Desde los seis años, Stephanie Vargas sabía que iba a ser doctora del cerebro . Hoy, la mexicana estudia en París, Francia, los desórdenes neurodegenerativos que provocan diversas patologías, y cómo podrían por medio de un grupo de proteínas llamada homeoproteínas proteger a las neuronas de sufrir degeneración y detonar en enfermedades como Alzheimer, Huntington y Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

El término homeoproteína se refiere a un grupo de proteínas que dirige la formación de las diferentes partes del cuerpo durante el desarrollo (dedo, estómago, pies o estructuras corporales) y en el adulto son neuroprotectoras, incluso contra procesos oxidativos. Protegen a las neuronas que detonan Parkinson y pudiesen hacer lo mismo en otras enfermedades neurodegenerativas.

Estudió la licenciatura en el Centro de Ciencias Genómicas y la maestría en el Instituto de Neurobiología de la UNAM, y hoy, con una beca completa, el doctorado financiado por el Centro Nacional de Investigación Científica, en el College de France, donde analiza los procesos neurodegenerativos de enfermedades como Huntington y ELA.

Recuerda que en México no se tiene un sistema de diagnóstico para estas patologías, para diferenciar una de la otra y tratarlas.

Lo primero, dice, es entender este tipo de enfermedades neurodegenerativas: por qué se desarrollan, por qué un tipo neuronal es más sensible que otro, por qué mueren unas y otras no si llegan a tener la misma falla genética.

El cerebro tiene diferentes tipos de neuronas y en diversas zonas regulan actividades. Por ejemplo, las neuronas dopaminérgicas se afectan cuando se desarrolla la patología de Parkinson; sin embargo, se ha reportado que las homeopotreínas actúan como un sistema de protección , explica.

Homeoproteínas protectoras

Mediante este conocimiento, la investigadora mexicana se preguntó si las homeoproteínas tienen un efecto generalizado; es decir, que no sólo protegieran a las neuronas dopaminérgicas, sino a otras neuronas que presentan distintas afecciones.

Por esto, en su investigación se cuestionó si las homeoproteínas tendrían un efecto generalizado y pudieran traducirse a otras zonas del cerebro o sistemas como la columna vertebral.

Ya tenemos evidencia que es un grupo de homeoproteínas las que protegen a las neuronas del estriado y la retina eliminando la sintomatología que mimetiza la enfermedad de Parkinson y glaucoma, respectivamente. Estamos tratando de demostrar que es una generalidad, que todas protegen por lo menos a las neuronas dopaminérgicas del estriado, y más aun a neuronas con diferentes propiedades moleculares como las motoneuronas en la columna .

La mexicana explica que busca demostrar que las homeoproteínas protegen a diversas neuronas y conocer cuáles son los procesos que median esta defensa.

Ha resultado interesante conocer que las células adquieren estas proteínas del ambiente y no es necesario hacer modificaciones genéticas si se pensara en un tratamiento. La protección se da con una inclusión externa de las proteínas, las células las captan, las internalizan y se alteran los procesos de transcripción de la célula; esto les permite protegerse de agentes estresantes muy fuertes .

En el laboratorio utilizamos una droga muy fuerte que mata a las neuronas y cuando se infusionan factores de protección como las homeoproteínas, la muerte se reduce hasta 80%, incluso en animales vivos , explica.

Al seguir la teoría, se descubre que la neurodegeneración y los desórdenes se deben a alteraciones como la oxidación, que por estrés daña a las células de la piel, estómago y que en ocasiones llega a traducirse en cáncer.

En modelos de ratón ya hemos visto cómo las neuronas se mueren y ya no cumplen con las funciones que deben, pero la presencia de homeoproteínas exógenas las protegen y restauran la función en modelos animales que mimetizan la enfermedad de Parkinson. Para la siguiente etapa vamos a analizar éstas en primates .