Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) recordó, durante la clausura del encuentro Nuevos Cronistas de Indias 2, que Elena Poniatowska estableció una genealogía: crónicas fundacionales tenían un propósito fundador: hablar de lo que nadie hablaba, darle la famosa voz a los que no la tienen, esas cosas. Ya veremos ya habremos discutido si ese propósito sigue siendo el suyo.

La maestra, después, definió una condición: ‘Soy mujer, soy subjetiva y emocional’, dijo Poniatowska. Pero es muy fácil replicar su frase: ‘Soy cronista, soy subjetiva y emocional’. Los cronistas tardamos en terminar de descubrirlo somos periodistas en su verdadero femenino: subjetivos, emocionales, reivindicativos, caprichosos. Periodistas, sí. O quizá no, quién sabe. Pero yo creo que sí, y que ese es el secreto .

Para Caparrós, la crónica puede poner en crisis las formas tradicionales del lenguaje de la prensa, las formas engañosas del lenguaje de la prensa; la crónica puede cambiar el foco de lo que hay que mirar . Y concluyó: La crónica será marginal o no será. Nuestro trabajo, estos días, todos los días, consiste en saber qué significa marginal y llevarlo a la práctica .

LA AUTORIDAD DE LA VOZ

Juan Villoro ha definido a la crónica como un género cimarrón, anfibio, híbrido . La relación entre los acontecimientos y la mirada subjetiva inherente al género fue abordada por periodistas de distintas nacionalidades que intercambiaron opiniones sobre la trascendencia y los mecanismos de la crónica durante el encuentro.

Juan Villoro (ciudad de México, 1956) reflexionó sobre la autoridad de la voz. ¿Por qué creemos una historia? ¿Por qué nos importa? La voz debe tener cierta autoridad, debe ser convincente para que sigamos leyendo. Hay distintas estrategias, como la apropiación de diversas voces: la propia es alimentada por otras. Algunos cronistas buscan encontrar una clave privada de la vida pública , dijo el escritor.

Abordó la relación entre el yo narrativo y el tema que el cronista va a cubrir: El periodista, al participar en un acontecimiento, lo distorsiona.

Interviene en la realidad. Es la idea que sabemos por los experimentos de laboratorio: todo investigador altera aquello que estudia. Tiene que ver con un compromiso ético: hasta dónde el periodista, con su sola presencia, tergiversa la realidad .

LA RELACIÓN CON LA REALIDAD

En entrevista, Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) conversó sobre la relación entre la escritura de ficción y la crónica, sobre los distintos tratamientos:

Los músculos son los mismos, la materia prima es la misma, inclusive las herramientas. Los problemas que tiene que resolver un novelista la organización del material para que la historia brille, para que sea más contundente, para resaltar algún efecto estético son los mismos que tiene que resolver el cronista.

La diferencia es la relación con la realidad. En la crónica los personajes no son de ficción. Son personas que han vivido la realidad. El tratamiento distinto proviene de ahí. Uno puede tratar mal a sus personajes de ficción, llevarlos a límites insoportables, pero a los seres humanos no. Se trata de una gran diferencia ética , aseveró Gamboa.

alejandro.garcia@eleconomista.mx