I’m dancingbarefoot Heading fora spin

Suchstrange music draws me in Makes mecome on like some heroine

DancingBarefoot , Patti Smith.

Estoy escuchando Dancing Barefoot de Patti Smith. La versión más famosa de esta canción es cantada por U2. Pero yo prefiero, por mucho,la versión de la Smith. Creo que la voz de la cantautora le da a este himno del sexo el toque justo, la sensualidad necesaria, la cachondería precisa para hacerla ser lo que es.

Patti Smith es la diosa que baila descalza. En contacto con la tierra, con los sentidos más primitivos, capaz, no obstante de una tremenda sofisticación. Patti Smith comenzó su carrera cuando trabajaba, casi una adolescente, a tiempo completo en una fábrica. El dolor y el cansancio inspiraron muchas de las primeras letras de la Smith. Su desencuentro con la religión organizada (fue criada como testigo de Jehová) y su interés, contradictorio si se quiere, por el budismo acabaron por cocinar la persona pública de la cantante.

Un par de años después, en 1969, Smith entró a la universidad en Nueva York. Ahí conoció el que sería su par intelectual, el fotógrafo Robert Mapplethorpe. Con él sostendría una apasionada relación que a ratos era romántica (aunque Mapplethorpe era homosexual) pero siempre pródiga,pues esos años Smith los pasó entregada al arte total: pintaba, hacía música,escribía poesía y también tomaba fotos con Robert. Fue Robert el que le tomó la famosa fotografía de la cubierta de su primer álbum, Horses. Patti Smith vestida de hombre, con una sombra de bigotillo y sin embargo se ve poderosa, hermosa en su absoluta despreocupación. En Just Kids, la autobiografía de Smith premiada con el National Book Award en el 2010, Patti Smith narra con ternura y amor su relación con Mapplethorpe, esa relación es la espina dorsal del libro.

Recuerdo que hace unos años, en la última edición del extrañado Ficco, vi el documental Patti Smith: Dream of Life, del documentalista Steven Sebring, una película que sigue a Smith durante más de una década. Cierto que doña Patti Smith es lo que en términos muy coloquiales podemos llamar una clavada , pero el documental muestra gran parte del lado ligero y divertido de Smith. Por ejemplo, en un encuentro con Flea, el bajista de los Red Hot Chili Peppers, ambos comparten anécdotas escatológicas y acaban apostando sobre quién tiene más habilidad para orinar dentro de una botella en un vehículo en movimiento.

En el documental de Sebring también conocemos anécdotas de la juventud de Smith, especialmente de su vida en el Nueva York de los 70. Smith cuenta de sus visitas al Chelsea Hotel para buscar a William Burroughs de quien decía estar enamorada (Smith tiene obsesión por los hombres homosexuales y por el enamoramiento platónico), hasta que un día el propio Burroughs le dio una regañiza: ¡Maldita sea, niña, soy gay! .

Patti Smith es una leyenda viva. Más allá de las anécdotas y las canciones, Smith es una de las pocas artistas comprometidas que quedan. No hay lugar para el cinismo en la carrera de Patti Smith.

Este 5 de mayo, Smith se presenta en el museo Anahuacalli. La elección de lugar no es fortuita, Smith ha manifestado varias veces su admiración por Diego Rivera y Frida Kahlo. Esa noche, Patti Smith y su grupo transformarán el museo en un templo a los dioses del rock. Cursilerías aparte, si tiene usted alguna estima por la historia del rock, sin duda nos veremos en el Anahuacalli para rendirle culto a la diosa que baila descalza.