Un parte aguas de la edición en México, eso es la Primera Feria del Libro Independiente, que fue inaugurada en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica la noche del martes. El FCE destinó el espacio de la galería Luis Cardoza y Aragón de la librería para las editoriales independientes, con la intención de reunirlas por un tiempo en un solo lugar.

El evento proporciona gran visibilidad a sellos literarios que por lo general no tienen suficiente distribución. No compiten; colaboran y ven hacia el futuro, tal como afirmó José de la Colina en la mesa redonda inicial. El escritor concibe la edición como un pacto: No voy con editores con los que no tenga cercanía . Para De la Colina, los editores independientes son heroicos, entre ellos el que publicó mi primer libro. Tienen toda mi solidaridad .

El libro está amenazado por Internet. Les pido a los editores independientes que se olviden de sus rencillas y que sean solidarios. Vean la manera de tener una librería, porque si no se exhiben los libros están muertos. Las editoriales están quebrando; una librería de volúmenes raros, independientes, sería un gran logro , concluyó De la Colina.

Ante el auge de tantos sellos independientes, la feria proyecta una amplia oferta editorial. Los lectores pueden acceder a cerca de 1,500 títulos, de 50 casas editoriales mexicanas.

Amparados por el fFCE

Los libros de las editoriales independientes están permanentemente en las librerías del FCE, pero son pocos los ejemplares de cada uno y los catálogos están incompletos.

La feria, convocada por la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI) –fundada en noviembre de 2004 en contraposición a la situación adversa imperante en el mercado del libro– con el apoyo del FCE, busca incitar la edición autónoma, mostrar el horizonte editorial al margen de intereses comerciales y establecer contacto directo con los lectores.

El FCE, que ahora aparece como una editorial muy grande, con todos los apoyos y una enorme tradición, no dejó de ser en su principio algo como una editorial independiente. Fue un puñado de personas en una aventura editorial, con un apoyo oficial no demasiado magnánimo , afirmó en la inauguración Joaquín Díez-Canedo, director del FCE.

En la mesa redonda inicial, titulada Dime con quién publicas y te diré quién eres , participaron los escritores De la Colina, Mario Bellatin, Jorge F. Hernández y Fabrizio Mejía Madrid. José María Espinasa, director de Ediciones Sin Nombre y presidente de la AEMI, moderó la sesión.

Los autores narraron sus experiencias y conversaron sobre la publicación en distintos sellos. Desguazaron algunas de sus implicaciones, incluyendo problemas graves, y abundaron en su relación con los editores.

Los editores independientes dependen de la aventura, del empeño , dijo Hernández. El autor es consciente del tremendo riesgo que corren los editores al publicarnos. Lo cual me obliga a decirles la sincera gratitud que le tengo a los editores independientes que me han publicado .

No me propondría publicar un libro ahora en una editorial cuyo catálogo nunca me ha interesado como lector , agregó Hernández.

Mario Bellatin cuestionó ¿porqué el libro se deja a consignación? , condición ajena a cualquier otro producto.

El formato original del libro ha evolucionado, pero sobrevivirá , indicó Mejía Madrid en torno al libro impreso, tras comentar que los compromisos, amistades y lealtades priorizan el arribo a la imprenta en diversas editoriales.

agarcia@eleconomista.com.mx

Propuestas disímiles de sellos mexicanos

Sexto Piso apuesta por la internacionalización de propuestas y por el auge de la traducción de escritores de las más distintas épocas y continentes.

Almadía reúne en su catálogo a poetas, narradores y ensayistas principalmente de habla hispana, de las más distintas latitudes, en dos amplias colecciones.

Ficticia privilegia el cuento, género desdeñado por los grandes consorcios editoriales.

El Billar de Lucrecia ennoblece la edición con un catálogo destinado a la poesía.

Cal y Arena conserva, tras una larga carrera editorial, el interés por narradores contemporáneos, así como su predilección por los clásicos de las letras mexicanas.

El Milagro difunde teatro de distinta índole, bajo una mirada abierta tanto a propuestas contemporáneas como a titanes del género.