Tras haber cancelado dos de sus conciertos en Toluca y Hermosillo por una caída en consecuencia de un mareo, explicó con sarcasmo después de “Lo Niego Todo”, canción más reciente del álbum, que sólo llevaba dos tequilas para pronto sufrir un porrazo que lo llevo a tener el ojo morado.

“A veces a uno le pasan cosas raras o feas donde menos quiere uno que le pasen, así que voy a dar el parte médico, primero tuve una gripa que me hizo suspender en un lugar que luego recuperamos y cuando me estaba curando de la gripa, una noche en San Luis Potosí, tuve una especie de mareo, me levanté para ir al baño y me di una hostia con una puerta, juro que sólo llevaba dos tequilas, dos”.

El cantautor, poeta y escritor Joaquín Sabina se presentó este 24 de febrero en el Auditorio Nacional, al cual su público lo recibió de pie con tan sólo dirigirse al centro del escenario y tomar asiento para así dar inicio a su concierto número uno en la CDMX.

Al filo de las 9:15 de la noche, el Flaco Bendito salió al escenario luciendo un traje morado con calcetines rayados en color negro con blanco y zapatos bostonianos negros, sombrero negro y lentes oscuros, “esta es la primera vez que salgo al escenario con gafas oscuras, los voy a privar de ver mis hermosos ojos”.

Sentado, parándose pocas veces para interactuar con sus músicos, degustando durante las dos horas con 25 minutos de concierto tres copas de bebida, haciendo dos pausas en las cuales en una Mara Barros interpretó “Una canción para la Magdalena” y en la otra sus músicos pusieron a bailar al repleto Auditorio Nacional con rock and roll; en las pantallas se proyectaron fotografías de Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez, las cuales ilustraron el fondo mientras Sabina interpretaba uno de sus más grandes éxitos, “El boulevard de los sueños rotos”.

Sabina advirtió a la audiencia que en una primera instancia iba a cantar las canciones de su álbum más reciente, para después interpretar las viejitas que tanto aclamaban. En seguida echó un par de versos sobre los muros y criticó la ideología de Donald Trump, asegurando saber perfecto de qué lado el cantautor español prefiere estar.

Entre los invitados se encontraba la escritora Ángeles Mastretta, a quien le dedico “Peces de ciudad” iniciando con un “Arráncame la vida”, nombre de una de las novelas de la escritora.

Para concluir el espectáculo, Sabina cantó “ Y nos dieron las diez”, seguido de la tradicional “Los buenos borrachos”, luego de regresar al escenario, como perfecto encore para gusto de sus seguidores.

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