Sergio Pininfarina, que falleció la noche del lunes a los 85 años, alcanzó la cumbre del diseño automovilístico mundial dibujando con estilo y elegancia carrocerías para los más grandes constructores del planeta.

Sergio Pininfarina nació el 8 de septiembre de 1926 en Turín y sucedió a su padre, Giovanni Pininfarina, al frente del taller de carrocería que fundó en 1930 especializado en las cupé chics y rápidas para empresas como Alfa Romeo, Lancia o Hispano-Suiza y, después de la guerra, para las estadounidenses Dodge o General Motors.

Al frente de la empresa desde 1961, Sergio le dio a la marca Pininfarina un reconocimiento mundial, al dibujar las líneas de decenas de vehículos que a menudo fueron éxitos comerciales.

Siempre a la vanguardia en lo que respecta a la aerodinámica, Pininfarina dotó a la empresa de ventiladores ultramodernos y herramientas digitales en 1982.

El taller colaboró con todas las marcas de automóviles mundiales, en particular japonesas, como Honda o Mitsubishi, con la que desarrolló el concepto SUV (por Sport Utility Vehicle), o incluso la argentina IKA, con el diseño de la carrocería del Torino.

Con la francesa Peugeot, la colaboración se extendió por medio siglo, ya que Pininfarina fue asociado al diseño de los modelos 403 y 404, de los cupé 404 y 504, y de los descapotables 205 y 306.

Sergio Pininfarina colaboró con Ferrari a partir de 1952 y creó vehículos legendarios como el Ferrari Testarossa, los modelos Daytona, Dino o 308 GTB. Durante 42 años fue miembro del consejo de administración de Ferrari.