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La ciencia detrás de la flor nacional: la Dalia hoy requiere más apoyos

La planta puede ser consumida, no es dañina y por el contrario, tiene propiedades y puede reforestar las zonas y por sus características es una excelente opción para un jardín de polinizadores.

Nelly Toche

La dalia está declarada desde 1963 como la Flor Nacional, uno de los motivos por los que se dio el decreto es porque la flor está prácticamente distribuida en todo México, solamente en las penínsulas, como Baja California, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, no las encontramos. 

Son por excelencia una flor ornamental típica mexicana, pues la mayoría son endémicas, pero más allá de eso, en los últimos años se han explorado sus diferentes usos.

El género dahlia está formado por 43 especies nativas de México, de las cuales, sólo cuatro especies constituyen la base genética actual de la dalia cultivada. Destaca que los aztecas domesticaron, cultivaron, cruzaron y reprodujeron esta flor, cuyas investigaciones actuales demuestran que se trata de una especie con gran capacidad de modificación y adaptación.

Eddi Feliciano Jiménez Ruiz, doctor en horticultura y profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo explica a El Economista que en México la investigación en realidad es poca, “hay estudios sobre sus raíces tuberosas y las propiedades medicinales, como el ácido benzoico que actúa como un conservador y bactericida. Actualmente también se habla de compuestos en la flor como su proteína, que al relacionarse con otros compuestos fenólicos, actúan en el hipotálamo, de donde sale el suministro de insulina”, por eso se ha explorado para diabetes, por ejemplo. El potencial es amplio.

También hay estudios de la inulina, un polisacárido (compuesto de muchos azúcares) o fibra, que al ser soluble, cuando se consume, pasa intacta al intestino, no se degrada, pero al ser fibra forma una especie de gel y arrasa con triglicéridos o colesterol, por eso se analizan sus propiedades con mucho detenimiento. De estas, las especies que más resaltan con contenido de inulina es una especie que se encuentra en Oaxaca (Dahlia Campanulata).

Desde la parte bioquímica, el estudio de la raíces, y hablando de un análisis proximal, es decir, el estudio de las proteínas, grasas, fibras, carbohidratos, se encontró que diferentes especies de Dalias son bajas en grasa, altas en fibra y bajo nivel de proteína. Una de las características de la Dalia es que posee raíces tuberosas y la acumulación de inulina en la raíz, se debe al estrés hídrico, es decir, la planta crece en regiones áridas, eso también la hace muy prolifera con alto valor medicinal gracias a sus compuestos. Luego con un proceso de hidrólisis, es decir, destruir la molécula, se forman fructuosas que permiten un proceso de fermentación y por ejemplo obtener un destilado, como una cerveza o un jarabe.

Mejorar la planta

Francisca Hernández Epigmenio, doctora en horticultura y posdoctorante de la Universidad Autónoma de Chapingo, explica que estamos hablando de especies que de manera silvestre las podemos ubicar gracias a lo reportado en los sitios de colecta, que son muchos, “es importante mencionar que cada planta tiene características únicas, de acuerdo con la región, generando incluso nichos muy específicos”, es decir, tenemos Dalias en todo el país, pero no todas son iguales, es una planta que se va adaptando a los diferentes climas.

Por eso también hay estudios que se han dedicado al mejoramiento genético de la planta, esto con la finalidad de obtener plantas con características sobresalientes y que sean de interés para un uso particular, en este caso como flor de ornato ya se explota, pero gracias a sus características el potencial es alto para distintas zonas geográficas del país y condiciones particulares, como tolerancia a la sequía o hasta la salinidad.

Aunque ya existe una base científica, Hernández Epigmenio asegura que vale mucho la pena seguir con el rescate de conocimientos, “antes no existía la tecnología con la que contamos ahora y hay que aprovecharla, ahora podemos acercarnos a todos los beneficios de la planta y describirlos con base científica, para que más personas tengan la confianza y la certeza de su uso”.

Confirma que la planta puede ser consumida, no es dañina y por el contrario, tiene propiedades, además puede reforestar las zonas y por sus características es una excelente opción para un jardín de polinizadores, “es importante proveer a los organismos polinizadores de este tipo de plantas para la sobrevivencia de ellos y de nosotros mismos, los seres humanos”.

Concluye que todavía hay mucho que hacer y vale la pena seguir estudiando, generar espacios donde se reproduzca la especie, considerando que los puntos donde habitualmente se daba la planta, han sido sustituidos por el crecimiento urbano.

“Se requiere la gestión de apoyos y recursos para quienes trabajan con la planta, en eso sí nos ha fallado el sistema, hoy se ha dejado solos a los productores y considerando las variedades de especies y las que tenemos en México, somos una parte importante de su continuidad, necesitamos seguir con el registro de las plantas, ya hay un número importante en el catálogo nacional de variedades y en la gaceta oficial de título de obtentor, pero hay muchos productores con variedades que aún no están registradas por falta de recursos o acompañamiento”. 

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Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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