Joyce DiDonato, la elegante mezzosoprano coloratura, se plantó en el escenario con su imponente presencia de reina, exquisita voz y asombroso manejo de la técnica belcantista, deslumbró al entusiasta público que se congregó el sábado 19 de enero en la representación de la ópera María Estuardo, de Gaetano Donizetti.

El público que llenó los varios niveles del Met de Nueva York, y casi todo el espacio destinado a la transmisión de ópera HD Live del Auditorio Nacional, quedó también fascinado ante el fastuoso vestuario, el buen desempeño de la orquesta a cargo de Maurizio Benini, la música de Donizetti y la escenografía contemporánea que crea un atinado contraste con los trajes de época de John Macfarlane.

La señora DiDonato fue el centro del espectáculo. Se le notó totalmente entregada a su papel, compenetrada en el personaje, empeñada en ser una María Estuardo digna heredera de un trono, heroína, tierna, a veces violenta, pero manteniendo siempre el control de su personaje, en auténticos duelos de canto y actuación con los demás integrantes del elenco, quienes estuvieron a la altura de esta reina de la ópera. Por eso, el crítico del Financial Times opinó de la señora DiDonato que es simplemente la mejor voz que yo he oído en años .

Y no le falta razón: un timbre variado en el legato, brillantez en los agudos y buen control de la respiración, aparte de riqueza en los matices expresivos. Sumado todo ello a las cualidades histriónicas de que hizo gala y a su enorme presencia escénica. El público recompensó su trabajo con aplausos que se prolongaron por minutos. A propósito de esta imagen de DiDonato, la revista Vanity Fair publica en su más reciente edición (aparece en febrero) estupendas fotos de esta mezzosoprano estadounidense de Kansas, a quien los editores califican como una dama de imponente presencia real .

María Estuardo, ópera en dos actos de Gaetano Donizetti, libreto de Giuseppe Bardani, basado en la obra María Stuart de Friedrich Schiller, estrenada en 1835, forma parte de la trilogía Tudor de Donizetti que el Met ofrecerá completa. A principios de esta temporada ya fue representada Ana Bolena, luego tuvimos María Estuardo y más tarde veremos Roberto Devereux.

El elenco estuvo integrado principalmente por: Isabel I, interpretada por Elza van den Heever (soprano sudafricana); María Estuardo, por Joyce DiDonato (mezzosoprano estadounidense). La escenografía y el diseño de vestuario estuvieron a cargo de John Macfarlane. El diseño de iluminación fue de Jennifer Tripton y la coreografía de Leah Hausman.

María Estuardo es una tragedia lírica de gran intensidad dramática que narra el enfrentamiento a muerte por el trono de Inglaterra entre la reina Isabel I y María Estuardo, reina de Escocia. Pugna que mantiene al público al filo de la butaca y al borde de las lágrimas. Sobre todo en la escena culminante del primer acto, que ocurre en un parque afuera de la prisión de Fotheringhay donde mantienen prisionera a María. Aquí se produce el encuentro entre las dos damas. Después de sufrir humillaciones por parte de Isabel, Estuardo decide encararla con palabras sumamente violentas: la llama bastarda , hija de Ana Bolena , prostituta , cuya presencia ensucia el trono de Inglaterra . Frases sacadas de la obra de Schiller María Stuart, fulminantes pero de improbable verdad histórica, que sirven para llevar el drama a su punto más alto.

La ópera, dirigida por David McVicar, mantiene un buen ritmo narrativo, con frecuentes escenas altas y pocas escenas bajas. Hay explosiones de ira de Isabel I que apuntalan la imagen de poder del personaje y que curiosamente contrastan con la debilidad relativa del mundo de los varones que la obra nos muestra: por ejemplo, al amante de María y favorito de Isabel I (el conde Leicester), la reina le ordena presenciar la decapitación de la soberana escocesa cuando sabe que esto lo destrozará.

Admirable actuación de la soprano sudafricana Elza van den Heever (Isabel I), quien con este papel hizo su debut en el Met. De notable manejo del legato, buena técnica, potente voz (tal vez un poco pasada), con matices arenosos, gran desempeño actoral. Su única falla notoria se dio al caminar por el escenario: se bamboleaba como un barco viejo o como un bebedor, lo que le daba una imagen vulgar. Suponemos que esto se debió a lo engorroso de los vestidos reales o por el uso de los coturnos (zapatos de plataforma) que la hacían ver más alta.

El resto del elenco tuvo un desempeño más que satisfactorio con admirables duetos y tríos: Leicester, interpretado por Matthew Polenzani (tenor estadounidense); Cecil, por Joshua Hopkins (barítono canadiense), y Talbot, por Matthew Rose (bajo británico). Fue un buen arranque de año para Peter Gelb, gerente general del Met.

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