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Lapidación por ?dar entrevistas
Los reporteros que quieren ser protagonistas son la muerte del periodismo.
Hoy me iba a ocupar del caso de la tunecina Amina Tyler, quien por mostrar sus pechos desnudos en Facebook y escribir sobre su torso Mi cuerpo es mío y de nadie más , fue condenada por el ulema Adel Almi a 100 latigazos y a morir a pedradas.
Sin embargo, a punto de verter mi sabiduría sobre el mundo árabe, me sucedió algo muy chistoso: recibí un correo en el que una reportera me pedía mi opinión sobre un tema literario y, al dársela, no sólo no publicó mis comentarios por estar en desacuerdo con mi posición, sino que, además, me quiso dar una lección que provocó que cambiara un poco, sólo un poco, el destino de este Marcapasos.
Le escribo , me dijo la periodista, para solicitar su ayuda para el material que preparamos (sic) a propósito de los 80 años que cumplió el escritor Philip Roth. Así, lo que le pido son unas palabras sobre la influencia de dicho narrador en la literatura mexicana .
Le he dado vueltas a tu pregunta , respondí, y en realidad no sé qué contestarte.
Los temas de las novelas, cuentos y ensayos de Philip Roth son precisos: hablan de identidad, sexualidad y psicoanálisis, por ejemplo, desde una posición autobiográfica, desde una intimidad violada a fuerza de ironía, de transgresión en un contexto de realidad estadounidense.
Es un judío que se ríe de sí mismo y, al hacerlo, también se ríe de los judíos estadounidenses. Su literatura, de esta manera, se parece mucho al cine de Woody Allen, pero pensarla como una influencia en escritores mexicanos es difícil de determinar, pues, aunque muchos autores escriben a partir de sí mismos, las atmósferas que crea Roth son muy específicas, ajenas por completo a la idiosincrasia mexicana.
Lo anterior en cuanto fondo, pues en cuanto forma la situación se complica más: ¿qué influencia puede tener un autor anglosajón que debe de ser traducido al español? A mí parecer, poca, porque las estructuras de ambos idiomas son del todo distintas, tanto así que podríamos hacer la pregunta: ¿qué influencia puede existir entre un gorrión inglés, por ejemplo, y un colibrí? Y la respuesta no puede ser otra que ninguna.
Pueden existir, sí, malas imitaciones, pero las imitaciones no tienen rango de literatura .
Entonces, ante mi asombro, la reportera me despachó con el sermón de la montaña y, no sólo eso, también pretendió ser irónica.
Concuerdo con usted en cuanto a la especificidad de los temas de la narrativa de Philip Roth. Pero me atrevo a comentar que eso, pienso, no significa que no pueda influir a otros escritores cuya lengua sea distinta al inglés. Lo que usted dice: ¿sería equivalente a decir que un escritor estadounidense no puede entender a un colega mexicano? El propio Roth, por ejemplo, admitió la maestría del autor de La región más transparente.
Por ende, tuvo que haber, imagino, una comprensión de la escritura de Carlos Fuentes para hacer tal comentario. ¿No el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, reconoció el influjo de Faulkner en su escritura?, y aquél es peruano de nacimiento y su lengua materna es el español.
No lo sé, señor, ¿no es un poco soberbio considerar que un escritor escribe a partir de sí mismo? La originalidad, como usted sabe, no existe. Y la intertextualidad, por su parte, no conoce fronteras lingüísticas.
¿Acaso sólo debemos leer a los escritores que escriben en nuestra lengua? ¿Existirían las novelas, los cuentos, los ensayos que existen si así fuera? Y no menciono títulos, porque usted debe conocer más que yo, por supuesto. La traducción también es un arte, he leído. Que es una tarea de reescritura, y no por ello, fácil ni menor, me han contado .
¿Que por qué no escribí mejor sobre la sentencia contra Amina Tyler? Porque, aunque agradezco su forma de expresarse, al igual que abomino las sentencias de cualquier viejillo fanático, en la República Tunecina rige una Constitución que prohíbe el castigo corporal y la pena de muerte.
marcial@ficticia.com