Por quinto año consecutivo, regresa la obra Imperio al alcázar del Castillo de Chapultepec. La puesta en escena es un monólogo basado en la novela homónima de Héctor Zagal, en una adaptación y dirección escénica a cargo de Rodrigo González.

Imperio narra los últimos tres días de vida de Maximiliano de Habsburgo, quien en un momento de reflexión se cuestiona los motivos que tuvo para venir a México, país que nunca acabó de comprender y que al final termina derrocándolo.

Para el director Rodrigo González, el éxito de la puesta en escena es el resultado de los frutos del esfuerzo y trabajo de años, aunque está convencido de que el éxito se debe a la aceptación del público: “Cada espectador tiene sus propios intereses y sus propias necesidades en un momento determinado. Me sorprende ver la diversidad de público que llega a verla. La gama es muy amplia, viene desde el más especializado hasta uno muy general: extranjeros, gente que nos visita del interior del país y sobre todo muchos jóvenes. Creo que Imperio ha sido una pieza muy atinada en el sentido de que tiene conexión con un rango amplio de espectadores”.

El director está convencido de que la obra es pertinente para estos tiempos electorales.La obra se desarrolla en el mes de junio, cuando Maximiliano ya se encuentra en la celda del Convento de Capuchinas y se le da una fecha de ejecución: “Este mes se cumplen 151 años de su fusilamiento y justo en este momento a nosotros nos toca tomar decisiones respecto de la elección democrática de nuestro país, si es que esto verdaderamente existe, si realmente es verídico el voto o somos títeres de una gran manipulación”.

La obra es capaz de tocar fibras sensibles de nuestro país como la democracia y el esquema de gobierno que tenemos, pero aborda otros aspectos de la realidad mexicana como, por ejemplo, el analfabetismo y la ignorancia: “A los campesinos no les importa si gana un emperador o un presidente, mientras a ellos se les permita cultivar sus milpas y festejar las fiestas de sus santos, entonces da pie para muchas reflexiones, un pueblo ignorante es más fácil de controlar”.

“Creo que el arte tiene que servir como un espacio de reflexión, que sirva como puente de comunicación y de diálogo entre las personas. Más allá de lo que planteo como creador en el escenario, es dejarle la tarea al espectador, brindarle las llaves para que abran las puertas al debate y a la reflexión, que se sane lo que se tenga que sanar, que busque, que investigue y vea una versión distinta a la oficial”, concluyó el director.

“Los actores que participan en el montaje son Ricardo Kleinbaum y Ernesto Godoy, quienes alternan el personaje de Maximiliano. En el piano tenemos a Alonso J. Burgos; el texto original es de Héctor Zagal y finalmente mi adaptación para escena”. La obra se presenta todos los sábados a las 8 de la noche en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec.