No hay un manual de reacción emocional inmediata y oportuna ante el anuncio de la desaparición, el rapto o secuestro de una persona amada. No hay procedimiento, no hay consuelo ante una noticia tan súbita, amarga y apremiante. ¿Qué se hace cuando la vida como se conoce amenaza con disolverse y lo único importante en ese momento es no derrumbarse? ¿En quién se puede confiar en un momento donde el instinto exige no confiar en nadie? Nadie nos prepara para eso.

En la cinta La civil, dirigida por la hasta antes documentalista belga-rumana Teodora Mihai, la actriz Arcelia Ramírez encarna a Cielo, una madre que sin siquiera advertirlo es notificada por un par de jóvenes criminales, por no decir niños, sobre el secuestro de su única hija, Laura, y sobre el monto en cientos de miles de pesos que está obligada a pagar por su liberación.

No hay tiempo para lamentaciones ni remansos. Por más de dos horas, la ventana a la historia no se despega de Cielo, siempre la persigue, cámara al hombro, en varias ocasiones por largas secuencias. El espectador se sumerge en el laberinto de Cielo mientras esta pierde la potestad sobre su intimidad, se convierte en una rastreadora en vigilia, en estado de paranoia, que se siente observada, vigilada, con la vida pendiendo de un hilo, y todo a su alrededor entra en un estado de anomia, en el que la violencia, la victimización, el machismo son multidireccionales.

Pero ahora no importa quién le apunte con qué arma, cuántas ejecuciones le toque presenciar, a quién tenga que violentar, cuántos cadáveres haya que revisar, la búsqueda de su hija (o al menos alguna noticia) es ya inexorable.

La civil está inspirada en la historia de búsqueda de justicia de la activista tamaulipeca Miriam Rodríguez tras el secuestro de su hija Karen en 2012. Es una aproximación, una interpretación artística del proceso interno de una persona cuya única necesidad es averiguar la integridad del ser que más ama, pese a tantas y reiteradas respuestas nulas, de los perpetradores, de los responsables de procurar justicia, del ejército o los amigos y familiares más cercanos que parecen resignados sin antes luchar, sometidos por el miedo o tan indiferentes que indignan.

Por este trabajo histriónico, apuntalado con un destacable tratamiento estético desde la dirección, Arcelia Ramírez se llevó esos tan difundidos ocho minutos de aplausos en la reciente edición del Festival de Cannes y la cinta se llevó el Premio Courage de la sección Un Certain Regard.

Hacer ficción con recursos del documental

Esta coproducción de Bélgica, México y Rumania, escrita por el guionista y novelista tamaulipeco Habacuc Antonio de Rosario, tendrá este fin de semana su premier en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). En este marco, la directora y el guionista ofrecieron una conferencia para conversar sobre los pormenores de la cinta.

El filme, precisó Mihai, está basada y no inspirada en la historia de Miriam Rodríguez, lo cual permitió un tratamiento estético y rítmico, con una impronta artística para beneficios de una obra cinematográfica que, asegura la directora, podrá ser funcional tanto para cinéfilos que aman la acción como para aquellos decantados por el cine de autor. Fueron siete años de trabajo desde la investigación hasta la premier en Cannes.

“No me considero ni documentalista ni autora de ficción. Yo soy cineasta. Los géneros y las etiquetas no me llaman la atención”, compartió la directora. “Con La civil quise hacer un documental y me di cuenta que no era la manera de contar esta historia, porque la ficción nos iba a dar la libertad de decir lo que queríamos y la seguridad de poder decirlo (…) fue complicado el proceso de encontrar el equilibrio justo entre las raíces de la realidad y la creatividad que te da la ficción para darle esencia”.

Por su parte, Habacuc Antonio complementó: “queríamos que fuera una historia real, porque conocimos a Miriam y queríamos contarla de primera mano. Caminamos en una pequeña línea entre la realidad y la ficción. Nuestra intención era conmover desde una historia personal. Teodora quería seguir a Cielo de principio a fin. La historia tenía que ser escrita para que ella estuviera en todas las escenas, que la cámara estuviera cerca de ella todo el tiempo, ver su punto de vista”.

La cámara al hombro es un estilo recurrente en el documental observacional, indicó la realizadora, en el que se persigue al personaje cuidando de no perder detalle de lo inesperado. “También utilicé muchos planos secuencia porque quería que el espectador pueda sentir lo que siente Cielo, cómo casi se sofoca de la angustia. Es así que se crea tensión y se genera simpatía hacia el personaje”.

Además, es una historia de emancipación, reflexiona Mihai, pero también sobre el cruce de límites morales en los que la víctima prácticamente se convierte en perpetradora, que además permite los contrastes afectivos de esos que antes parecían desposeídos de toda moral. “Porque tener solamente personajes blancos y negros no dice nada sobre la realidad”, concluyó.

La civil

Lo que ha dicho la crítica:

  • Dirección: Teodora Ana Mihai
  • Año: 2021
  • País: Bélgica, México, Rumania
  • Guion: Antonio Habacuc de Rosario, Teodora Mihai
  • Fotografía: Mauris Panduru
  • Actuación: Arcelia Ramírez, Álvaro Guerrero, Jorge A. Jiménez, Juan Daniel García
  • Duración: 140 min.

Proyección en el FICM:

  • Teatro Matamoros, Morelia
  • 30 de octubre
  • 20:30 horas

ricardo.quiroga@eleconomista.mx