresa Serván e Isabel Wagemann conforman Microlocas.

El libro se llama Pelos (Páginas de Espuma) y además de los textos cuenta con las ilustraciones de Virginia Pedrero que salpican en verde cada texto como una vegetación humana.

“Abordamos el tema del pelo para romper con los tabúes, la sexualidad, su influencia, los cánones estrictos, la presión social que tienen las mujeres y, aunque no fue el objetivo, acabamos reivindicando la parte femenina, pero dejando claro que cada quien debe hacer lo que quiera con su pelo”, expresó.

¿Pero cómo trabajan las Microlocas? Eva Díaz comentó que es como una lluvia de ideas “donde todas leemos los relatos y vamos trabajando en ellos como en un laboratorio. Todas opinamos, aportamos cosas y hasta surgen contestaciones literarias en una escritura colaborativa”. Una mujer que decide no rasurarse para ir al gimnasio, otra que duda en depilarse las dos piernas; mientras que el pelo es el protagonista en el amor, en el desamor, en la historia y en la mitología.

La libertad peluda

“El pelo es el pretexto para hablar de todo lo que dices, pero también de otras cosas como de la maternidad, el sexo o la belleza”, dijo. Para Eva Díaz Riobello, Pelos no es una proclama feminista y en el libro también le dedican atención al hombre y sus problemas con el pelo.

“Es más sobre la libertad peluda o la pelitud de la vida. Vamos, nadie debe decirte qué hacer y la verdad es que quitarte el pelo es un poco como renunciar a tu parte animal. Pero veo que ustedes, los hombres, en lugar de unirse a nosotras, también se están depilando (risas) cada quien con sus decisiones”, expresó .

En el libro aparecen estas líneas: “Depilación definitiva. Ahora, mientras mi compañera prepara el encendedor, yo iré extendiéndole la gasolina”.

“Cuando yo asistía a depilarme con cera lo pasaba muy mal y pensaba que ojalá fuera como ácido para que al arrancar no volvieran a crecer los pelos (risas) porque ya estaba harta. Pero tengo que decirte que en el libro hay varios microrrelatos muy autobiográficos”, expuso Riobello.

Finalmente, para la escritora española, el microrrelato vive un boom en España gracias a los blogs en internet y a la radio.

“El formato blog es muy propicio para experimentar con los microrrelatos y en la radio se hizo muy popular y ahora está muy de moda en España. Pero no es tan sencillo, tiene que ser una gran historia contada de manera breve, pero que impacte y provoque al lector”, explicó.

¿Quiénes son?

Microlocas es un colectivo de cuatro escritoras para crear un proyecto literario común en el que, sin renunciar en ningún momento a la creación individual, son capaces de cuestionar el concepto de autoría, las fronteras geográficas y de la lengua, y el diálogo entre poéticas diferentes.

Su debut se produjo en el 2011 con el libro La aldea de F. inspiradas en un viaje a una aldea imaginaria que Juan José Arreola incluye en su cuento “El guardagujas” y continuaron con la micronovela Post Mortem (2014, en Piedad y deseo) y los microcuentos de Casa vacía (2015, en Wollstonecraft. Hijas del horizonte).

vgutierrez@eleconomista.com.mx

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