"Creo que hay áreas estratégicas, no prioritarias sino estratégicas porque tenemos los recursos para hacerlas productivas. Y la biodiversidad es una de ellas, México tiene mega diversidad y le podemos dar un valor agregado, no como el petróleo, un recurso que también tenemos pero sólo lo vendemos, y para eso está la biotecnología".

Con estas palabras, el doctor Francisco Bolívar Zapata terminó se despidió del encuentro con la prensa en el explicó las implicaciones, biológicas, filosóficas y técnicas de un experimento llevado a cabo por J. Craig Venter y numerosos colaboradores, publicado el pasado jueves 20 de mayo en la revista Science, que si bien no resulta tan relevante como la promoción de "vida artificial" pudiera hacer pensar, si es un parteaguas en la biotecnología.

El experimento: ADN sintético funcional

Lo que hizo el equipo de Venter fue insertar en células bacterianas (Mycoplasma capricolum), a las que previamente se les había quitado todo el ADN, material genético sintético nuevo y diferente al que les es propio.

Ese nuevo material genético fue hecho a partir de las bases de datos que se tienen de la información genética de otra especie de bacterias (Mycoplasma mycoides), con una diferencia: tiene 14 genes menos del 350 que tiene la cepa natural.

La cepa resultante llamada (Mycoplasma mycoides JCV-syn1.0) vive, es capaz de reproducirse y se comporta de acuerdo al material genético implantado.

La plataforma mínima

Bolívar Zapata, sin disminuir la importancia de este avance científico (es difícil decir si se trata de un descubrimiento o un invento), es un tanto escéptico en torno a las posibilidades biotecnológicas que, de momento, se abren con el experimento de Venter.

"Llevamos 30 años de ser capaces de implantar genes en las células y que estas los expresen y trabajen así para nosotros. Así se ha hecho que haya bacterias que elaboren proteínas humanas como la insulina o el interferón, en las farmacias mexicanas hay cerca de 30 productos de origen transgénico recombinante, como se les conoce por la forma en que son producidos".

Sin embargo, el científico mexicano, quien formó parte del primer equipo que logró insertar y expresar un gen humano en una bacteria, destaca que la importancia del experimento de Venter, tanto biológica como técnica, está en la búsqueda de un "genoma mínimo" que permita que la célula viva.

"M. mycoides tiene pocos genes, sólo 350, y la nueva cepa tiene 14 genes menos. La idea es que a esa plataforma básica se puedan incorporar nuevos genes orientados a la solución de algunos problemas".

Por un lado, se tiene la búsqueda biológica de cuáles son los genes imprescindibles.

Pero el escepticismo de Bolívar proviene del hecho de que la naturaleza lleva mucho tiempo evolucionando y solucionando problemas. "Para qué hacer una gran transformación de una bacteria en un alga que haga determinadas cosas si podemos hacer unos pequeños cambios a un alga para que haga las mismas cosas.

Desde el Tamiflú y hacia el futuro

El equipo de Bolívar Zapata se encuentra trabajando en la modificación de cepas bacterianas derivadas de la Escherichia coli capaces de hacer shikímico, precursor del antiviral Tamiflú (que la epidemia de influenza hiciera tan famoso) y otros medicamentos.

Actualmente buscan la crear la tecnología que permita hacer una producción masiva del producto para que esté disponible para la industria farmacéutica mexicana.

"En el pasado le dimos en la torre a las empresas farmacológicas mexicanas, pero están resurgiendo con la biotecnología", afirma el científico y cita algunos casos.

Transgénicos sí, contaminación no

En torno al posible daño que pudieran ocasionar los organismos transgénicos, Bolívar es enfático y concluyente: "La Organización Mundial de la Salud, basada en una multitud de observaciones y experimentos, ha dicho que son seguros, que no causan daño a la salud".

También ofrece un panorama en torno a las afectaciones a la biodiversidad: "Los pesticidas químicos, por ejemplo, son venenos que afectan a muchos tipos de insectos, no sólo a las plagas; en cambio, si hacemos una cepa de maíz a la que implantamos un gen (que en etse caso viene de la bacteria Bacilus turgensis) que mate sólo al insecto que muerda a la planta, estamos atacando sólo a la plaga y respetando mucho más la diversidad".

Y sobre la posible extinción de las variedades de maíz criollo, comenta que "lo que estamos haciendo, insertar genes, ocurre en la naturaleza constantemente, virus y hasta bacterias, inyectan sus propios genes, hay una transferencia genética que no es de padres a hijos sino que es horizontal, es constante, es parte de la evolución y nosotros también.

"Estamos acabando con el planeta, destruyendo bosques para tener donde sembrar y producir alimentos para la enorme población humana, y los transgénicos ofrecen la posibilidad de tener plantas más productivas y eficaces, ¿por qué no habríamos de usarlas?".

Y el dinero, a cuentagotas

"Todo lo que pedimos los científicos es que el presupuesto para la ciencia sea el que marca la ley, el 1% del PIB".

"Si fuera más, mejor, Brasil anda por el 2% y se han abierto unos 300 institutos de investigación de buen nivel.

"Ahora, con la Ley de Biotecnología están empezando a fluir recursos para esta área que, insisto, es estratégica, a cuentagotas, pero no dejo de ser optimista", concluye el científico.

mlino@eleconomsita.com.mx

El pionero

Francisco Bolívar Zapata fue integrante del equipo de investigadores que en 1977, en San Francisco, hicieron el experimento con que se inició la biotecnología: injertaron y expresaron una proteína humana en una bacteria.

Nace en la ciudad de México en 1948

Es Doctor en Bioquímica por la UNAM, donde ahora es profesor e investigador emérito

Recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1991

Tiene más de 200 publicaciones en revistas y libros.

Sus trabajos tienen más de 12,000 citas en la literatura científica internacional.