El 90% de los homicidios en el país se cometen con armas de fuego y de cada 10 muertes de este tipo 9 corresponden a hombres, así lo manifestó el especialista en demografía, sociedad y salud Guillermo Julián González Pérez, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara. Ante una cifra tan reveladora, el especialista se ha enfocado en analizar el impacto que tienen los homicidios producidos con arma de fuego en la esperanza de vida de los mexicanos, uno de los indicadores del bienestar y de las condiciones de vida de la población, y que en 2016 era de 75.2 años según datos del INEGI.

“Hombres en edades jóvenes, entre 15 y 29 años es el período en el que la violencia tiene más peso en la mortalidad que cualquier enfermedad”, aseguró González, quien agrega que esta problemática requiere ser atendida con una perspectiva de seguridad y salud pública, pues “Las muertes violentas como los homicidios, los accidentes de tráfico y los suicidios, aunque tienen diferente causalidad, son evitables desde esta perspectiva”.

Por ello el especialista propone un comité de prevención y explica, a través de la Academia Mexicana de Ciencias que, por ejemplo, “desde la visión de las instituciones de salud, los accidentes de tráfico sí son tomados en cuenta, existen comités en la Secretaría de Salud para atender este tema, pero no hay un comité de prevención de homicidios, por lo que las investigaciones que realizamos están encaminadas en lograr que desde la interdisciplina y la intersectorialidad se pueda reducir la violencia y la mortalidad por violencia”.

Y es que el especialista ha dedicado muchos años de trabajo al tema, que lejos de presentar una mejora, aumenta sus cifras en negativo, por ejemplo, en el artículo Entre el peligro y la necesidad: juventud y armas de fuego en México, en el que González participó, se señala que en México las muertes violentas han aumentado en los últimos 20 años, especialmente las tasas de homicidio, y que en la actualidad la posesión y el uso de armas de fuego son algunos de los aspectos que se consideran están relacionados con los altos niveles de violencia de diversos países de América Latina, entre ellos el nuestro.

Y es que la posesión de armas de fuego ha dejado de ser exclusivo del crimen organizado y cada vez más jóvenes, por los más diversos propósitos, se encuentran armados. En el estudio ¿Qué piensan los jóvenes de las armas de fuego?, también presentado en años recientes por el especialista, reveló que para defensa personal, seguridad y protección ante la delincuencia en la Zona Metropolitana de Guadalajara, cerca de 30% de 650 estudiantes entrevistados, les gustaría tener un arma de fuego propia. También se detalla que 35% conoce a algún amigo que tiene armas de fuego en su casa; 12% sabe que en su casa hay un arma de fuego; 39% conocía personalmente a alguna víctima de arma (muerto o herido); 19% ha disparado alguna vez y 38% tiene algún familiar que sabe disparar armas.

El papel de las leyes

Una de las conclusiones de este trabajo habla de que hay en el país un contexto de impunidad y un amplio mercado negro de armas. Según estimaciones hay quince millones de armas en manos de particulares, pero solo dos millones están registradas, por lo que en su momento González Pérez hacía un llamado a la necesidad de abrir un debate a nivel nacional sobre la legislación que existe en cuanto a la posesión, uso y portación de armas de fuego.

Al parecer se trata de una legislación laxa para la portación y control de las armas, y es que en realidad nuestra constitución no prohíbe el uso de las mismas, la diferencia, por ejemplo, con el país vecino, Estados Unidos, es que allá existe un mercado libre, con armerías y establecimientos mercantiles para su venta.

Sin embargo el artículo diez de la Constitución Política dice literalmente: Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la Ley Federal y de las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. La ley federal determinará los casos, condiciones, requisitos y lugares en que se podrá autorizar a los habitantes la portación de armas.

Por lo anterior, existe la posibilidad de posesión, situación que afecta directamente a nuestras altas tasas de mortalidad en este sentido.

Y saltan más datos que confirman el potencial problema, en el artículo, La mortalidad por homicidios y su relación con el estancamiento de la esperanza de vida en México, que forma parte de las Memorias del 5° Congreso Nacional de Ciencias Sociales realizado en 2016, se señala que el número de homicidios registrado en 2007 fue de 8.868, de los cuales 7.777 fueron hombres, y en 2010 la cifra fue de 23.757, de estos 23.285 fueron hombres.

La razón de ser de toda esta información derivada de largas investigaciones, recae en la urgencia de políticas públicas encaminadas a la prevención. Y esta es la meta del también miembro de la Academia Mexicana de Ciencias que en pro de ese ejercicio recientemente, junto con sus colaboradores enviaron a una revista arbitrada para su próxima publicación, un artículo en el que reportan que en prácticamente todos los estados del país los años de esperanza de vida perdidos por homicidios se han incrementado.

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