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Eugenia Martínez provoca la conversación con autoras feministas
La artista y activista señala que en occidente las mujeres padecen sometimientos mucho más sofisticados que en Medio Oriente e invita a asimilarse no solo como víctimas de la opresión sino a reconocer los actos personales que la perpetúan.
En 2016, la artista regiomontana Eugenia Martínez presentó la pieza “We the people” o “Nosotras el pueblo”, una intervención sobre una fotografía de un grupo de jóvenes mujeres que, por sus atuendos y peinados, se infiere, data de las primeras décadas del siglo XX. Martínez intervino esta imagen con halos de frases en esmalte blanco que rodean a las fotografiadas como si se tratara de extensiones de sí mismas, sus reminiscencias, una práctica recurrente de su obra.
En este trabajo de 2016, dado que la pieza se realizó ex profeso para una exposición en Inglaterra, la artista colmó la imagen de oraciones en inglés despectivas hacia las mujeres, como “we the trophy wife” (nosotras las esposas trofeo), “we the witch” (nosotras las brujas), “we the doll” (nosotras las muñecas) o “we the whore” (nosotras las putas). Adicionalmente, colocó sobre cada una de las mujeres unas ataduras simbólicas con hilo rojo, como si, pese a la parsimonia que proyecta el retrato, a la artista le interesara acentuar, que no se olvide, lo constreñidas que fueron, han sido y están las mujeres pese a la aparente beatitud de una imagen.
Un año después, Eugenia Martínez usó la misma fotografía para construir la pieza “Burka” (2017). Esta vez, sobre la imagen colocó una carpeta bordada con ganchillo y dejó únicamente pequeños espacios sin bordar, todos ubicados exactamente a la altura de los ojos de las fotografiadas. De esta manera, el bordado sugiere una especie de burka colectiva, ese entramado que estigmatiza el cuerpo, lo censura, lo encarcela, lo suprime. Adicionalmente, sobre el trabajo Martínez replicó la frase “Patriarchy is a bitch” (el patriarcado es una perra). Sin lugar a dudas, una pieza de arte con simpleza y potencia, bella e incómoda, argumental y armoniosa, dotada, pues, de dualidades necesarias.
De las castas al feminismo
Dos han sido los principales ejes argumentales en la obra de Eugenia Martínez: primero se enfocó en los estragos de la histórica segmentación de castas en el país –como la pieza “Benito Juárez”, una imagen del Benemérito de las Américas intervenida con preguntas como: “¿Se puede cambiar el destino de una nación?”, con la que el año pasado la artista realizó su pago de impuestos en especie– y, formalmente, a partir de aquel 2016, con la mencionada pieza “We the people”, Martínez abundó en la denuncia necesariamente reiterativa sobre la violencia de género. Ambos temas suelen solaparse para parir monstruos aún más terribles.
Todo este recorrido artístico está vertido en el libro Negra estrella, editado por Tonatiuh López y publicado por Temblores Publicaciones, a manera de retrospectiva del trabajo artístico de Martínez, que tuvo el tino de intercalar textos de activistas, historiadoras, escritoras, artistas y académicas, entre ellas la artista ecatepense Mariana García Ortíz, la novelista y poeta oaxaqueña Clyo Mendoza, la historiadora Mariana Rubio de los Santos y la doctora en Antropología Ariadna Ramonetti, entre otras.
Pero el gran tino de combinar el registro visual retrospectivo de Eugenia Martínez con los textos de distintas autoras yace en que sus contribuciones no necesariamente analizan el trabajo de la artista y, en cambio, aprovechan las imágenes de su obra como punto de partida para desarrollar historias, microensayos o manifiestos sobre el feminismo, las castas, la violencia, la marginación, de manera que Negra estrella renuncia a los formalismos del libro de arte y se presenta como un artefacto que, además, puede abrirse y explorarse desde ambos extremos.
Oprimidos y opresores
Eugenia Martínez camina con una tranquilidad ceremoniosa y una sonrisa disimulada, casi imperceptible, pero siempre presente. Con esa parsimonia y siempre vestida de negro, abre su libro, lee algunos textos de las colaboradoras, señala algunos de sus trabajos por terminar y comparte los bocetos para las obras de su próxima exposición.
Sobre el trabajo “Burka”, Martínez reflexiona: “en Medio Oriente claro que suceden cosas terribles con el sometimiento, pero en occidente los sometimientos son mucho más sofisticados. Aquí nos somete el mito de la belleza, donde nadie puede envejecer y nadie puede engordar. Padecemos unas cargas tan severas sobre las personas y al mismo tiempo pensamos que la carga severa la tiene quien lleva la burka”.
Martínez, quien se define como una “feminista silvestre”, un término que acuña la artista Mónica Mayer, argumenta que “con todas estas problemáticas de opresión en la actualidad, una siempre se puede similar como una persona oprimida, pero lo interesante es cuestionarnos cuándo hemos sido nosotras las opresoras, porque lo hemos sido. El asunto es desmenuzar todas las cargas que adoptamos del pasado”, y defiende que la congruencia no es una postura que se asume y se ejerce sino un proceso de construcción a partir de la autocrítica. “Tenemos que emprender un proceso intelectual para domar las justificaciones instintivas de la violencia”.
Finalmente, la artista comparte que trabaja en una próxima exposición sobre las utopías, “porque el feminismo es un poco una utopía en el sentido de que lucha por aquello que no hemos alcanzado, pero, ¿qué tal si nos planteamos que lo utópico es posible, pero no necesariamente como un escenario perfecto?”.
"Negra estrella. Una retrospectiva de Eugenia Martínez y otras mujeres"
- Temblores Publicaciones, 2023
- Español / Inglés
- 192 páginas
- Precio: 700 pesos
Más sobre el trabajo de la artista: Eugenia Martínez, tarot, herejía y feminismo en la misma mesa y Eugenia Martínez marca tenedores con mensajes feministas



