Mad Magazine, la subversiva y humorística publicación que ayudó a redefinir la sátira estadounidense y que influenció por medio siglo a comediantes y artistas del cómic, desaparecerá de los anaqueles de revistas. Después de octubre de 2019, dejará de ser una fuerza creativa que de casi siete décadas.

“La edad le pega a todos: le pega a las revistas, a las películas, a la tecnología”, dijo el legendario caricaturista español Sergio Aragonés a The Washington Post. “Ha sido un desarrollo lógico”, dijo Aragonés, un clásico de la publicación desde los años sesenta.

La revista Mad alcanzó un pico de más de 2 millones de suscriptores a principios de los años setenta, cuando memorablemente satirizó las cambiantes costumbres sociales y actitudes culturales.

Un momento emblemático fue cuando dio en el músculo de la cultura popular como una nueva fuente de irreverencia, con una sátira de la era Watergate, en la que el presidente Richard Nixon y el vicepresidente Spiro Agnew estelarizaban su propia parodia de la taquillera cinta The Sting.

Las presiones comerciales cambiaron en los años noventa. A medida que su circulación caía y para tratar de sobrevivir, esta revista propiedad de DC de Warner Bros. cambió a un esquema de publicación trimestral y trasladó sus oficinas de Nueva York al área de Los Ángeles. Ahora, la marca Mad perdurará simplemente recirculando su material clásico de antaño, viviendo a través del atractivo de lo que fue.

“Hemos influido y entretenido a muchas personas que ahora han crecido y se la han presentado a sus hijos”, dijo Al Jaffee, otro renombrado artista de la revista al Post. “Ahora será mayormente nostalgia”.

Mad comenzará a desaparecer de los anaqueles de periódicos, aunque seguirá disponible para suscriptores y a través de ediciones especializadas. Después del otoño, la revista no producirá nuevos contenidos, con la excepción de sus especiales de fin de año. Todas las ediciones posteriores contendrán contenido seleccionado de sus 67 años de historia y Mad seguirá publicando libros y colecciones especiales, dijeron varias fuentes al Washington Post. DC rechazó hacer comentarios para este reportaje.

“Por supuesto que sabíamos que esto pasaría”, escribió el veterano artista Tom Richmond en su blog. “La semana pasada, DC despidió a un director de arte y tres de los cuatro editores restantes. No hay muchas revistas que puedan seguir publicando sin staff”.

“Mad tuvo una incalculable influencia en la sátira, la comedia en general y el humor en todo el planeta”, escribió Richmond y agregó que la revista “regularmente presentaba a algunos de los mejores caturistas como Harvey Kurtzman, Jack Davis, Mort Drucker, Wally Wood, Will Elder, Al Jaffee, Sergio Aragonés, Don Martin, Paul Coker… y muchos otros más”.

“Desde Kurtzman a Al Feldstein, Nick Meglin hasta John Ficarra, cada editor trajo consigo su propio talento”, dijo Aragonés sobre el liderazgo que abarcó gran parte de la historia de la revista desde su fundación en 1952, cuando no existían tantos medios masivos subversivos.

“Lo que la hizo grande fueron sus escritores y artistas, un grupo increíble y especial, porque había confianza entre los editores y el talento”, agregó Aragonés de 82 años, cuyo trabajo ha aparecido en casi todos ejemplares desde 1962.

Los titanes de la comedia como Stephen Colbert y Judd Apatow han escrito en colecciones de Mad sobre cómo la revista los inspiró en su años formativos. El comediante y músico “Weird Al” Yankovic y Jake Tapper de CNN fungieron como editores invitados y colaboradores.

“Me gustaría pensar que lo que hago es como una versión en audio de Mad Magazine”, dijo Yankovic al Washington Post en 2015. “Ciertamente fui más allá de la revista Mad para descubrir a Spike Jones, Stan Freberg y Tom Lehrer, pero todo comenzó con Mad, esa clase de humor irreverente que no se había explorado”.

“No puedo empezar a describir el impacto que tuvo en mí cuando era niño”, escribió Yankovic en su cuenta de Twitter al decirle adiós a “una de las grandes instituciones americanas”.

“Era como vivir un sueño de la infancia”, dijo Jaffee, quien creó la legendaria contraportada que se doblaba, luego de que fue contratado por Kurtzman en los años cincuenta, así como su sección Snappy Answers to Stupid Questions. “Ha sido un hobby largo”.

Durante mucho tiempo la revista Mad fue liderada por Bill Gaines, quien murió en 1992. “Cuando Bill murió —escribió Richmond— comenzó la toma lenta pero imparable de los trajeados”. Algunos veteranos de la revista dicen que en cierta forma Mad fue víctima de su propio éxito.

“Su sátira inteligente, irreverente y autodespreciativa abarcó a generaciones de humoristas que llevaron sus sensibilidades hasta la literatura, el cine, la televisión y eventualmente internet”, dijo Richmond al Post. “Las nuevas generaciones posteriormente recibieron sus influencias satíricas de las estrellas de estos nuevos medios, sin saber la fuente original. Incluso hasta el final, Mad siguió haciendo trabajo satírico agudo, pero últimadamente su audiencia estaba en otro lugar”.

Aragonés reconoció que la calidad se ha mantenido, “los cambios no fueron la culpa de Mad”, dijo entrevistado en su casa de Ojai, California. “Mad fue un precursor del humor para los niños, que siempre encontraron algo en ella”.

Esa verdad se deshace de la vieja broma sobre Mad. En los primeros años de la revista, los editores publicaron una carta con la broma de que ninguna de las primeras ediciones de Mad fue tan buena como la primera.

Mientras tanto, la emblemática mascota de Mad, el pecoso y chimuelo holgazán conocido como Alfred E. Neuman —con su legendaria frase “What, me worry?”— se mantuvo, pese a que volvió a ser menos reconocible entre las nuevas generaciones. Cuando el presidente Donald Trump burlonamente se refirió al candidato presiencial Pete Buttigieg como Alfred E. Neuman en mayo pasado, la referencia pegó en una línea divisoria generacional. “Voy a ser honesto. Tuve que googlearlo”, dijo Pete Buttigieg como respuesta.

Lo mejor de Mad se sigue reconociendo como la mejor sátira estadounidense de todos los tiempos, incluidos los anuncios falsos, sus viñetas recurrentes como “Spy vs Spy”, así como las parodias al cine y la televisión que eran apreciadas por el talento de Hollywood del que se burlaban.

La revista perduró gracias a que siempre se mantuvo fiel a la sátira, dijo Aragonés. “Mad siempre criticó con humor, política y socialmente, con honestidad”.

Michael Cavna es columnista para The Washington Post. Traducción: Antonio Becerril.