La asignación de becas doctorales y postdoctorales 2019, tanto nacionales como en el extranjero, otorgadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), han generado inconformidades sustanciales. Como resultado de ello, varios grupos de becarios y rechazados han surgido con la idea de aclarar lo sucedido e incidir en decisiones futuras. Tal es el caso del grupo Jóvenes Investigadores en Defensa de la Ciencia en México.

“A través de redes sociales, nos dimos cuenta que éramos bastantes los que no estábamos incluidos y conformes con el resultado. No sabíamos por qué habían rechazado nuestra solicitud”, explicó Lucía Ortiz Domínguez, miembro del grupo de jóvenes investigadores. “Así fue como decidimos juntarnos sin conocernos, pero con un propósito común”.

El primer paso fue solicitar a través de una carta en colectivo los dictámenes para saber con claridad los puntos donde habían fallado las solicitudes y cuáles eran los criterios de evaluación. A la par se investigó el número de becas otorgadas. “Nos dimos cuenta de que también había una baja en el numero de becas, cuando las autoridades informaron que el presupuesto para becas postdoctorales era exactamente el mismo del año pasado”.

Lucía compartió en entrevista con El Economista que esta carta fue contestada y un mes después comenzaron a llegar las evaluaciones. “Con ello, nos dimos cuenta de que había criterios de evaluación muy dispares. Es decir, algunos evaluadores decidieron otorgarnos la beca, pero Conacyt decidió que no, bajo un criterio numérico que no está estipulado en la convocatoria”, expuso.

Aseguró que además las evaluaciones carecían de rigurosidad científica, pues, por ejemplo, a Lucía la evaluaron diciendo que su proyecto de metodología no era viable, pero su proyecto nunca fue sobre metodología.

Con estos resultados, vino una segunda carta, pidiendo una respuesta sobre los criterios de evaluación, y se anexó un pliego petitorio y la solicitud de una mesa de diálogo.

En ausencia de respuesta, el grupo de investigadores pretendía una manifestación este 16 de septiembre frente a las instalaciones del Conacyt. Sin embargo, el 15 de septiembre por la tarde recibieron una invitación para participar de una mesa de diálogo el próximo 20 de septiembre a las 12:00 horas, en las instalaciones del consejo.

En esta reunión, los jóvenes investigadores buscarán criterios claros; que en el futuro se entreguen los dictámenes junto con los resultados por parte del Conacyt; que se reconsideren las becas con una evaluación objetiva, y que se tenga impacto en la transparencia del Conacyt a largo plazo.

“Nosotros tenemos experiencias previas de investigación. El postdoctorado es una estancia que permite la vinculación al mercado académico laboral, que permite generar redes y permite publicar. Nos están quitando incluso la oportunidad de participar y obtener una plaza de trabajo, o convocatorias en universidades, pues muchas de ellas piden como requisito al menos un año de postdoctorado”.

La vocera de esta organización aseguró que todo esto ha sido un proceso de aprendizaje: “Conacyt nos ha dado la oportunidad de demostrar que somos científicos capaces de responder a problemáticas de la sociedad y de la ciencia en México a partir de este ejemplo, de pugnar por transparencia en los criterios de evaluación, por oportunidades para los investigadores del país, además de conocernos entre nosotros y entendernos a pesar de tener distintas visiones sobre la ciencia”. Dijo que lo que se quiere son oportunidades, diálogo y transparencia.

La docencia e investigación están muy castigadas en México

Para muchos de los investigadores, el postdoctorado es la continuación de sus propios proyectos de doctorado, pero ya no con una visión de estudiante, sino de investigador, es decir, con una contribución a la sociedad.

Gerónimo García es doctor en filosofía. Se tituló en noviembre del año pasado y buscaba un postdoctorado nacional para dar continuidad a su trabajo sobre una política de disidencia sexual (un término desarrollado por científicos sociales para nombrar y reivindicar identidades, prácticas culturales y movimientos políticos no alineados con la norma socialmente impuesta de la heterosexualidad), sin pasar por la lógica liberal.

“Hice mis trámites. Un evaluador me dio calificación perfecta, el segundo evaluador no estuvo satisfecho y en el promedio recibí un puntaje de 75, me quedé a 5 puntos del beneficio”, dijo.

El doctor Gerónimo García explica que la beca sirve para insertarse en el mundo de la investigación. Con ese resultado se pierden sus oportunidades. “Yo vengo de un hogar con una madre soltera, que era obrera. Somos gente normal. Para mí es difícil poder investigar si no es a través de estos recursos (...) Esto es como un piso, pues la docencia e investigación está muy castigada en México”. Enfatizó: “Esto, aunque tiene nombre de beca, no se trata de sólo estudiar. Incluso nos han llamado la mafia de los académicos fifís, pero esto se trata de desarrollar investigación y hacer aportes hacia la sociedad. Ésta es una gran diferencia. Cuando uno acaba un postdoctorado no recibe un título de postdoctor. Se trata de un trabajo”.

Aseguró que al eliminar estos espacios se empobrece la investigación científica, tecnológica y humanística, y que el problema va más allá, pues el tema es estructural, “no sólo de cómo se hace ciencia en este país, sino también de cómo capitalizas esta mano de obra calificada. No existen en México los mecanismos necesarios para abrirle la puerta a los que llegaron al tope de la educación y que se puedan integrar a la investigación y la vida académica del país”. Concluyó: “Ojalá reflexionen nuestras candidaturas. Pero lo que en el fondo estamos peleando es un cambio tanto en los procesos, como en los mecanismos, para que verdaderamente se transforme el país. Nosotros estamos dispuestos a que eso pase”.

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