El diseño es una disciplina que apasionaba a Francisco Toledo. El artista y activista oaxaqueño tenía un gusto particular por los objetos, sus usos y la hechura de estos.

Durante sus últimos meses de vida, Toledo seguiría trabajando en estos diseños que se presentan a todo público hasta el 10 de noviembre en la exposición Toledo Ve, en el Museo Nacional de Culturas Populares en el centro de Coyoacán.

La fecha de permanencia, antes hasta el 29 de septiembre, se extenderá un mes según se pactó con la familia del artista oaxaqueño, quien falleció el 5 de septiembre de 2019 a los 79 años de edad.

La muestra está conformada en un 80% de la colección privada del autor y se prospecta que tendrá una itinerancia también en el estado de Puebla.

En entrevista con El Economista, la directora del recinto, Lluvia Sepúlveda, dijo que además se hará una ofrenda del Día de Muertos en el museo, en honor al maestro de la gráfica oaxaqueña.

“La exposición la curó el maestro Toledo, el mismo hizo la selección de piezas, el diseño museográfico y el montaje” explicó Lluvia Sepúlveda.

En la exposición que resalta la faceta de diseño del maestro Toledo, se pueden apreciar un listado del que él quiso concluir su conteo en 850 piezas que fabricó con distintos materiales y para distintos usos, que van desde la ornamentación hasta utensilios de cocina, para el cabello y de tocador.

“Decidimos mostrar los objetos que hizo el maestro desde los años 70, utilizando técnicas artesanales y la idea también es que esta exposición sea un diálogo para los jóvenes diseñadores, pues el maestro muestra parte de su proceso creativo”.

Una de las orientaciones más mencionadas por Toledo para esta exposición fue que los jóvenes artistas en México pusieran atención a su alrededor.

“Inspírense de las plantas, los animales, los objetos que puedan encontrar en la vida cotidiana de un mercadito para crear sus propios lenguajes, no vean Europa, vean el mundo que los rodea: México” eran las enseñanzas del maestro juchiteco, según parafrasea Lluvia quien coordinó la exposición mediante videos y mensajes de texto que intercambiaba con el artista.

La última exposición en vida de Francisco Toledo fue en uno de sus museos favoritos en la Ciudad de México, pues es uno de los espacios en el que expusieron varios de sus amigos, además de haber sido fundado por el antropólogo Guillermo Bonfil Batalla, quien fuese una figura de aprecio para Toledo.